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Costa Rica: Experiencias Viajeras

Escribe: lapduran
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La Plaga, La Catarata y El Volcán

Fortuna, Costa Rica — domingo, 22 de noviembre de 2009

Arriba a las 5:15 para recorrer 300 kilómetros hasta La Fortuna.

La ruta nos lleva por la 36 hasta Limón, de allí la 32 pasando por Liverpool, Siquirres, Guacimo y Guapiles hasta la desviación en Santa Clara por la 4. Horquetas, Puerto Viejo, La Virgen y desvío en San Miguel hacia Venecia y Aguas Zarcas. Dirección norte por Chiles, Muelle San Carlos, El Tanque y La Fortuna.

Nos saltamos el desayuno del hotel para salir con más tiempo pero no perdonamos unos yogures líquidos que compramos en Cahuita para aguantar hasta el desayuno en la “Soda La Montaña” junto a la carretera (2400 colones). ¿Que pedimos? ¡Gallo Pinto! Al bajar del coche no nos percatamos, hasta que una de las camareras me agarro por el brazo para girarme y después de cesar mi resistencia ante tal petición, descubrimos que llevaba en la espalda a modo de mochila (por la posición y el tamaño) una langosta, grillo o macro-saltamontes a punto de tirarme al suelo y devorarme…!!! La soda estaba llena de langostas enormes y con un puntito desagradable que hacían que el sabroso desayuno fuese ingerido más deprisa de lo recomendable. Las había verdes, marrones e incluso algunas transportaban a otras sobre sus lomos a modo de jinetillos… Imagínate ir al aseo en esas condiciones… venían volando a toda velocidad y paraban con el método denominado “de choque”, es decir, chocando con todo lo que pillaban aunque fuera humano… Seguimos la ruta!!!!

Llegamos al Hotel “Arenal Manoa” (www.arenalmanoa.com) situado 7 kilómetros al oeste de La Fortuna y tras recorrer los 800 metros de arena, piedras, agujeros y cascotes que le separan de la carretera. Simplemente espectacular la visión del Volcán Arenal desde el Bungalow que nos sirve de habitación. Dejamos mochilas y vamos a comer a La Fortuna.

Es recomendable y muy fácil conseguir planos turísticos de estas zonas en tiendas u hoteles, y son de gran utilidad para orientarte con rapidez. Conseguimos un plano genial en una especie de oficina de turismo frente a la gasolinera de la entrada a la ciudad y comimos en una casa de hospedaje (“Las Orquídeas”) que acababa de inaugurar esa semana y derrochaban amabilidad. En una mesita junto a dos peceras con pirañas degustamos un par de “Casados” (plato típico compuesto de varios ingredientes a elegir) con arroz, frijoles, carne y verduras. ¡Buenísimos! (5100 colones) acompañados de un botellón de agua fresquita para paliar el ligerillo calor que hacia.

Partimos hacia la Reserva ecológica “Catarata Río Fortuna” (www.arenaladifort.com), a la cual se accede pilotando el 4x4 sobre pistas de piedras de todos los tamaños y con cuestas en las que creíamos que el coche lo tendríamos que devolver a cachos… pero aguantó como un campeón los “X” kilómetros. No es fácil averiguar la distancia porque los carteles son como bromas… quedan 5… quedan 7… que pasaaaa!!!! Pero una cosa es cierta… vale la pena.

La entrada al parque nos costo 7400 colones y comienza por un puentecillo que te sumerge en una densa y exuberante vegetación.

Caminando de pronto te encuentras con la visión de una especie de fondo de pantalla, de escena de película, de escenario de algún sueño selvático… que consiste en un primer plano de árboles y al fondo un espeso verde del que surge una catarata de 70 metros de altura.  Para llegar a ella hay que bajar los 480 escalones que te separan de ese trozo de paraíso.

Una vez allí y como poseídos por el espíritu de la catarata nos despojamos de la ropa y nos dimos uno de los baños que recordare con más intensidad en mi mente. El agua tenia un color azulado y la fuerza de su caída te atraía hacia el lugar de impacto constante. Una vez secos, fuimos a ver anochecer en el lado norte del volcán, cerca de la localidad del Castillo. En esa zona es posible ver el rojo intenso de la lava descendiendo por las laderas. Junto a un puente encontramos gente con cámaras preparándose para el evento y
percibimos que allí es el lugar perfecto para ver, oír y sentir al volcán despierto desde 1968. Anocheció poco a poco en una noche de cielo despejado y pudimos ver las lenguas de lava y las rocas incandescentes junto a la banda sonora del rumor de las explosiones.

Todavía maravillados por lo sucedido nos fuimos a La Fortuna a coger la cena y llevarla al Hotel convirtiendo en un cine al aire libre el porche del bungalow. La película podría haberse titulado “La magia hipnótica del Volcán Arenal” y por mi podría durar horas, siempre insuficientes para grabar con detalle en la mente una de esas imágenes que te esfuerzas en no olvidar.

Info de Utilidad:
• www.arenal-online.com : web de utilidad sobre la zona de “La Fortuna”

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