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Rumbo a Brasil vía Foz de Iguaçú...viaje de la carrera
Escribe: Chabe
Partimos de viaje un día 17 de Octubre rumbo a Brasil con un grupo de la carrera de Turismo (Ingenieros y Técnicos) de la Universidad del Mar. Íbamos llenos de expectativas, alegría e ilusiones...
Rumbo a Brasil vía Foz de Iguaçú...viaje de la carrera
Foz de Iguazu, Brasil — sábado, 12 de noviembre de 2005
Íbamos llenos de expectativas, alegría e ilusiones que se fueron cumpliendo y viendo satisfechas con creces a medida que avanzábamos en tiempo y espacio.
Partimos ese día Lunes pasado las 3 de la mañana para comenzar a vivir una nueva experiencia con gente agradable y positiva (muchas aún sin conocerse) que en su rostro reflejaban alegría y tranquilidad, o bien desconfianza e incertidumbre frente a lo que el destino y el comité organizativo nos tendría deparado.
Atravesamos territorio Argentino durante 3 días para llegar a maravillarnos a las impactantes y majestuosas Cataratas de Iguazú. Aquí (en Foz de Iguazú, Brasil) nos hospedamos por 2 noches en un hotel bastante grande y lujoso que contaba con piscina y dependencias de esparcimiento para apaciguar el calor intenso y disfrutar el tiempo libre que tuvimos como recompensa a las largas horas (pero entretenidas, hay que decirlo) que pasamos arriba del bus.
El día Miércoles 19 arribamos al fin a territorio brasileño. Lo primero fue visitar el "Hito de las 3 fronteras" para hacer un poco de hora antes de llegar al Hotel, ya que el check in era a partir de las 12:00 hrs. Veníamos tan sucios y agotados que no le pusimos mucha atención. De todas formas fue distinto a lo que me esperaba, e interesante me resultó ver un caudaloso río que dividía 3 países, y sobre cada uno ver un monumento con los colores de su bandera mirados desde el lado brasileño.
Al día siguiente visitamos la central hidroeléctrica más grande del mundo: Itaipú, que le pertenece físicamente a Paraguay y Brasil, y que abastece de luz y energía a gran parte de dichos países y sus habitantes gracias a sus abundantes aguas que conforman el Río Paraná. Dentro de este mismo territorio se encuentra un Museo y un zoológico con animales característicos de esta zona guaraní tan selvática que nos mostró lo impresionante que puede ser la unión del esfuerzo humano en contacto con las fuerzas de la naturaleza, y cuánto provecho se puede obtener de éste.
Posteriormente nos dirigimos a la versión consumista de nuestro recorrido: Ciudad del este, Paraguay, que no es otra cosa más que un inmenso mercado donde se puede encontrar todo tipo de cosas a precios bastante reducidos y convenientes, y donde las tentaciones ante tal variedad de productos cuesta un poco controlar. De ésto no mostraré fotos ya que fue tal la advertencia respecto del peligro que se corría en este lugar que la idea de llevar conmigo mi cámara fotográfica quedó totalmente descartada para evitar cualquier suceso desagradable, aunque debo reconocer que luego de haber comprado y caminado junto a mi compañera de viaje me di cuenta que en realidad fue bastante más relajado y ameno de lo que me esperaba, y el acoso por parte de los vendedores tampoco lo sentí tan extremo como me lo habían manifestado.
Viernes 21...luego de ordenar nuestras cosas y hacer el check out en el hotel, nos dirigimos al fin a las famosas e impactantes Cataratas de Iguazú. Aquí contratamos un guía junto a 3 compañeras que nos acompañó durante nuestra visita al Parque, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1.984
Alrededor de las 19:00 hrs. partimos a Camboriú, arribando a este hermoso balneario alrededor de las 10 de la mañana del día siguiente. Nos instalamos en el hotel rápidamente para luego salir a recorrer y disfrutar de la extensa costa que nos ofrecía el lugar, cubierto de edificios y locales comerciales que contaban con todo tipo de productos y servicios para sus visitantes, sobretodo las famosas Caipirinhas, que se podían comprar por la módica suma de 3 reales (600 pesos chilenos aprox.) a lo largo de toda la playa en sus pequeños y acogedores puestos tipo quiosco.
Los días que sucedieron a nuestra llegada a Camboriú fueron llenos de alegrías y nuevas experiencias, totalmente enriquecedores, solo que a estas alturas el dinero ya comenzaba a escasear un poco, razón por la que las actividades que se realizaban ahora no siempre eran junto a totalidad de los compañeros, pero esa era una opción personal que daba pie para dejarse llevar por sus propios instintos, gustos y necesidades, y por el dinero por supuesto que a cada uno le quedaba.
Fue así como, vivencialmente o través de los comentarios del resto, se visitaron o conocieron algunos de la gran cantidad de atractivos que ofrecía el lugar y sus alrededores.
Un día especial para mí desde que desperté hasta que me volví a dormir fue el siguiente a nuestra llegada, cuando visité "Praia do Coco" hasta "Praia Brava" (la playa de los surfistas), aquí fui acompañada durante todo el paseo por un garoto llamado Marcelo, a quien le debo su tiempo y sus ganas de mostrarme y enseñarme ese paraíso natural que él llevaba recorriendo durante casi 15 años desde que se mudó con su familia a Camboriú. Marcelo resultó ser un brasileño encantador que, entre paisajes de selva y playa, me ayudó a conocer y comprender la realidad de su país, el por qué de ciertas rivalidades con otros países, y las razones que hacían de un chileno una gran persona en un sitio como Brasil...entre tantas otras historias y experiencias que me hicieron conocer la bondad de su pueblo.
