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Fez, Marrakech y Essaouira, una corta visita

Escribe: camarazu44
Siempre me habían dicho que Fez necesitaba ser vista para ser amada. Realmente así ha sido. Una preciosa ciudad. He ido con mi hija, lo pasamos muy bien gracias a Taoufik, que nos ha acompañado y "protegido".

 

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Fez, cuando la carga del burro es más ancha que la callejuela

Fez, Marruecos — viernes, 16 de julio de 2010

Cuando le dijimos a nuestra muchacha marroquí que íbamos a visitar Fez, sonrió de oreja a oreja y se legró por nosotros. Nos dijo que cambiaríamos tren en Sidi Kacem y que allí vivía su hermana. Le ofrecimos llevar alguna cosa para su ella y he aquí que esta mujer aparece con una inmensa bolsa negra, llena de jabón de lavar, productos de limpieza, galletas y botellas. La bolsa pesaba unos 50 kilos. Sonriente, me pregunta si pesaba mucho. Bueno…
 
Con el coche fuimos desde Málaga hasta Tarifa, donde había barcos que en una media hora nos pondrían en Tánger. Y así fue. Llegamos al puerto de Tánger, esta vez no nos recibieron los “pegajosos” guías de turismo, esos que se adherían como lapas a los pobres turistas. Parece que hay una nueva ley que les prohibe molestar a los visitantes. Era hora. Estoy seguro de que esta medida afecta las ganancias de muchas familias, pero la molestia de los guías insistentes era el motivo principal de las quejas de los turistas.
 
Nosotros luchando con el bolso de 50 kilos hasta llegar a la estación de trenes, un suplicio, nunca más…   Todo sea por las relaciones hispano-marroquíes.
 
El tren que nos llevó a Fez realmente hizo parada en Sidi Kacem y la simpática hermana de nuestra muchacha de Málaga estaba allí, en el andén y firme al pie del cañón, esperando su envío. Conversamos unos minutos y como el tren a Fez ya salía, nos montamos rápidamente. Quedamos con la hermana de vernos quizá otra vez, otro día.
 
La llegada a Fez fue bastante rápida y desde la estación nos fuimos caminando al hotel, ya nos habíamos quitado de encima el pesado bolso de marras y estábamos, con nuestros pequeños macutos, bastante liberados. Ya el ambiente era otro y las calles con muchos coches y el tráfico desordenado.
 
El Hotel de la Paix en la Avenida Hassan II era el indicado. La reserva estaba hecha y la habitación esperando. El hotel me ha albergado dos veces en el pasado y no puedo decir que sea el mejor hotel de Fez, pero es económico, me atienden bien, el desayuno es correcto, las habitaciones un poco lúgubres con falta de una mano de pintura, pero dentro de todo, normal. De todos modos no nos vamos a quedar en la habitación todo el día.
 
Al lado del Hotel había un bar y cafetería con mesas en la calle, donde nos sentamos a tomar una bebida fría. En la mesa de al lado había tres jóvenes, uno de ellos nos miraba de forma insistente. Se acercó a preguntarnos si necesitábamos algo. No, que nada. Pero mantuvimos unas cortas charlas y comentarios. Finalmente conversamos con él, viendo que sus intenciones eran probablemente nada más que ganarse unos Dirhams para su día a día. Lo cual no nos molestaba. Lo que no aguanto son los que se pegan a uno y no dejan respirar.
 
Taoufik resultó ser muy divertido. Nos acompañó a la parte vieja de la ciudad, la parte más bonita de Fez, pasando por El Jdid. A la misma entrada de la Medina hay un arco grande (Bab Boujloud), después de un llano para fiestas y ferias, y a la izquierda hay un restaurante pequeño en lo alto de una terraza con buenas vistas. Subimos a comer una comida local, muy rica por cierto. Taoufik se quedó abajo, discretamente. La comida costó poco, para nosotros lo mismo que para los demás. El dueño, después de pagarle nosotros, le dio unos Dirham a Taoufik, que disimuladamente metió en su bolsillo. Taoufik no lo hizo a escondidas, como después me explicó en detalle.
 
