De Turquia a Grecia

Escribe: miguelon19
Estambul. El conocer Turquía me inquietaba ciertas cuestiones, primeramente su lejanía de México y el estar ubicado en gran parte su territorio en Asia, continente al que arribaríamos por vez primera...

 

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Capítulo 2

Turquia asiatica

Estambul, Turquía — domingo, 21 de febrero de 2010

Al salir del hotel en Estambul nos dirigimos en taxi por la tarde a la central de autobuses a efecto de viajar a Capadocia. El viaje seria de 12 a 14 horas aproximadamente decidiendo realizarlo por la noche, arribando a las primeras horas del amanecer. Podíamos hacer el recorrido en tren por ser más económico pero el trayecto sería de mas horas por lo que decidimos realizarlo en autobús. Tuvimos ciertos problemas el comprar los boletos debido a que había demasiada gente hacia este destino, y las agencias de viaje habían reservado cierta cantidad a un precio mayor, además que su destino final era la Ciudad de Ankara, por lo que habían pasajeros adicionales hacia esta ciudad dificultando su compra. Ante esta situación, nos indicaron que en la estación del tren había disponibilidad de asientos. Le indicamos al taxista que nos llevara para comprarlos por tren, pero al comentarle al taxista lo que sucedía amablemente nos auxilio en su compra, insistiendo para ello en la taquilla con el argumento que nosotros por venir de tan lejos nos facilitaran los tan ansiados boletos y no llevarnos una mala impresión del país. Finalmente y para nuestra buena fortuna pudimos obtener los boletos a un precio normal.
 
El autobús resulto ser muy cómodo y su atención de primera. En varias ocasiones durante el viaje nocturno el acompañante del operador nos ofrecía a cada pasajero agua de loción para refrescar la cara y manos por el calor que prevalecía no obstante contar con aire acondicionado. Eran tantas las ocasiones su ofrecimiento y el olor de la fragancia tan profunda que desistimos en algunas ocasiones de refrescarnos, nunca había visto este tipo de atención en vehiculo alguno ¡
 
Al amanecer en el autobús se apreciaba el desierto turco haciéndome recordar en cierta forma el paisaje egipcio de un viaje anterior, solo contemplábamos el desierto. En el transcurso del viaje conocimos a dos españoles con los que conversamos de nuestra experiencia en Estambul haciendo mas placentero el viaje por la facilidad del idioma. Al llegar a Capadocia decidimos en conjunto buscar un alojamiento económico, no tuvimos problema alguno, había suficiente hospedaje desde hoteles de cinco estrellas hasta los modestos hostales, los cuales optamos por los últimos debido a nuestro presupuesto. Resultaron ser muy cómodos y atractivos por ser sus habitaciones en cuevas, característica turística de esta región, las cuales cuenta con las condiciones y comodidades de hospedaje haciendo más atractiva la estancia.
 
Al preguntar el precio de alguno de ellos, intervino una persona que hablaba español, era mexicana la cual tenia cierto tiempo de vivir en Capadocia con su esposo noruego y su pequeña hija turca, por lo que nos oriento para tener la mejor opción de hospedaje. Decidimos hospedarnos en una "cueva", siendo accesible su costo, 20 dólares americanos por persona con el desayuno incluido. El calor era intenso a medida que transcurría el día, pero al entrar a la "cueva" sentíamos el ambiente fresco que imperaba. Ahora entiendo el porque los antiguos humanos optaban por habitar este tipo de morada ante cualquier clima.
 
Capadocia, en turco Kapadokya, es una región histórica de Anatolia Central en Turquía, lugar donde floreció la civilización hitita conformando un imperio que se extendía hasta Babilonia, actualmente Irak, para posteriormente caer en manos de los persas en el siglo VI A.C., estado que se mantendría hasta la conquista por Alejandro Magno dos siglos después. En la antigüedad era una ruta comercial durante varios siglos entre Asia Menor y Asia Mayor y esta incluida por la UNESCO desde 1985 como patrimonio de la humanidad. Debido a sus características orográficas y lunáticas, fue parte del escenario hollywoodense de la primera película "La Guerra de las Galaxias" dirigida por Jorge Lucas en 1977
 
Para conocer aun mas Capadocia y su región, acordamos con los españoles rentar un automóvil y recorrer los refugios subterráneos de las ciudades de Kaymaklı y Derinkuyu, lugares codiciados en la antigüedad por ser importantes rutas comerciales. La renta fue económica debido a que nos dividimos los gastos, el costo aproximado fue de 500 dólares americanos aproximadamente por un solo día. Salimos muy temprano debido a que el trayecto era largo para conocer estas dos ciudades y no conocíamos las condiciones de la carretera. Atravesamos varios poblados rurales deteniéndonos breves momentos en algunos de ellos para conocer la Turquía rural, comer algún bocadillo y apaciguar la sed con alguna bebida refrescante por tan intenso calor, esta vez sin el anhelado tequila por tener precaución durante el recorrido. La gente es muy amable y nos preguntaban nuestro origen, ofreciéndonos té y algunos bocadillos. Notamos que tienen el agrado del juego de mesa: domino, backmong, cartas y demás, tal vez sea por el calor sofocante de verano y el desierto, lo que impide realizar otra actividad durante el día, esa impresión a simple vista me pareció. Observamos varias mezquitas con sus características cúpulas y torres escuchando oraciones islámicas, voces de las cuales ya estábamos familiarizados.
 
