Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

Ciudad de México 2011: Del sueño a la realidad

Escribe: Danimed89
¡Hola a todos! Les comento que si bien estoy registrada hace bastante en Viajeros.com, éste va a ser el primer diario de viaje que escriba. Cuestiones de tiempo me impidieron hacerlo antes, pero espero ser clara y que todo lo que escriba sea útil para algunas otras personas que planeen viajar a ésta hermosísima y mágica ciudad latinoamericana, que se roba el aliento y el corazón de quienes la visitan...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 Capítulo 2
 

¿¡Justo esta mala suerte teníamos que tener!?

Ezeiza, Argentina — domingo, 12 de junio de 2011

Sacamos nuestros pasajes a fines de Febrero, emprendimos una búsqueda de hotel hasta que conseguimos el nuestro (más adelante voy a hablar sobre él), y la fecha final de viaje terminó siendo el 12 de junio. Pese al tiempo que faltaba, la verdad es que los meses se nos pasaron bastante rápido, y sacar todo con anticipación nos permitió ahorrar un poco más dinero de lo previsto e ir más tranquilos y holgados al viaje.
En fin, llegó el tan ansiado día del viaje, que coincidía con el cumpleaños número 28 de Pablo, por ende sin que se entere le organicé en nuestro departamento una fiesta sorpresa con todos los amigos. Nuestro vuelo salía a las diez de la noche y esa tarde previa fue una tarde compartida con seres queridos, familia, picada, cervecitas frias y charlas de esas que solo podes tener con tus más allegados... ¡hermoso! Nos despedimos a lo grande, con los chicos deseándonos éxitos y encargándonos tequilas, chiles, sombreros de mariachi...
Esperamos el remís que nos condujo al aeropuerto de Ezeiza, chequeamos que no nos olvidábamos nada y una vez en el asiento trasero del auto, teníamos unas sonrisotas pintadas en nuestras caras que no las podría borrar absolutamente nada...

(Voz misteriosa en off: ¿Nada? ¿Estás segura, Daniela? ¿Nada podría borrar sus felices sonrisas de turista internacional de sus ilusas caritas? .....

Llegamos al aeropuerto, embalamos las valijas y nos dirigimos directamente a los mostradores de Aerolíneas Argentinas para hacer el check in. Una empleada nos dice que el vuelo se demoró una hora, eso ya nos fastidia, pero vamos a imprimir los papeles de la assist card, a hacer las últimas llamadas y el tiempo pasa rápido.

Cuán frustrante fue el momento en que volvemos a los mostradores y una de las encargadas vociferaba : ¡TODOS LOS VUELOS CANCELADOS! ¡VUELOS CANCELADOS POR CENIZA VOLCÁNICA! ¡NINGÚN AVIÓN SALE ESTA NOCHE! ... No puedo explicarlo con palabras.

Lamentablemente nos tocó ser víctimas de las cancelaciones operativas por ceniza volcánica, pero, ¿qué podíamos hacer más que resignarnos y reubicar nuestro vuelo?
NADA. Lo más frustrante de todo es no poder echarle la culpa a alguien, no poder quejarte con nadie. Había mucha gente que descargaba su ira contra los empleados de las compañías pero, honestamente: ¿Qué culpan tienen los pobres tipos? ¿Qué mas quisieran ellos más que sus vuelos saliendo a horario y ateniéndose al plan?

En fin, para resumir toooooda la odisea que vino después y no aburrirlos con detalles innecesarios, pasamos los dos días siguientes ENTEROS varados en el aeropuerto. Nos sentíamos como Tom Hanks en la película 'La terminal', ya no sabíamos qué hacer ni para dónde ir, no sabíamos en qué posición ponernos para tratar de dormir, ni qué decirles a nuestros amigos y familiares que nos llamaban preocupados viendo las noticias en TV.
El tema es que no podíamos irnos a nuestra casa porque Aerolíneas no había CANCELADO sino DEMORADO nuestro vuelo. Hasta que no lo CANCELARAN no podíamos reubicarnos en otro avión, teníamos que sí o sí quedarnos a esperar novedades. Novedades que tardaron más de 48 horas en llegar.

Finalmente el vuelo fue cancelado dos días después, y tuvimos que pasar por el penoso procedimiento de ir corriendo, literalmente CORRIENDO hasta el stand de la empresa en la terminal B, dando codazos y haciendo tackles a los demás pasajeros para estar primeros en la fila y conseguir el vuelo más próximo.

Al final conseguimos dos asientos para una semana después, nosotros, que estábamos casi primeros en la fila de atención, no me quiero ni imaginar la pobre gente que quedó atrás de todo....
Obviamente la compañía no tiene la culpa y es inútil agarrárnolas con los empleados en una situación que escapa del control de cualquier persona, peeeeero....

En particular, Aerolíneas no manejó las cosas bien, y digo esto por lo siguiente:

1) En vez de cancelar los vuelos para que los pasajeros puedan reubicarse e irse a su casa, los demoraban. Eran la única compañía que no los cancelaba. De esa manera vos tenías que quedarte anclado en el aeropuerto hasta que a ellos se le cante tener el sentido común de decirte si te podés ir o no.
2) Pese a ser monstruosa la cantidad de gente varada, no incrementaron el número de representantes en sus stands o en sus call centers. Era IMPOSIBLE comunicarse y, en las oficinas comerciales con capacidad de 7 stands de atención al cliente, había dos chicas que no podían con todo el caos.
3) En ningún momento salió nadie a preguntarte si necesitabas algo, a darte un café, una frazada, una explicación, ¡algo!

Estas tres razones fueron suficientes para que decidamos que, en la medida de lo posible, en un futuro intentaremos no volar con Aerolíneas sino con cualquier otra empresa privada.

En el próximo capítulo les contaré la parte feliz de todo esto. ¡Cuando al fin pudimos subirnos al bendito avión! Y las maravillosas vacaciones que pasamos en tierras aztecas.


¿Conclusiones? ¿Aprendizaje de todo esto?

Bueno, intentamos estar calmados todo el tiempo y de tomarlo con humor. Nos poníamos a charlar con la gente, hacíamos bromas, tratamos de que en ningún momento nos pegue el fatalista ni el pesimista.

Publicado
Modificado el
Leído 108 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 Capítulo 2
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario