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La Bretagne (Bretaña francesa)

Escribe: Malogarcia
Impresiones personales de mi viaje a La Bretagne, que ha dejado una profunda huella en mi corazón y el propósito firme de volver a recorrerla lo antes posible con mucho más tiempo y dedicación

 

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Descripción personal de una cultura y unas personas especiales

Francia — domingo, 27 de septiembre de 2009

La Bretaña francesa es un territorio bien diferenciado del resto del país. De hecho, un buen bretón nos avisará de inmediato –si hay confianza- de que no es francés.
 
Esta tierra tiene mucho para recorrer y su –relativamente- pequeño espacio que ocupa en el territorio francés, necesitaría de dos meses completos para ser saboreado con conocimiento y no de forma superficial. Los viajeros, sujetos a esas obligaciones que marcan el tiempo y el dinero, nos vemos obligados muchas veces a recorrer un país en una semana, y eso es un error muy grave, especialmente cuando tratamos de recorrerlo completo sin reparar en el tiempo y las distancias.
 
Después de la experiencia que fui acumulando en este tipo de viajes y a fuerza de aprender de los errores cometidos, he llegado a la conclusión -tan señalada por muchos expertos a los que no les hice caso- de que debemos marcar bien los tiempos y las prioridades. En Bretaña repetí en parte este error y traté de enmendarlo sobre la marcha, pero era demasiado tarde. De ello hablaré a continuación.
 
Nunca se debe a ir a un país o región como ésta pretendiendo conocer todos sus lugares emblemáticos en pocos días, debiendo para ello de repartirse de manera que tocaremos a un pueblo o monumento cada media hora. Es de necios estar todo el día subidos a un coche, apeándose de él cada 10 minutos para hacer a toda prisa un lote de fotos y de nuevo subir al vehículo para ir velozmente al pueblo siguiente. Eso lo hacen los japoneses, convirtiéndolo en una actividad de la que son unos profesionales.
 
Bretagne exige respeto y comprensión. Sus habitantes son diferentes en cada kilómetro, pero en conjunto son personas sin prisas, muy hospitalarias y de fácil conversación. Los parisinos dicen de ellos que son muy rurales, pero después de haberlos tratado puedo asegurar que ni un solo momento malo he tenido y ni un solo mal gesto recibí de ellos. Cuando se llega a un lugar como puede ser un pueblo costero o del interior, conviene sentarse a tomar algo (recomiendo la sidra) y nada es más fácil que entablar conversación
con los vecinos. Ese momento que vivimos, cuando sentados en un taburete frente a un puerto tomando una sidra, vimos descargar las barcazas de marisco, debe de alargarse hasta donde sea necesario. Es una tontería llegar al puerto, hacer las fotos y largar corriendo al siguiente lugar que hemos marcado en el mapa. Los bretones son amables y agradecidos y si uno de los miles de turistas que pasan por su tierra se para a mirarles a la cara y hacerles preguntas, contestarán agradecidos por nuestra amabilidad en darnos cuenta de que existen.
 
En esta tierra encontraremos espectáculos muy gratos para la cámara de fotos como puede ser el Mont Saint-Michel, pero ese carnaval de miles de coches, esa masa de gente apretujada entrando a calzador en su única calle, esa explotación de recursos hosteleros de que hacen gala ofreciendo de comer cualquier cosa en los doscientos metros de calle que sube hasta la abadía, vendiendo llaveros, tarjetas, velas, sacacorchos, mecheros, y miles de tonterías fabricadas en China con una pegatina de Saint-Michel..., ese espectáculo no es mi Bretaña. 

En esta región las autovías son gratuitas y la velocidad máxima permitida en ellas es de 110 km/h, siendo suficiente para la tranquila conducción que los bretones practican. Aunque parezca imposible, acabaremos acostumbrándonos en un par de días a este tipo de limitación, que acentúa aún más la imagen de vida tranquila que se respira en estas tierras. Esta imagen de relax se percibe también cuando vemos la escasísima utilización que se hace aquí de los teléfonos móviles.
 
En cada capítulo trataré de dedicarle un espacio a cada lugar que me ha provocado una huella profunda, al lugar en donde me quedó el sentimiento de haber dejado a un buen amigo recién conocido. Hubo lugares que recuerdo casi con dolor por la añoranza, por haber sido feliz, y esos lugares curiosamente no coinciden con las calles donde se vende la típica Bretaña francesa, con sus puestos, sus crepés y sus cd’s de falsa música celta. Eso lo dejo para los japoneses y las excursiones organizadas.
 
Pronto volveré a Bretaña y revisitaré unos lugares muy concretos, remaré un bote en los remansos del bosque de Brocelandia, dormiré de nuevo en el castillo donde encontré en su dueño a un buen amigo que me regaló su afecto desde el primer minuto, volveré a ver las rojas puestas de sol en las colinas de Douarnenez mientras los trabajadores de las industrias conserveras entran a realizar su turno de noche. Volveré preparado para recibir lo que esta tierra desea ofrecer a sus visitantes.

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Últimos comentarios

pibaes dice:
Gracias malogarcia, por contarnos estos detalles que son tan importantes, comparto tu opinión, el viaje que deja mejores recuerdos y que deja huella, es aquel en el que has podido dejar amigos que te duelen de verdad, a veces basta unas horas para comprender lo que es eso...
Me has despertado las ganas de visitar esos lugares, ....pero me queda la tranquilidad de que has tomado nota de cada uno de los lugares entrañables llegado el momento me los podras pasar...
mi más enhorabuena malogarcia, me alegro de que por fi hayas disfrutado de verdad de un viaje...