Al llegar a Kaymaklı alrededor del mediodía, inmediatamente nos dispusimos a conocer la ciudad subterránea. El caminar a través de los diferentes niveles construidos por los habitantes de esta región, sus salas respectivas y dormitorios, y que servían como refugio ante las continuas invasiones, da un claro ejemplo del ingenio del hombre que los llevó a subsistir durante varios meses sin arriesgarse a salir al exterior, situación e idea de protección muy semejante a la que vivieron los vietnamitas en la guerra contra los estadounidenses en los años sesentas del siglo pasado. Estas salas también fueron utilizadas en su momento por los cristianos, las cuales fueron decoradas sus paredes con pinturas de la época bizantina, frescos que aún conservan sus colores originales. Posteriormente conocimos la ciudad subterránea de Derinkuyu, la cual tiene las mismas características que la anterior.
 
Una vez ya conocidas estas ciudades nos dispusimos a regresar a Capadocia al anochecer, llegando cerca de la media noche. La vista nocturna que teníamos de este lugar con su orografía en forma de torres, y habitaciones en cuevas, quizá únicas en el mundo, además el desierto y la claridad de las estrellas, nos hacia imaginar como si estuviéramos en alguna escenografía de una película de ciencia ficción o en algún otro planeta, era sin duda una buena experiencia.
 
Teníamos cansancio por el recorrido que hicimos por lo que nos disponíamos a descansar: Sin embargo al escuchar cierta música en un bar cavernícola y el buen ambiente que prevalecía nos invitaba a tomar un trago para comentar el recorrido y a la vez relajarnos un poco. Nos retiramos a temprana hora, ya que en unas cuantas horas tendríamos que dejar Capadocia y dirigirnos a Pamukale, balneario termal y según la historia preferido de la Reina egipcia Cleopatra por sus aguas terapeúticas.
 
Respecto a los camaradas españoles, su itinerario contemplaba las playas del sur de Turquía invitándonos en su recorrido. Nos hubiera gustado conocerlas pero ya estaba acordado seguir nuestro itinerario. Durante el recorrido para Pamukale el autobús se detuvo en cierta población, tiempo que aprovecho Araceli para comprar agua advirtiéndole que no demorara ya que no sabíamos el tiempo que permanecería el autobús. El conductor había bajado de inmediato y no tuvimos tiempo de preguntarle. Al cabo de algunos minutos se anuncio la salida y Araceli no regresaba. Ante esta situación le indique al conductor que esperara algunos minutos mas mientras la localizábamos Rafael y yo. Al encontrarla le dije que apresuráramos el paso y al llegar al lugar, el autobús no estaba, ya había salido de la estación ¡ Conserve la calma y de inmediato tomamos un taxi para alcanzarlo. El taxista afortunadamente lo alcanzó metros mas adelante y ante los ademanes del taxista al operador del autobús este se detuvo, nos habíamos salvado por un pelo de rana calva ¡
 
Ya repuestos por tan inesperado suceso, llegamos a Pamukale "castillo de algodón" en turco, alrededor del mediodía, disponiéndonos en forma inmediata a conocer el tan ansiado lugar. A lo lejos se aprecia el manto blanco semejante a la nieve que cubre la cima contrastando con el verde valle que lo rodea. Al llegar, el calor era mas intenso debido al reflejo del sol sobre la capa blanca. Observamos que bastante gente nadaba en sus fuentes termales, por lo que inmediatamente hicimos lo mismo sintiendo la agradable temperatura de sus aguas terapéuticas.
 
Pamukale es una zona natural de fuentes termales con alto contenido de minerales las cuales producen gruesas capas blancas de piedra caliza formando terrazas y estalactitas en su caída, dando el paisaje totalmente invernal. Los griegos atribuyeron a sus aguas propiedades terapéuticas, otorgadas por los dioses, especialmente Asclepio, semidios de la medicina y su hija Hygieia, diosa de la salud, bajo la protección de Apolo. De igual forma existen ruinas romanas, así como un enorme teatro, como principal edificación. Esta ciudad romana según la historia, era el lugar de esparcimiento y recreo de los romanos por su clima y sus fuentes terapéuticas. El lugar esta declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1988, existiendo otra cascada similar en el Valle de Mitla, llamada "Hierve el Agua" estado de Oaxaca, en México, siendo las únicas de este tipo en el globo terráqueo.
 