Caminamos por los intrincados pasillos del zoco, a veces esquivando los extremadamente cargados burros y mulos que intentaban pasar por las callejuelas con una carga por lo menos el doble de ancha que la vía. A costas de los viandantes, las bestias (sí, entre otras me refiero a los animales) pudieron pasar y allí nos quedamos esperando el próximo apretón. Las callejuelas son increíblemente atractivas porque en estos sitios de la Medina se desarrolla toda la vida de la ciudad, uno al lado del otro. Así, después de mucho caminar, la calle tuerce un poco hacia la derecha, es allí donde Taoufik nos hizo girar hacia la zona donde se tiñen los cueros y pieles. Primero fuimos desconfiados de sus intenciones, lo cual se subsanó pronto. Taoufik estaba dispuesto a acompañarnos realmente y honestamente, como pudimos comprobar.
 
La parte que se ocupa del teñido de los cueros y pieles es un enorme sitio con fosas mayormente redondas en el suelo, de varios colores y con diferentes ingredientes. Los encargados de la tintura son mayormente jóvenes que están dentro de las piletas con las anilinas, lo cual no debe ser muy saludable a la larga. Las pieles y cueros son lavados con esmero, cepillados y coloreados, colgados, secados y trabajados. En esta zona se alojan los artesanos del cuero que se dedican a hacer cualquier artículo con estos materiales. El olor de toda esta zona nos hizo irnos pronto, es realmente fuerte y se huelo hasta muy lejos de las piletas.
 
Volvimos al sitio de las callejuelas desde donde habíamos girado a la izquierda, y continuamos la calle principal de la Medina hasta la Plaza Seffarin. En ella hay unos árboles que dan sombra y unas tiendas interesantes, con artículos de todo tipo. Para volver de Seffarin hacia el sitio de donde habíamos venido (Bab Boujloud), se podía retornar por una callejuela similar, casi paralela a la otra, con lo que íbamos a poder ver otras cosas. Pero, Taoufik tuvo la idea de llevarnos a la casa de su hermana y de su familia, que estaba en el barrio al-andalus, que está más alejado, pero aún en la Medina. Nos recibieron muy bien, la hermana y los niños son muy simpáticos. El marido vino del trabajo, un bar donde pasa más de 14 horas al día (¡por 80 Euros al mes en 2009!), e hicieron una comida. Mi hija jugó con los niños y yo conversé un poco con esta gente a través de Taoufik, que traducía. Mis pocos conocimientos de marroquí no alcanzan para detalles sino para comunicación general, muy general. Nos despedimos agradecidos.
 
Por la noche estuvimos planeando, junto a nuestra “mascota” Taoufik, el viaje a las montañas cerca de Fez para visitar los monos salvajes. El hotel nos conseguía un transporte por un precio, el cual Taoufik no aceptó y nos ofreció algo mucho más económico. Bien, como el joven manda, hicimos lo que nos dijo y realmente viajamos más económicamente, casi la mitad. El viaje fue interesante, pasamos por una universidad a la que solamente pueden ir los ricos, barrios de casas impresionantes, sitios preciosos, uno de ellos llamado Ras el Ma (cabeza de agua). Los monos los vimos y realmente fueron una gran diversión. Se colgaban y descolgaban de todos y cada uno de los sitios, se montaban en los coche (por fuera), corrían, chillaban y llevaban a sus crías a cuestas, encaramándose en los árboles y haciendo piruetas. No se acercaban a coger las galletas que les habíamos llevado, supongo que muchas veces les habrán timado y han aprendido a desconfiar. La verdad que esta fue la parte más interesante de la jornada y bien que vinimos por aquí. Por supuesto que hay un kiosco allí, donde tomamos una bebida refrescante y sin cubitos de hielo.
 
La vuelta fue menos excitante, pero llegamos a Fez bien. Discretamente, Taoufik recibió algo de dinero del conductor por sus servicios. Nos dio tiempo de ir a pasear un poco por el parque y unas tiendas que nos interesaban.
 
Cenamos en un restaurante que nos habían aconsejado en el hotel, la verdad que muy lejos, muy difícil de encontrar y la comida no merecía el camino tan largo y el precio que pagamos. Intuimos comisiones al hotel, sin duda.
 
