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A-Sudamérica 2007

Escribe: moturista55
Este viaje es para mi la "Frutilla del Postre" me dejo un monton de experiencias y recuerdos, convivimos 58 días 8 personas que si bien eramos amigos con algunos y conocidos con otros logramos un entendimiento acorde a la necesidad de este viaje, A todos ellos quiero agradecerles mucho lo que me brindaron, mi vida se enriqueció mucho a partir de este momento

 

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Etapa 32 - Fortaleza/Pipa

Fortaleza, Brasil — sábado, 1 de septiembre de 2007

TRIGECIMA  SEGUNDA  ETAPA

1-2 / 9 /2007
Fortaleza / Pipa
570 Km 

A las 7.30 de la mañana estábamos sobre las motos listos para salir, en el trayecto conocimos gran parte de la zona industrial de Fortaleza, y otros sectores no turísticos de esta ciudad moderna y extensa, comenzamos a recorrer una zona semiárida que se torno después de algunos kilómetros muy aburrida, era como estar viajando por nuestro Santiago del Estero, un embole total, gracias a Dios llegamos a Canoa Quebrada, una pequeña localidad que Roberto había encontrado en una guía de turismo y la recomendaban como imperdible, si bien tenia una playa muy tranquila y agradable, el pueblo esta de vuelta de su apogeo turístico, aquí nos detuvimos una hora para descansar, algunos aprovechamos y nos fuimos a la playa a bañarnos en las calidas aguas del mar, otros prefirieron quedarse a descansar y tomar o comer algo en un bar donde habíamos estacionado las motos, de vuelta en la ruta, al poco tiempo  comenzamos a tener sueño debido al intenso calor y lo monótono y aburrido del escenario que nos tocaba transitar, las paradas para tomar algo comenzaron a ser más frecuentes, pasamos Natal de largo porque se hacia tarde y queríamos llegar a Pipa de día, en la ultimas parada tuvimos la alegría de ver un brasilero que vendía no se que cosas a la entrada de una estación de servicios (posto do gasolina) con una camiseta de Argentina y una bandera nacional en su mano, cuando nos vio y le empezamos a hacer seña se puso locote alegría y se vino con nosotros, nos sacamos fotos con el, estaba emocionado de alegría, vaya uno a saber el motivo para semejante sentimiento hacia un pais extranjero.

Proseguimos y tomamos el desvío a Pipa, un camino angosto y lleno de pozos, y para peor ya era de noche, por la radio lo escuchaba a Carlos protestar como loco contra Pipa, yo que había recomendado esta parada y dejar de lado Natal, rogaba por lo bajo que no fuera como Canoa Quebrada, porque me mataban todos los del grupo, gracias a dios cuando llegamos descubrimos una villa hermosa,  con una onda como pocas hemos visto en nuestro recorrido, , una costa y playas hermosa, gente de todos lados y especialmente europeos, muchísimas posadas que sin ser muy lujosas tienen lo que nos acerca a este tipo de lugares, naturaleza por doquier, calles donde pasa un solo auto más uno estacionado pero de doble sentido de circulación, así y todo, nadie se apura ni se enoja por lo lento y trabado del transito, acá no hay inseguridad por que preocuparse se puede caminar por donde uno quiera sin fijarse en la hora o la zona.Nos instalamos en una posada que estaba justo en el corazón de la movida de la villa, el estacionamiento de las motos nos preocupa bastante, la opción era en la puerta de la posada con vigilancia o en un predio descubierto donde vivía una familia amiga del hotel, todos menos Juanca Herrera elegimos la casa de esta familia, a la noche fuimos a comer a un restaurant italiano muy agradable, luego me puse en campaña de ubicar a Facundo Perrota y Caro Roba, un amigo de Pergamino y su esposa que viven acá desde hace 6 años, lo encontré en uno de los bares cercanos al hotel, estuvimos toda la noche de gaipirinhas,  cervezas y algún café, nos recomendó que fuéramos a Madeiro, una playa distante a 2 Km de Pipa, así que programamos ir al otro día hacia Madeiro, cuando me levanté al otro día, aparece Juanca Herrera y Eduardo que desde temprano estaban recorriendo Pipa, y me muestran una foto, cuando la vi me quería morir, allí se podía apreciar mi moto cambiando de aspecto bajo el efecto del agua que salía de una manguera que el buen señor que las cuido a la noche tenia sonriente en sus manos con la seguridad que estaba haciéndonos una atención, las demás corrieron la misma suerte, imagínenselo a Juanca Olivera, así que en pipa deje gran parte de las huellas que el camino había dejado en mi BMW, ya era tarde para hacer algo, así que a otra cosa, el viaje continúa.

Desayunamos y  partimos hacia Madeiro caminando por la playa aprovechando la baja de la marea, pasamos una tarde muy agradable, solo faltó Juanca Herrera que no es el más entusiasta del mar. A la noche repetimos la cena en el restaurant italiano.La verdad que me gustaría dejarles a todos una buena imagen de este lugar que se me hace difícil describirlo acá, por tener un estilo demasiado particular.

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