Una vez nadado en las aguas termales de Pamukale como campeones olímpicos aztecas, nos dispusimos a trasladarnos a Izmir conocida como la "Perla del Egeo", a efecto de conocer Efesus por su cercanía. Llegamos al atardecer a Izmir y dormimos en un hostal por 25 dólares por persona, con el desayuno incluido. Aprovechamos la tarde para conocer parte de la ciudad, siendo la tercera ciudad más poblada de Turquía y la más moderna del país. Izmir fue parte del imperio hitita, y posteriormente estaba asentada la ciudad de Troya en la época clásica griega.
 
Salimos muy temprano a Efesus, el recorrido era aproximadamente de dos a tres horas en autobús. No tuvimos problema el trasladarnos ya que los boletos los habíamos adquirido anticipadamente, además de contar con suficiente transporte a este sitio. Al llegar, de inmediato compramos los boletos de entrada a la zona arqueológica, había una gran cantidad de turistas en una larga fila esperando su compra, mas sin embargo no tuvimos contratiempo el adquirirlos.
 
Efesus en su tiempo fue una gran ciudad, estableciéndose en su época como puerto, el cual fue utilizado para ser el centro comercial y religioso de la cristiandad más importante del mundo antiguo. Esta ciudad fue colonizada primeramente por los griegos y posteriormente los persas, siendo liberada por Alejandro Magno y ser conquistada por los romanos, para finalmente ser parte de imperio otomano. Por cierto, en esta región se encuentra la casa de la Virgen María madre de Jesús, morada donde paso sus últimos días, la cual también es visitada por los musulmanes considerándola como la madre de uno de sus profetas.
 
Imperaba un intenso calor no obstante guarecernos en cada momento del sol, sin embargo el admirar el teatro, la biblioteca, que por cierto es una de las 7 maravillas del mundo y demás edificaciones romanas nos hacia olvidar momentáneamente la elevada temperatura que prevalecía. Efesus guarda cierta semejanza en su extensión a la legendaria Pompeya ubicada en el sur de la península itálica. Es admirable que la cultura romana se extendiera de un continente a otro, siendo ellos grandes constructores y conquistadores.
 
Por la tarde nos trasladamos a Kusadasy, ciudad turística conocida como "La Riviera Turca" ubicada sobre el mar Egeo. No estaba contemplada en nuestro itinerario esta ciudad, pero por su cercanía de Izmir aprovechamos el resto del día para conocerla. Al llegar a Kusadasy teníamos bastante apetito por lo que nos dispusimos a comer en un restaurante turco. La comida es muy sabrosa abundando los productos del mar en sus diferentes presentaciones, que al solo recordarlo se me hace agua a la boca. Abundan bares, discotecas y tiendas departamentales, por lo que de nueva cuenta Araceli adquirió bastantes prendas de vestir, abultando más sus mochilas de equipaje.
 
Conocimos la parte histórica de la ciudad, sobresaliendo como centro de interés histórico, el castillo otomano, el cual fue edificado aproximadamente en el año de 1493, conservando aun sus enormes fortalezas, ciudad que por cierto tuvo su independencia de Grecia alrededor de 1920. Prevalecía en este sitio infinidad de turistas al grado que en un descuido me aparate involuntariamente de Rafael y Araceli, los busque por varios minutos sin lograr encontrarlos. Me di cuenta que me había perdido ¡ Empezaba a inquietarme debido a que ellos tenían los boletos de regreso para Izmir por la noche y el tiempo se agotaba. Conserve la calma y me detuve en determinado sitio, sabia que ellos al caminar me encontrarían. De repente escuche un fuerte silbido conocido, era mi hermano pero no lo podía localizar por la gran cantidad de gente que había. El silbaba en repetidas ocasiones y me fui guiando tras el esperando escucharlos de nuevo. No pude hacer lo mismo que el, no se silbar ¡¡ Hubo un momento en que Rafael dejo de hacerlo, pero para mi buena fortuna el último silbido fue mi salvación, ya los había localizado tras varios intentos. Ellos pensaban dirigirse a la estación de autobuses con la esperanza de encontrarme y todo se hubiera complicado.
 
Llegamos a Izmir por la noche ya cansados, disponiéndonos a ordenar nuestras mochilas y documentos. Al día siguiente tendríamos que partir muy temprano por barco rumbo a Atenas, Grecia, diario que posteriormente narraré.
 
Nos dejo una grata impresión nuestra estadía en Turquía, la gente fue muy amable con nosotros cambiando totalmente la imagen que tenia de este país.

Tips:

Visiten estos lugares, lo pueden realizar en un corto tiempo, además es económoco el transporte y la gente es muy amable, no se arrepentiran ¡

En Estambul, Turquía


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Capítulo 2
 
 


 

Efesus, la biblioteca, una de las siete maravillas del mundo antiguo ¡

   

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