Marruecos: un viaje a otro mundo y a otro tiempo

Escribe: babydollspain
Su ubicación geográfica entre dos mundos (Europa y el África Subsahariana) hace de Marruecos un país de gran riqueza cultural, donde la dualidad tradición-modernidad está presente por doquier. Ingresar a Marruecos es hacerlo en un país donde uno no puede evitar mirarlo sin experimentar la sensación de que Cronos detuvo su andar por los siglos de los siglos, es dejarse arrastrar por la fascinación de sus zocos, es vivir el espectáculo de su naturaleza indómita y después poder...

 

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1 Capítulo 3

Fez: Capital de una Religión

Fez, Marruecos — jueves, 1 de octubre de 2009

Ciudad santa que acogió a los andalusíes expulsados del reino de Granada, Fez oculta en sus entrañas los cuentos de las mil y una noches y el ansiado genio de la lámpara.
Asentada en el fondo de un valle, a Fez hay  que mirarla desde lo alto.
A vista de pájaro la ciudad nos muestra sus vestidos y sus enaguas, intrincado de callejuelas que cuenta la leyenda son capaces de engullir gentes como por arte de magia.
La Medina Vieja de Fez es el tesoro mejor guardado y una de las más grandes del mundo árabe.
Infinidad de zocos nos acechan nada más cruzar por cualquiera de sus puertas.
Mezquitas, plazuelas, escuelas coránicas, fuentes, patios que ocultan un vaso de té y un cuenco con dátiles...
El arte de comprar aquí reclama le dediquemos tiempo: alfombras, joyas de plata, cueros, especias, frutos secos y dulces... un jardín de mil tentaciones que se nos ofrece con la engañifa del regateo.
Mención especial merece el zoco de los tintoreros.
Los pozos con tintes de colores, donde se tiñen telas y pieles, a los que se accede atravesando infinidad de estancias de cualquier tienda hasta llegar a la terraza, para admirar desde lo alto esta amalgama de cubetas y todos los colores del arco iris dormidos en ellas...
Nosotras llegamos a tamaña maravilla cuando la tarde caía y el misterio no pudimos más que intuirlo, ayudadas de nuestra imaginación fabuladora.

Fez es tradición y arte, arquitectura y gentes, miradas sabias a través de las arrugas del tiempo.
En esta ciudad se funde como en ninguna otra arrieros conduciendo borricos cargados con su preciadas mercancías con vehículos lujosos y modernos, según la parte de la ciudad en la que se pierdan tus huellas.
Fez te avisa nada más verte.
Extiende su ovillo de tiendas, de sultanes disfrazados y ojos tras celosías, encantadores de serpientes que las hacen bailar delante de los ojos de la muerte...
Fez son sus gentes, su gastronomía que encierra recetas ancestrales guardadas celosamente de madres a hijas... y que son pura delicia...
Fez no tiene mar, pero tampoco lo necesita, sus huertas son ricas y sus patios frondosos y calmos.
Fez no necesita magos ni contadores de cuentos...
Fez, ella en sí misma, es un misterio.
No hacen falta lámparas que nos lo muestren, sólo lágrimas que limpien en nuestros ojos el polvo del desierto...
Fez vendrá a tí sin que la llames, a través de tu sueño.


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Bab Boujloud (Medina Vieja).

   

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