Esperaba con ansiedad volver a Garganta del Diablo, y sumar el recorrido que aún no había hecho: Isla San Martín. El día había amanecido con mal pronóstico, lluvias y tormentas se auguraban desde la noche anterior, mas, amaneció nublado y con algún rayo de sol asomando, lo que nos llenó de confianza a todos los viajeros que estábamos prontos a disfrutar la excursión. Una vez que llegamos a Cataratas argentinas, entramos al parque, y tomamos el tren que nos llevó hasta Estación Garganta. Qué contarles, se puso el cielo compacto y gris, caminamos 1km, y ya empezó a garuar, a metros de llegar a Garganta se largó a llover, y una vez allí se desató tremenda tormenta! Era apabullante la sensación de vulnerabilidad e insignificancia del tamaño humano frente a esa caprichosa tormenta poblada de rayos, truenos, viento y sobre todo, MUCHA AGUA!...pero fría!!!!!, lo que resultó, sumado el abrupto descenso de temperatura, en el abandono del parque y la vuelta urgente al hotel todos resfriados. Me duraron dos días las consecuencias del enfriamiento que aproveché para disfrutar el hotel y partir hacia Ruinas de San Ignacio. Advertencia: si pueden, con pronóstico adverso no se arriesguen a ir, si insisten lleven paraguas, abrigo y ropa para cambiarse