Diarios de viaje > Estambul, Europa

Un rayo de sol para Estambul

Escribe: Virtoscano
Soñé Estambul con un cielo y un sol radiantes, como se sueñan todos los destinos deseados. Sin embargo se presentó con un cielo plomizo, muchísimo frío y una incansable llovizna. Nada impidió que recorriéramos sus calles, palacios, mezquitas, museos..., y que nos sorprendiéramos cuando la última tarde entre tantas nubes se asomara un rayo de sol para Estambul. Conservo mi recuerdo de la ciudad con un cielo y un sol radiante. Estambul maravillosa, tal como la había soñado!!

 

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Navegando el Bósforo

Estambul, Turquía — jueves, 25 de febrero de 2010

El sábado, nuestro tercer día en Estambul, decidimos navegar por el Bósforo. Esperábamos que mejore un poco el tiempo, pero como el frío y la llovizna continuaban, nos abrigamos un poco más todavía y nos fuimos a averiguar por los paseos en barco.

Las excursiones que se ofrecen directamente allí en la margen del Bósforo incluyen variedades para todos los gustos y hasta las hay ambientadas con sultanes dando vueltas entre sofisticados platos. Definitivamente esa no era nuestra idea, así que averiguamos los distintos horarios de las lanchas colectivas que van parando en distintos puntos a un lado y a otro del canal.

No teníamos muy en claro hacia donde íbamos, con un mapa en la mano y en inglés intentábamos explicarles que sólo queríamos dar un paseo y regresar antes del anochecer, pero bueno, entre sonrisas sacamos dos tickets y nos subimos a una de las lanchas.

Navegamos largo rato, no había muchos pasajeros, turistas éramos sólo una "pareja de valencianos" y nosotros. Cuanto más nos alejábamos del punto de partida más eran los que descendían y en algún que otro lugar subía un pescador. El paisaje
iba perdiendo la locura de las grandes ciudades y cobrando el encanto de los pueblos alejados del ruido, en cada uno de estos pueblos se veía dibujado el contorno de una mezquita. Nosotros seguíamos adentro del barquito, con las caras casi pegadas en el vidrio, muy arropados por el frío, hechizados por el entorno y por el hecho de no saber exactamente hacia donde íbamos.

El paseo duró 2 horas o tal vez más, no sé.
Quedábamos solos en el barco. El "capitán" amarró la lancha en un muelle del lado asiático y nos dijo algo así como que podíamos bajar. El diálogo que sigue es pura imaginación porque al señor no le entendimos ni media palabra, supongo que sus gestos y su sonrisa fue lo que nos dio confianza: La lancha estaría allí amarrada un rato largo, era claramente una zona rural, y no había nada para hacer allí más que subir la colina hasta llegar a un lugar donde se encontraban los restos de "un algo" y desde allí veríamos el Mar Negro.

Pisando por primera vez en mi vida suelo asiático, empezamos a caminar bajo la lluvia, por un sendero de barro muy empinado, con cuidado de no resbalar. Todavía escucho las carcajadas de Gonzalo al ver mi cara de espanto, cuando todos mojados, nos sorprendió un viejo cementerio, y tuvimos que atravesarlo para llegar a la parte más alta de nuestra recorrida. Desde aquella cima se veía el Mar Negro, claro que poniéndole mucha garra porque la lluvia opacaba hasta la visibilidad de un lince.

De regreso al barco, hacía muchísimo frío, y nos cruzamos un vendedor de gorros de lana. Eso fue una bendición, y me compré uno blanco para reemplazar el que llevaba todo mojado. En el muelle de madera había algo parecido a un bar, un "chiringuito" de vidrio con banquetas altas donde servían café caliente. Los únicos en el lugar éramos nosotros, el señor que atendía el bar y nuestro "capitán de navío". Y allí nos quedamos, hasta que El nos hizo una seña para que abordáramos nuevamente "nuestra nave" y nos llevó de regreso al Cuerno de Oro.

Publicado el 25/feb/2010, 19.27
Modificado el 3/may/2010, 15.51
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Últimos comentarios

GLORITO dice:
Con aventurilla incluida EH¡
G

Publicado el 26/feb/2010, 06.27 

nanoinca dice:
Que lindo, éstas sorpresas son fantásticas para un viajero.
Publicado el 27/feb/2010, 16.03 

leturc dice:
Les puedo asegurar que ese paseito a "Anadolu Kavagi" como se llama el castillo desde el cual se ve el Mar Negro, en verano es una hermosura (aunque también en invierno). La vista, el viaje, todo.
Publicado el 23/mar/2010, 16.16 

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