Ese mismo día llegué a tomar una ducha y partí junto a mis compañeras de habitación a eso de las 18:00 hrs. a Blumenau, la conocida colonia alemana de Brasil, donde acontecía el último día de la gran Oktoberfest, más conocida como fiesta de la cerveza. Fue hermoso y extraño a la vez llegar y ver esas casas preciosas estilo alemán en un lugar tan opuesto y contrastante como Brasil, con gente bailando zamba y haciendo fiesta por todos lados...Un amable poblador nos acompañó hasta el taxi que nos llevó al magno evento, donde se oía la música y se sentía la alegría de la gente desde el comienzo. En su interior había escenarios con orquestas de música alemana y brasileña, gente vestida con los trajes típicos alemanes tomando cerveza y bailando una mezcla extraña de polka y zamba, artistas, trovadores, y una exquisita y abundante gastronomía basada en esas salchichas que hicieron del lugar un espacio tan típico y tradicional como si estuviéramos realmente en Alemania.
Regresamos ese mismo día a Camboriú en el último bus que había, aquí disfrutamos de un sueño reparador que nos hizo despertar luego de una hora y media cuando ya habíamos llegado a nuestro destino. Eran pasado las 1:30 de la mañana...pasamos al hotel a dejar nuestras cosas y bajamos a la playa, donde se encontraban nuestros compañeros en compañía de un grupo de brasileños que estuvieron cada noche junto a nosotros con su guitarra y su buen ánimo, hasta que llegó la policía que amablemente nos pidió que nos fuéramos y regresáramos a nuestro hotel para evitar cualquier molestia en el entorno, lo cual no significó ningún obstáculo para nosotros y nos dirigimos al hotel con el fin de continuar nuestro carrete hasta el amanecer...
El día lunes 24 la opción de actividades era totalmente individual y basada en el gusto e interés de cada persona. Fue así como un grupo partió temprano por la mañana a Beto Carrero World, que es el parque de diversiones más grande de Sudamérica, mientras otros fueron a andar en un atractivo barco pirata que recorría la Isla de las Cabras y la zona costera por solo 10 reales (como 2.000 pesos chilenos) con show y acción a bordo.
Otra visita hermosa y relajante fue la "Praia de Laranjeiras", ubicada al otro extremo de la Praia de Coco. En ella la vista y el panorama era muchísimo más relajado ya que por ley no estaba permitido construir ningún tipo de edificación masiva, lo que permitía mantener un clima acogedor y familiar que atraía solo a unos pocos, puesto que además la pequeña bahía tampoco daba abasto para grandes grupos de personas y su movilización era escasa y poco frecuente, teniendo como único método para llegar a ella un Ônibus (o Micro) que pasaba cada una hora y un teleférico que subía el cerro para disfrutar de una vista panorámica del balneario y luego descender a la playa.
Otra visita importante fue el "Cristo Luz", a donde fuimos un día a eso de las 22:00 hrs. ya que según algunas personas era muchísimo más emocionante y sobrecogedor puesto que se iluminaba al Cristo de 30 metros (siendo el 2do más grande de Brasil después del de Río) con fuertes colores y se podía observar la ciudad completamente iluminada bajo la noche. Por otra parte, cabe destacar la orquesta que tocaba todo tipo de música con su inconfundible acento y simpatía brasilera. Luego de haber conocido el lugar, y haber dejado nuestra huella en el libro de recuerdos de Cristo Luz volvimos a Camboriú en el bus que el mismo atractivo dispone para sus turistas.
Los últimos días en Camboriú (al igual que el resto y la totalidad de los días) fueron memorables, mágicos...tantos días de relajo, de conocer, de conocernos y darnos cuenta que somos más que compañeros de estudios, que somos compañeros de vida y de momentos que por siempre llevaremos en nuestro interior como una de las experiencias más ricas y satisfactorias de nuestra vida como estudiantes. Conocernos más allá de las pruebas, las tareas y el estudio, en un escenario inspirador y lleno de esas famosas sensaciones que nos hacen crecer como personas y relacionarnos más íntimamente hacia una experiencia rebasada en recuerdos y momentos enriquecedores.
No podría concluir esta historia sin agradecer a quienes permitieron e hicieron de éste un viaje realizable e inolvidable. En primer lugar a nuestros padres (apoyo emocional y monetario infalible), a aquellos entes (profesores, directores, etc.) que aportaron con el proyecto y principalmente el capital para llevarlo a cabo, y por supuesto a aquellos compañeros de carrera (y ahora también de carrete y otras cosas) que se la jugaron y lucharon hasta el final por concretar este tremendo viaje, logrando transformar una idea o un sueño en una experiencia que nos marcará y servirá sin duda para el resto de nuestros días...y que ojalá se vuelva a repetir muy pronto con su ayuda y la colaboración de quienes tengan el espíritu y las ganas de volver a hacer un nuevo sueño en conjunto realidad..Y gracias a todos también por ser tan buena onda...VIVA BRASIL!..para finalizar, algunas fotos más que no podían quedar ausentes.
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Últimos comentarios
cscheuch dice:
muy buen diario...me imagino la experiencia que debe haber sido eso...cuantas personas eran?..jeje
cuanto sale un bus desde santiago hasta brasil?..
un abrazo grande y mucha suerte...
CaCo
Mochileno..
Publicado
pasmor dice:
Excelente diario! Me gustó tu relato, especialmente cuando hablas de Ciudad del Este que en realidad no es tanto como lo pintan generalmente.
Saludos! Pasmor!
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1
Rumbo a Brasil vía Foz de Iguaçú...viaje de la carrera
Foz de Iguazu, Brasil | 12 de noviembre de 2005
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