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martuska dice:
Bonito diario Malogarcia.
La verdad es que la bretaña siempre ha estado en mi cabeza pero para realizarlo como tu describes, con cariño, mientras tanto espero a que llegue mi momento de encuertro con esos bonitos lugares. Has despertado mis ganas de visitarla.
Un saludo.

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babydollspain dice:
Marino sabes que coincido contigo 100%, los lugares hay que mirarlos como si uno fuese a quedarse en ellos definitivamente, mezclarse con sus gentes y difuminarse en el paisaje hasta casi confundirse con el...
Gracias por mostrarnos este "trozo" de Francia no tan conocido... o no tan "bien" disfrutado.
Saludos.

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abullard dice:
Linda zona, tuve la opotunidad de conocer el Mont Saint Michel el año 2000 y regresar en el 2007, es impresionante. Tambien tuve la suerte de estar el 2007 en Locronan, me encantaron sus callecitas, su plaza principal, sus iglesia y sobretodo sus casitas de piedra, es bueno fomentar estos lugares no tan conocidos a este lado del charco
Saludos

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Malogarcia dice:
Saint Michel, Locronan y otros son lugares destacados para los turistas, pero en Bretaña hay muchos más auténticos que nadie acude a visitarlos. Hay que dejar un poco de lado la zona costera y conocer el interior, donde encontraremos preciosos bosques y lagunas, castillos y pequeñas poblaciones muy bellas.
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carmenparis dice:
Me alegro que esta region te haya gustado Malogarcia.
a mi también me gusta mucho porque es algo muy diferente al resto del territorio francés, porque tiene una identidad muy particular.
Bailaste sus danzas ? parecen ser faciles pero no lo son tanto.
estuve aprendiendo en Redon.. creo que no lo logré
Muy bueno tu relato... Bravo... un abrazo

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Malogarcia dice:
siento defraudarte Carmen, pero no he visto danzas ni fiestas de ningún tipo, solo vi mucha soledad y tranquilidad. Las masas de visitantes eran en gran parte de Paris y en Bretaña a las 7 de la tarde no queda ni un alma por las calles. Los domingos están cerradas hasta las gasolineras. Si quieres en otro momento hablamos de este tema, si te interesa, y lo hacemos de forma más privada porque te comentaré que en esa tierra llegué a hacer hasta amistades.
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Asturiana dice:
Me encanta como lo describes ,Marino ,con sus pros y sus contras ,asi como a Paris he ido muchas veces ,eso no lo conozco ,lo anoto como posible visita ,un abrazo a los dos.
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horitzo dice:
Extraordinario diario! Se percibe en cada palabra el cariño con el q lo has escrito.
Ése es el ritmo q intento imprimir a mis viajes todo y q debo admitir q en alguna ocasión he tenido q ir a la carrera para no perderme tal o cual sitio "imperdible".....
Enhorabuena por tan buen diario!

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itcan dice:
Yo también estuve en 2007, y quizá veo a la Bretagne con un mayor regocijo porque mi tatarabuelo, médico de la marina francesa dejó esas tierras al enamorarse de una criolla aquí en sudamérica. Pero es cierto, conocer Bretagne es como encontrar un remanso, que no le quito al resto de Francia, pero que sin duda caminar por la muralla de St Maló con las ventanas que se abren al mar, o disfrutar de "les mules et frites" , o la sidra o los crepes pagan todo.
También estoy de acuerdo. Disponer de más tiempo para la Bretagne y saborear cada lugar hace la diferencia. También pienso regresar...

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Malogarcia dice:
volveré y estaré todos los días en un maravilloso hotel que descubrí en Pleven, desde donde recorreré cada día en coche un trocito de esta maravillosa región
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Ampychech dice:
Estupendo diario...Mi mujer y yo tenemos intención de ir el mes de julio próximo, ya estábamos convencidos pero con tus descripciones nos hemos acabado de decidir. ¿Te importaría darme información del hoteles?
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Malogarcia dice:
Bretaña es un destino difícil, hay que tener muy claro qué se busca y qué cualidades tenemos nosotros mismos para visitarla. En primer lugar, llueve mucho, incluso en pleno verano. Conozco personas que volvieron amargados por este motivo. Si asumes que debes llevar chubasquero, paraguas y a la vez ropa de verano por si acaso, no lo lamentarás tanto. Nosotros escogimos septiembre porque es un mes con buena temperatura y sin lluvias. Así todo te recomiento vigilar por internet una semana antes el tiempo que va a hacer, porque visitarla con viento y agua no es agradable. Como el recorrido es amplio, lo mejor es ir una semana y coger un hotel del centro de la región. No es aconsejable cambiar de hotel cada día por las molestias que ocasiona, aparte que a veces son difíciles de encontrar si no se lleva gps. Si vuelvo, cogería un hotel en la zona de Lamballe o PLeven y cada día haría un recorrido a una zona, volviendo a dormir al mismo hotel. Si asumes gastar 120/140 euros diarios por habitación doble, cualquier hotel de la cadena Relais du Silence es extraordinario, suelen ser castillos y palacios. Dormir en la habitación de un castillo es una experiencia inolvidable. En plan de ir más de barato, hay hoteles Ibis y otras cadenas que por 40/50 euros te dan habitación, pero suelen estar en las afueras y son habitaciones sencillas y pequeñas. Cuidado con los Fórmula, que son baratos pero no suelen tener cuarto de baño en las habitaciones. Así todo, los hoteles en general están bien cuidados. Si deseas un buen hotel con un trato exquisito por parte del dueño, que acabará siendo tu amigo, pregúntamelo por mensaje privado.
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MONIARGENTINA dice:
Me gusta mucho como escribes Marino, me encanta lo que estoy leyendo !!
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