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Italia, donde todo tuvo inicio

Escribe: giselleba
Mi primer gran viaje. En la tierra de la que tanto me habían hablado y de la que ahora era parte. El pueblo de mi mamá, Venezia, Firenze, Pisa, Milano, Rimini, San Marino... En definitiva la bellissima Italia.

 

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La Toscana y yo ignoranta

Florencia, Italia — miércoles, 13 de agosto de 2003

El itinerario estaba planeado, aún cuando yo no tenía ni la menor idea de cuál sería. Él que me había visto por última vez cuando yo tenía solo 10 años, estaba encantadísimo de tenerme en su casa y quería mostrarme su país. Mirando el mapa empezó a señalarme todos los lugares que tenia pensados: nuestro pueblito en Calabria, Venezia, Milano, Pisa, Firenze… yo estaba fascinada y a la vez no caía en la cuenta de lo que implicaba conocer esos lugares de los que solo había escuchado hablar, o de los que había leído tanto, o que eran cosa de las películas.Me extrañó que Roma no fuera parte del recorrido pero él me explicó que el tiempo no nos alcanzaría y que sería mejor dejar algo pendiente “cosí ti resta una scusa per tornare in Italia”.Contándole a mi mamá que es lo que sería de mí en los próximos días le expresé mi disconformidad con solo una cosa… ¿para qué me estaría llevando a Firenze? ¿Quién conocía esa ciudad? La había escuchado nombrar pero no tenía idea de cuál sería el atractivo que escondería. A caballo regalado no se le miran los dientes, así que calladita la boca me despedí del resto de la familia y partimos hacia nuestra primera parada: Pisa.

Por una falla del copiloto (o sea yo) salimos de la autopista en el kilometro equivocado y fuimos a parar a Génova. La ciudad: un caos, como era de esperarse para uno de los puertos más transitados de Europa, así que solo paramos a tomar un café (de parados justamente como se acostumbra por esas latitudes) y seguimos camino.

Llegamos a Pisa. Si, la torre está inclinada, y mucho. Recorrimos la plaza, la catedral, el baptisterio, me saqué la foto idiota tratando de sostener la torre y apurados para poder visitar Firenze (todavía no entiendo para qué vamos a Firenze) dejamos el ascenso para los adinerados y a los que les sobra el tiempo y partimos hacia el sur nuevamente. Llegamos a Firenze, buscamos un estacionamiento y empezamos a caminar dado que habíamos dejado el auto lejos del centro. ¿Centro de qué? Pensaba para mis adentros.Cuando mi anfitrión divisó el Arno, tras un largo suspiro exclamó: “Ohlalá la Florence”. Ahí me acordé, y en mí estudiado italiano le pregunté, si conocía una ciudad llamada Florencia, ya que había oído hablar muy bien de ella.

El me miró atónito y me preguntó si lo estaba cargando. No entendía cual sería el punto de su pregunta, y le dije que no, que no era broma, que si él conocía “Florenchia”. Y me respondió “¿y donde te pensás que estamos? Firenze, Florence, Florencia… son la misma ciudad”. Primero desee que el río trajera un tsunami para que me tragara, pero inmediatamente los dos nos echamos a reír a carcajadas, llamando la atención de los sofisticados turistas que visitaban esta joya toscana. Recorrimos sus calles, la Piazza de la Signoria, vi al David, el Duomo, vimos el atardecer en el Ponte Vecchio… Y me fui con los ojos llenos de belleza y por fortuna con un poco mas de conocimiento. Yo: ignoranta, ¿vio doña?

Publicado el 26/jun/2009, 09.29
Modificado el 10/feb/2010, 10.15
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Últimos comentarios

carmenparis dice:
felizmente aprendiste !! Firenze , una verdadera joya !!
Publicado el 13/jul/2009, 03.29 

gla-pie dice:
Hermoso y emotivo tu relato.gracias.mi abuelo es de lucca.
Publicado el 9/oct/2010, 02.19 

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