A la mañana siguiente no pudimos más que ir otra vez a la Medina de la parte vieja de Fez, esta vez por una de las puertas del norte de la ciudad, a la entrada de uno de los lujosos hoteles, que nos llevaría directamente al centro de la Medina pasando cerca de los curtidores de cueros. Por el olor, eso ya se sentía llegar sin que a uno se lo digan. En las callejuelas traseras del hotel había tiendas de regalos y antigüedades, algunas genuinas, que resultaron ser interesantes, pero de eso hay mucho en todo Fez y en toda la Medina. A través de las callejuelas llegaríamos a la Plaza Seffarin una vez más, pero de pronto, Taoufik salió corriendo y desapareció en una callejuela más adelante. No lo pudimos ver más, pero uno de los muchachos que venía en nuestra dirección nos dijo que la policía no permitía a los guías y que Taoufik nos encontraría otra vez un poco más adelante, en la Plaza Seffarin. No sé cómo llegamos a la plaza, pero allí, un poco más adelante, estaba el astuto Taoufik esperando tranquilo. Nos explicó lo de la policía y comprendimos.
 
Almorzamos en el barrio de los andaluces, cerca de la casa de su hermana. La comida estaba bien, pero he comido mejor en sitios de menor calidad. Taoufik no participó de la comida. No le vimos coger dinero del restaurante. Más tarde nos explicó que mientras él pudiese conseguir unos Dirhams para su vida y para su casa, todos los días, que más no quería, que era suficiente.
 
Nos despedimos de Taoufik a la noche, en el bar de al lado del Hotel, aparentemente su sitio de contacto. Mucha gente le conoce, espero que siga bien. Continuamos nuestro viaje en el tren de la mañana siguiente, con destino a Marrakech, a donde llegamos por la noche. Siguió siendo interesante comprar los billetes en Primera Clase por ser más confortable y menos estresante.

Tips:

He hecho muchos viajes, lo cual se ve por mis diarios de viaje, pero en pocas ocasiones he tenido disgustos con las reservas de hoteles por Intenet. La empresa DESTINIA.COM se cobra una comisión y NO devuelven ni un céntimo cuando se cancela. NO estoy hablando de una cancelación de último momento, sino que de una simple cancelación dos semanas antes por cambios de recorrido. Esto puede ocurrir muy fácilmente y las otras empresas no cobran o por lo menos devuelven los pagos adelantados. Es una pena que DESTINIA vaya destruyendo su prestigio por unos Euros. Los clientes sabrán evitar a Destinia.com en sus reservas. Yo nunca más haré reservas por medio de Destinia.com

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Transporte
En Fez, Marruecos

En Marruecos como en India, todos trabajan a comisión, pero a rajatabla y por poco y nada. Es normal que un visitante le pregunte a la recepción del hotel por algún consejo. Cualquier consejo que nos dé el hotel es para que el Conserje/Recepcionista se gane una comisión. No importa si el turista va por un chicle o una cena, una excursión o una camisa, siempre se gana una comisión. Por eso es importante que al regatear se indique, al final, que no hay intermediario. Una excursión media, "organizada" por el hotel, puede costar 150 Euros. En la calle cuesta 80 Euros. Y el que hace una u otra excursión resulta ser el mismo. Está todo en las mismas manos. Y cuando conozcan a alguien por la calle, probablemente os diga "tengo un familiar que tiene alfombras, sólo verlas, no para comprar". Si picas, tienen horas para quitártelos de encima.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Alimentación, Transporte, Compras
En Fez, Marruecos

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

De La Paix

Alojamiento: Hotel en Fez, Marruecos

Hotel muy céntrico y bien ubicado, no lejos de la estación de tren y cerca de la parte vieja de Fez (Medina). Transporte frente al hotel. Desayuno OK, el hotel necesita un poco de reformas en algunas habitaciones, pero tiene sus baños en cada habitación y el desyuno en el sótano está bien. También se puede almorzar y cenar en el restaurante, está bien y la comida está muy presentable. El servicio de los camareros es bueno.

Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Con amigos, Solos y solas


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