Diarios de viaje > América del Sur

Ida y vuelta a Chile por la Cordillera – esta vez en auto!

Escribe: nutrimari
Crónica de un viaje improvisado por ahisito nomás a Chile con mis viejis (Luigi y Lucy); a la ida por el Paso de San Francisco y a la vuelta por Jama.

 

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Tramo 1: Desde la Cuesta del Portezuelo… (de Retiro –vía Santiago del Estero- hasta Fiambalá)

Fiambalá, Argentina — sábado, 12 de febrero de 2011

Día 1 (sábado 12/2): mi viaje arrancó a la 1am desde Retiro, que fue cuando me tomé el micro hasta Santiago del Estero; ese era el punto de encuentro para que me pasen a buscar mis viejos (ellos venían desde Misiones y llegaban esa noche).
 
Llegue 4:30pm, a esa hora Santiago es ‘la muerte’…
 
-Información turística? Y… no… debe estar todo cerrado…
 
En la siesta santiagueña hasta las moscas duermen y antes de las 6pm no pasa nada ehh! Me bajé en la terminal y me fui caminando hasta el centro (son pocas cuadras), aunque hacía un poco de calor!

Por suerte sí hay una oficina de turismo frente a la plaza principal que estaba abierta y ahí me pudieron asesorar para aprovechar esas horas libres. Visité la Catedral, la plaza y el Centro Cultural del Bicentenario, donde hay 3 museos; queda todo ahí nomás.
 
A medida que cae la tarde comienza a despertar la ciudad; a la noche la peatonal se llena de vida, los negocios abren y todo el mundo sale a dar la ‘vuelta al perro’. Costumbres de pueblo, vio? igual que en Misiones.
 
Para ver además esta el convento de San Francisco y la iglesia de Santo Domingo; pero justo llegaron mis viejis así que después de dar una vueltita nos fuimos a comer y después a dormir (hotel Saboya, 3 estrellas y bastante lindo, a media cuadra de la plaza). Porque, aclaro una cosa: este viaje –a diferencia de mis viajes habituales- no fue el turismo-ratón que hago siempre: contando con el auspicio de mis coequipers, esta vez dormimos en lugares como la gente, ejeje! Bueno, por una vez me lo merecía, no?
 
 
Día 2 (domingo 13/2): desayunamos en el hotel y salimos 9:30 rumbo a Tinogasta. Tomamos la ruta 64 y de a poco la planicie empezó a cambiar, cuando llegamos a las Sierras de Guayasán (que es un pequeño cordón serrano muy bonito),
 
Cartel en la ruta: ‘Sandía de lujo – compre aquí’. Wowww…!
 
Llegamos hasta Lavalle y cruzamos a Catamarca; cuando llegamos hasta un pueblito que se llama Las Cañas el camino se bifurca, tomamos a la izquierda para llegar a la Villa El Alto. Aquí, frente a la plaza esta la Hostería El Alto, vieja pero linda y muy económica ($35 por persona! Haber sabido) ...
 
Cuando llegas a Tintigasta termina el asfalto y comienza ripio, pero esta en condiciones razonables. El camino es un sueño, vas subiendo y subiendo hasta perderte en la serranía; la temperatura se pone mas agradable y con el viento puro inspiras hondo y llenas los pulmones hasta el fondo de aroma a hierbas serranas y bosta de caballo. Lo más parecido al perfume de la libertad, pienso yo.
 
Además, que buen momento para hacer parada de ‘baño ecológico’ porque por ahí no hay nadie, solo que… te bajás los lienzos y en un momento tus ojos se cruzan con una mirada inoportuna…
-Que mirás, vaca degenerada??!!
 
A poco de llegar a la Cuesta del Portezuelo hay asfalto de nuevo. Y de repente el paisaje se abre y la vista es impresionante… con razón le dedicaron la famosa zamba ‘Paisaje de Catamarca’…
 
Lucy la venía cantando hace rato, y al ver el paisaje se reactiva…
 
-Desde la Cueeeeeesta del Portezueeeeeelo…
 
Y Luigi le hace los coros.
 
