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Camino de Santiago, el sendero de las Estrellas Agosto 2009

Escribe: arcandel
Tras años intentando hacer el camino, el sueño de un peregrino se hace realidad. El 31 de Julio de 2009 partí hacia Roncesvalles y aquí comenzó un sueño, lleno de esperanzas e ilusiones. Tanto ha sido lo leido, visto y oido... En Camino es leyendas, historias, paisajes maravillosos, anecdotas entrañables, lugares para sumergir la imaginación en la edad media, mucha camaradería y, muchos, muchos nuevos amigos... el Camino de la busqueda interior en el sendero de las estrellas

 

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20ª Santa Catalina de Somoza - Foncebadón

Foncebadón, España — jueves, 20 de agosto de 2009

Etapa de 18 kms.

Hoy me he levantado al amanecer, el paisaje ya es practicamente de montaña, el primer pueblecito por el que paso se llama El Ganso, un pequeño pueblo en el que hago una parada para el desayuno, el bar tiene las mesas de piedra de pizarra y los bancos de madera, las paredes decoradas con antiguos utencilios de labranza. En la pequeña barra están tres cazadores tomando unos orujos, yo sin embargo tomo cafe y croissant.
Este pueblo resucita cada verano por el paso de peregrinos, empiezan a verse por primera vez en el Camino casas teltadas, es decir, con cubierta de paja. Este tipo de cubierta que se remonta a la prehístoria ha perdurado durante siglos y se ha considerado como indicio del substrato celta de toda esta extensa zona. Quedan noticias en El Ganso que confirman que hubo un hospital y un monasterio, ambos al cuidado de monjes cluniacenses. La iglesia parroquial esta dedicada a Santiago y en su interior se puede comtemplar una bonita talla (x. XVI) del Santo vestido de peregrino.

Pasado unos siete kilómetros nos encontramos con Rabanal del Camino, esta localidad de casonas macizas de piedra sirvió de avanzadilla de los Templarios de Ponferrada para proteger a los peregrinos hasta su llegada al Bierzo. Rabanal fue también albergue (en la Casa de las Cuatro Esquinas) de Felipe II en su peregrinación a Santiago. Desde esta villa, según la leyenda, Carlomagno y su fiel caballero bretón Anseïs contemplaban Astorga y Sahagún. Durante la Edad Media existieron varios hospitales e iglesias. Los peregrinos paraban aquí a recobrar fuerzas y agruparse para pasar las cumbres del peligroso monte Irago donde acechaban los bandidos. Antes de entrar en el pueblo se encuentra la ermita de la Vera Cruz, ya en la calle Mayor se pueden contemplar la ermita de San José y el Hospital de San Gregorio. En la parte alte del pueblo se halla la iglesia de Santa María, uno de los pocos ejemplos románicos que se pueden encontra en esta zona. Pese a tener 60 habitantes mantiene tres regugios, además hay una tienda que vende pan y algún hostal donde se puede comer.

Con esta etapa se terminan las enormes llanuras que me acompañaron en mi paso por Castilla y León. La proximidad de Galicia se deja sentir en esta etapa, la comarca del Bierzo fusiona culturalmente el viejo reino leonés y el ancestro galaico.

Muy cerca del monte Irago, yacen hoy las ruinas de Foncebadón, lugar escogido para el final de esta etapa de hoy, este pueblo en ruinas fue antaño importante localidad en el Camino. En la actualidad hay un bonito hostal. Coronando el puerto de 1.504 metros de altitud se levanta la Cruz de Ferro, uno de los monumentos más simples pero más emblemáticos del Camino.

El refugio de la reconstruida iglesia de Foncebadón ha sido el lugar elegido para descansar esta noche, en el se encuentran Javier y Esther dos hospitaleros de gran amabilidad, su cariño hace que nos sintamos todos muy comodos y confortables. En el estabamos unas veinte persones aproximadamente, este lugar habia sido restaurado por peregrinos de diferentes paises. El trabajo de estos amigos ha sido espectacular, nos han dejado un gran legado a todos los peregrinos.
Al final de la noche los hospitaleros nos invitaron a cenar a todos los peregrinos y tras un rato de charla nos fuimos a descansar. Descanse en una cochoneta y en saco de dormir, a un peregrino belga le deje mi esterilla ya que no quedaban mas colchonetas, el pobre llegó bastante tarde y estaba algo desorientado. El lugar escogido para el descanso fue la capilla de la iglesia, donde se apartaron los bancos, la cabecera donde dormia era una gran cruz tallada de madera, el cielo de bigas también de madera, la estancia en total oscuridad, minimizada por el roseton de vidrieras de donde entraba la luz de una hermosa luna llena.

Publicado el 3/feb/2010, 17.41
Modificado el 9/feb/2010, 08.14
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