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Marruecos, un país de contrastes

Escribe: pablocadiz
Viaje durante la semana santa de 2011 al país donde quedó nuestro pasado. Un viaje diferente a cualquiera que hubiese hecho hasta ahora, un país diferente, de contrastes, donde los sentidos se despiertan ante tantos olores distintos, ante tantas imágenes de un mundo tan diferente. Un viaje a la andalucia del siglo XIX en pleno siglo XXI. Marruecos....un país que no te dejará indiferente.

 

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Dia 7: Fez

Fez, Marruecos — jueves, 21 de abril de 2011

Nos levantamos a las 8h, desayunamos y salimos en dirección a la medina. Cuando llegamos a la avenidad e Hassan II un hombre intenta vendernos un cinturó de cuero, dice que es de camello y me pide 30 E. Le digo que ya tengo uno y que no necesito más, después de mucho insitir al final me lo deja a 50dh, y como tenia en mente comprar uno y no era muy caro decido comprarlo. Decidimos entrar en la medina por la puerta de Bab Ftouh, al otro lado y así poder empezar por el barrio andalusí. Al llegar al Mc Donals cogemos la carretera que desciende y rodea la ciudad por el sur. Tras unos 30 minutos llegamos a los pies del Borj Sud, hermano pequeño del Borj Norte. Subimos por la ladera, entre olivos y nos sentamos al pie de la fortaleza.

El cielo esta nublado pero tenemos una vista increible de toda la medina. Se acerca un chico y nos pide dinero, como no nos deja tranquilo le damos 1 dh y se va. Entramos en la medina por la puerta Bab Ftouh, frente a un gran cementerio. Por esta entrada nos cuesta mucho menos trabajo que ayer encontrar la Mezquita andaluza. Un hombre nos propone ir a ver desde su terraza el patio de la misma, pero no nos interesa. Tiene la cara marcada con cicatrices, según Ethan esas son las señales de peleas cuando son pequeños. Pasamos un rato más por el barrio andaluz y después volvemos a la plaza de Bab R´Cif. Llevan dos dias llamandome por la calle Alí Baba (por la barba). Subimos hacia el norte y siguen proponiendonos subir a las terrazas para ver mezquitas y curtidores y la gente intenta confundirnos para coger direcciones incorrectas y tener que darles dinero. Pasamos por la tienda donde Adele había visto las sandalisas que le gustaban, pero no las tenían de su talla. Entramos por una callejuela junto a la puerta de Bab Aïn- Azliten, la calle que tomamos no tiene salida y un monton de niños nos siguen pidiendonos 1DH. Finalmente para que nos dejen tranquilos les damos los dos últimos caramelos. Hacia las 15h estamos de vuelta en la casa.

Preparamos de comer pollo con patatas, Boo no quiere y Ethan se va con el otro chico 3 dias a hacer autostop por la costa mediterránea de marruecos. Después de comer llega Kevin, un couchsurfer Alemán que tiene 19 años y como muchos alemanes después de termianr el instituto viajan por el mundo. Dormimos la siesta y a las 19 h, cuando nos despertamos vamos con Kevin al supermercado a comprar las cosas que nos faltan. Adele compra un colirio para los ojos que le cuesta 45 dh. Kevin nos cuenta que le queda tan solo 90 Dh porque en Marrakech le robaron dos veces el mismo día. La primera vez le sacaron la cartera del bolsillo del pantalón, pero pudo correr y alcanzarlo para recuperarla. La segunda vez dice que estaba sentado comiendo cuando un grupo de niños llegaron y empezaron a jugar con su kepchup, y , mientras estaba distraido otros niños le robaron su mochila. Perdió el carnet de identidad, las tarjetas de crédito, la ropa... afortunadamente conservó su pasaporte y el billete de vuelta de avión. Volvemos a la casa y le invitamos a cenar pasta con nosotros.

Después Bo y Kevin me proponen ir a un auténtico Hamman de barrio, en un barrio humilde de la ciudad nueva. Me apunto y me prestan una manopla y el jabón. Solo hay marroquíes. Atravesamos las tres salas hasta la caliene, donde nos dan dos cubos de agua, para echar el agua de dos fuentes, una de agua fría y otra de caliente. Nos sentamos en el suelo, comenzamos a transpirar, nos exfoliamos con la manopla y nos enjabonamos el cuerpo con el jabón negro, dejándole hacer efecto durante 5 minutos, nos enjuagamos, estiramos los músculos, y cambiamos de salas. Los baños se van vaciando poco a poco a medida que nos acercamos a media noche. Justo cuando Boo sale y nosotros nos disponíamos a lo mismo se acerca un hombre a hablar con nosotros, creo que nos hico repetir tres veces el ensalmo para convertirnos al islam. Limpios y conversos volvemos a casa a dormir.

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Últimos comentarios

MONIARGENTINA dice:
Excelente ! e insisto, me gustan tus dibujos !!
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medina desde el borj sud

   

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