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Simplemente ... Brasil

Escribe: mecalme
Y llegué a Brasil en medio de una gran expectativa, encontrando sorpresas que jamas imaginé. Alegrías, penas y frustraciones encontré.

 

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Capítulo 1
 

Adaptándome a Brasil

Foz de Iguazu, Brasil — lunes, 3 de julio de 2006

Mi puerta de entrada al Brasil fue sin dudas apoteosica.

Conocí en primera las famosas Cataratas de Iguazú, poseedora de un paisaje majestuoso y un matiz natural que yo jamas había visto.

En esta ciudad me quedé aproximadamente 5 días. Aún no podía adaptarme a la idea que en el viaje estaba nuevamente solo, y definitivamente extrañaba la presencia de Ubi en la toma de mis decisiones.

En estos días permanecí en la estación de bomberos de la ciudad (para variar), y aproveché el tiempo para adaptarme un poco al idioma; igual , de nada me sirvio tomar clases de portugues con los bomberos del lugar, porque al final termine comprendiendo el portugues en la carretera, riendome en las ocaciones en que el significado de las palabras en portugues podía sonar hasta un poco grotescas en español y viceversa.

Así fué que me enteré que mi país tenía nombre de ave (Perú siginifica pavo), o como también, el mismo nombre denotaba al aparato reproductor masculino en manera de jerga. Mientras en Perú decir "Pinga" es la forma mas grotesca de llamar al pene, en el Brasil la "Pinga" no era usada para orinar o penetrar, sino que todo lo contrario, es el nombre que tiene un trago producto de la destilación de la caña de azucar. Así que imaginen lo que pasó un día en que alguien me pregunto si a mí me gustaba la pinga.

Cierto día tenía un problema con las cubiertas, y buscando en la carretera algún letrero que diga algo parecido a "Llantería"  , no encontre absolutamente nada familiar. Sin embargo doa o tres personas, que entendieron con mis ademanes lo que yo estaba buscando, me indicaron que tenía que dirigirme a una "Borracheria". Aunque suene gracioso, mi subconciente aun no carburaba bien lo que esta palabra significaba, pero por lo menos me imagine que en cualquier bar  encontraría la solución a mis problemas. "seguro los llanteros estan dentro de los bares" - me dije con algo de exceptisismo. Finalmente comprobe que una borrachería no era un bar, sino que era un taller de neumaticos o algo por el estilo. 

Así fue que inicie mi viaje por Brasil con tres de mis grandes limitaciones: El idioma, el dinero, y la incertidumbre. Dentro de todo logré contactarme con una amiga de Sao Paulo, quien me había confirmado que podía llegar a su casa sin contratiempos, lo cual era un problema menos en que preocuparme, porque hasta esas alturas el tipo de cambio me dejo a un borde da la ruina , y Sao paulo estaba a 1800 km, gran dilema. 

Después de dejar Foz de Iguazú, el problema fué que en adelante ya no me fue facil encontrar estadía con los bomberos, pero en cambio, descubri que las gasolinerias de carretera son un hotel de 5 estrellas comparado con los bomberos. A partir de ese momento las gasolinerias y los camioneros se convirtieron en mi familia durante un año.

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