Es increíble como un valle se abre a nuestros pies, con la ciudad en el medio, y al fondo ves otro murallón de montañas. Por supuesto, cuesta mediante, no? Empezamos a bajar con lluvia, entre curvas y contracurvas y por supuesto…
 
-Paisaaaaaje de Catamaaaaarca…
 
Lucy, nuestro fondo musical, jee.
 
Finalmente llegamos abajo. Pensábamos ir directo a Tinogasta, pero el camino no estaba bien señalizado y sin querer terminamos metiéndonos en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca (capital). Para todo esto se largó un diluvio y las calles de la ciudad se convirtieron en acequias!
 
Paramos a tomar un café en una YPF y la moza nos dice que las lluvias acá duran 20 minutos. Había pasado 1 hora y seguían cayendo torrentes del cielo. Seguimos viaje escapando de la lluvia, tomamos la ruta 38 y después desviamos por la 60; pasamos la Quebrada de la Cébila, Aimogasta (La Rioja)… Es todo cada vez más árido, pero gracias a las acequias de riego, es curioso como olivares y desiertos se alternan unos con otros. Al lado de la ruta, nos acompañaban fielmente las vías del tren abandonado.
 
Finalmente llegamos a Tinogasta al anochecer y paramos en el Hotel Provincial de Turismo, que queda en diagonal a la plaza principal (habitación para 3 con desayuno $210). Conocimos la iglesia y después nos fuimos a comer a Casagrande, un restaurant que es una construcción histórica de adobe. Y al sobre.
 
 
Día 3 (lunes 14/2): después del desayuno fuimos a la oficina de turismo (queda en la plaza principal) y finalmente decidimos seguir hasta Fiambalá. De Tinogasta hay una excursión (en 4x4) que va hasta la Laguna Azul, a los pies del volcán Pissis... muy linda -cara también- quedó pendiente.
 
En el camino de Tinogasta a Fiambalá está la ‘Ruta del Adobe’, que es un circuito histórico de construcciones de adobe –obvio no? Nosotros paramos en el pueblito de El Puesto, a conocer el Oratorio de la familia Orquera, que es del 1740. Pareditas de adobe, piso de tierra, imágenes viejas… es muy pintoresco y tiene también un pequeño museo.
Más adelante quisimos entrar en el pueblito de Anillaco, pero una tormenta que venía de los cerros nos disuadió, porque el camino era de tierra y pasaba unos vados importantes (con lluvia te la regalo).
 
Más tarde llegamos a Fiambalá y nos hospedamos en la Hostería Municipal (bastante ok, $180 habitación para 3). Ya era mediodía, almorzamos humitas por ahí y después fuimos en auto a conocer alrededores. Hacia el norte, y luego desviando al este, conocimos el pueblo de Medanitos… Eso de ‘medanitos’ es una especie de ironía, se ven tremendas dunas que bajan por las laderas de la montaña (según Luigi, son las dunas más altas del mundo?) y es por aquí mismo que pasó el Dakar. Cruzando el río Abaucán atravesamos el pueblito y llegamos a la orilla de los médanos. Fuimos bordeándolos por el camino hasta que finalmente tuvimos nuestro propio Dakar cuando quisimos dar la vuelta y se nos encajó la camioneta en la arena… a cavar pues!!! Pero salimos.
 
Volvimos al camino y seguimos un par de km más hasta Tatón, que es un pequeño oasis por donde pasa un río, bordeado de unas dunas altísimas. Es muy bonito!
 
Regresamos a Fiambalá y esta vez sí encontramos la oficina de turismo abierta ((ssisis, los horarios acá son de 8 a 12 y de 17 a 19; en el medio tenés la siesta que es la muerte))! Buscamos info y aunque caía la tarde ya, nos adentramos 13km hacia las famosas Termas.
 
Las Termas de Fiambalá ¡¡son divinas!! Hay que meterse un poquito en la montaña y de repente, entre paredones de piedra brota el agua hirviendo, que va cayendo a lo largo de 14 piletas con diferente temperatura (desde la más alta hasta la última, bien abajo, donde el agua ya está más fría). Nos cambiamos y nos metimos al agua; si bien recomiendan ir de a poco y alternando baños con descanso, nosotros nos dimos un chapuzón y estuvimos como 3 horas en remojo, cual hipopótamos! Arrancamos en la 5ta pileta y después nos metimos en la 4ta… estaba bastante calentita… yo pensaba si esto es así, en la 2da podés prepararte una sopa Quick y en la 1ra te hacés huevos duros!
 
Nos fuimos de noche ya, el ingreso es de 7 a 22hs los 365 días; pero si querés te podés quedar hasta las 24… mirando asomar la luna, con el agua al cuello… hay cosas que no tienen precio!
 

Día 4 (martes 15/2): desayunamos completo en el hotel por $30 y después con el mate a cuestas nos fuimos caminando 6 cuadras a conocer el 'Museo del Hombre'. Es pequeño y simple pero tiene 2 piedas de gran valor: son 2 momias aborígenes de más de 500 años, encontradas con todo su ajuar en Loro Huasi, cerca de Fiambalá. Están en muy buen estado y además hay vasijas y muchos otros objetos arqueológicos de la zona. Dentro de este museo hay otro, el 'Museo de los Seismiles', dedicado a los numerosos volcanes de más de 6000msnm que hay en la Cordillera catamarqueña. Las historias de los primeros andinistas que subieron estas cumbres, con el equipamiento primitivo con que contaban (mochilas pesadísimas, brújulas, etc)... Subir en esas condiciones (siempre con un baqueno) era ¡¡¡una inconsciencia!!!! Y sin embargo hubo gente testaruda que lo logró. Impresionante. 
 
Al mediodía nos fuimos de nuevo a las Termas, pero esta vez yo me dediqué al trekking; primero el camino pavo hasta el mirador y después obviamente seguí y seguí como los chivos. Así se llega hasta la naciente de las termas… sale vapor, por qué será? Qué pena que no traje el termo y el mate, aquí tenía para cargar agua a punto! Subiendo más todavía, cada vez más adentro de la montaña, a cada paso la vista es más linda…
 
Volvimos a eso de las 5pm y charlando en la plaza Lucy –fanática de la cerámica- se hizo amiga de una ceramista local, que nos invitó a conocer su taller con sus hornos, en la casa de su padre Don Domingo. Ya que estábamos, aprovechamos para recorrer sus viñedos cargadísimos y los corrales de ovejas y chivitos. Nos contaron sus historias y además nos regalaron parva de higos y uvas, las mejores que probé en mi vida. La gente aquí es muy amable, es lindo escuchar sus historias de vida.
 
Esa noche nos fuimos a dormir temprano, al día siguiente se venía ‘el cruce de los Andes’!
 

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Últimos comentarios

Diurna09 dice:
Muy bueno tu diario Lo leí porque hice ese mismo viaje en febrero de 2010 y pude revivirlo a través tuyo. Me enamoré de Fiambalá, las termas, el Paso de San Francisco y trabé amistades que hasta hoy día me escribo.
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buvar dice:
Me encantó este capitulo, la verdad ese tema de Los Chalchaleros, me acompaña desde niña, "un pueblito aqui, otro más allá y un camino largo que baja y se pierde", es la descripción exacta del noroeste argentino..
me gusto mucho ese raid que hiciste con tus padres, yo espero ir algun dia por el Paso San Francisco y hacer ese tour, por lo menos llegar hasta Fiambala. !!Sigo con los otros relatos!!

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danielkstro dice:
mmm redactas muy bn incitas al lector a imaginarse ese ambiente, soy de colombia pero m gustaria conocer chile.

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