La bienvenida a Turquía y el primer Adhan
Estambul, Turquía — martes, 24 de agosto de 2010
En resumen de cuentas Roma es una ciudad hermosa, pero es mas una ciudad para compartir, mas con una persona especial, una persona con quien compartir un gelato (así pruebas mas sabores), tomar de la mano a esa persona por las callejuelas empedradas, hablar pajas con ella de las miles de aburridas ruinas y hacerlas así entretenidas y que le de su beso al coliseo asi no me delegaba inusual proeza.
Después de una fastidiosa espera en el aeropuerto romano me lance a los cielos, sobre el mediterráneo, luego de 2 horas de vuelo y una defecada, me encontraba sobrevolando Istanbul. Por alla abajo el congestionado Mar de Marmara, mas alla el Bosforo, Tracia y Anatolia los identificaba todos como si tuviera una vida viviendo allí, algunas vueltillas mas y ya estaba pisando suelo en la antigua capital del imperio romano de oriente, tierra de sultanes otomanos y actual República Laica de Turquía.
Justo con bajar del avión no cumplí con mi promesa de tomar una gran bocanada de aire y catarla para sentir el aroma de Istanbul, ya que mi eterno compañero de viaje (malestar estomacal) me agobiaba y me apresuraba a ir al baño, pero primero debía pasar todos los controles aduaneros y de inmigración, el baño se veía lejísimos y corría el riesgo de no llegar, aunque con el entrenamiento que traía con vuelos trasatlánticos de 14 horas, creo que podría aguantar.
Reconozco que temí, afrontar el tramite para salir del aeropuerto, temor lógico después de la sacada de madre que me dio el perro italiano, reconozco que debo respeto, a esos nobles animales, no merecen ser comparados con personas de esa calaña. Asi que frente en alto, pecho afuera y caminar con orgullo, al llegar a los controles encontré algo totalmente distinto a los que esperaba, en el área de visado me dijeron con una sonrisota que los venezolanos no pagábamos para entrar y en el area de sellado de pasaporte apenas entendí “Welcome, you have 90 days to stay in Turkey”. Estaba entre consternado y feliz, era bienvenido en una tierra donde la mayoría no tienen ni idea de en que continente queda mi país de origen y encima de eso me sonríen, nooo yo me sentía en el cielo, me sentía en Istanbul.
Al salir del aeropuerto, conocí la tranquilidad de pasar una puerta internacional sin que te jodan y mas adelante conocí los Jetons, una ficha que uno compra para utilizar los servicios de metros y tranvía. Ya de comienzo iba todo a pedir de boca, buena atención, gente muy distinta a la que acostumbrada ver por mis latitudes y un mar de mujeres con Eşarp. Cuanto cambia un rostro cuando se cubre parcialmente. En el transcurrir del paseo en metro noto una gran diferencia en el paisaje, es un tono mas verde, mas marrón y una inmensa escala de azul que comienza en el cielo y termina en el Bosforo.
Siempre he sostenido que la energía vital de mi Maracaibo querido no radica en su sol, radica en su lago, todos aca lo atravesamos, comemos de el, trabajamos en el o sencillamente nos recreamos en el, pero ocasionalmente nos olvidamos de que existe, salvo cambie de color con la lemna, pero generalmente no nos fijamos en nuestro vinculo con el. Istanbul tiene un inmenso vinculo con sus tres fuentes de agua, el mar de Marmara, el Bosforo y el Cuerno de oro, en esta ciudad se ve clara mente el vinculo de la gente con sus cuerpos de agua, personas pescando por todos lados, sentadas en sus orillas o sencillamente navegando por el.
Justo con bajar del tranvía recibí una cachetada contundente a mis sentidos, un delicioso aroma cortaba el aire, infinidad de colores por doquier, una sensación térmica agradable y de repente todo quedo en silencio y comenzó un canto, un canto que inundo la ciudad, salía de todos lados, tras detallar no era uno solo eran muchos de ellos, pero ninguno se mezclaba ni interrumpía, era un llamado solemne, lleno de esperanza, tras el algunos rostros se notaban urgidos por llegar a algún sitio, eran las 13:20 y escuchaba el Adhan o llamado a la oración musulmán.
Una larga caminata por SultanAhmet mientras buscaba mi hotel me hizo recordar las palabras de mi amigo Bolel “Vas a querer vomitar de tanto ver mezquitas”, las vi de todos los tamaños, en todos los colores. Al tener una visión de 160° sobre cualquier punto de la ciudad divisabas mínimo 3 mezquitas es asombrosa la devoción religiosa por acá, y bueno nunca sentí ganas de vomitar por ver tantas al contrario me generaban mucha curiosidad.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
babydollspain dice:
Bonita llegada a una ciudad que tiene tanto que contar...
Saludos.
Publicado
cayena35 dice:
Me encantan tus diarios...
Publicado
Her_2004 dice:
Muy bueno. Van mis 5 estrellas. Saludos.
Publicado
carmenparis dice:
sabes que en mi cartera siempre llevo un "jeton" como para estar segura que una vez mas volveré a Istambul... es una ciudad que quiero con cariño...
Publicado
Sakry dice:
luego de dos horas y una defecada? jajajajajaj no puedo contigo.. esos datos deberian ser como intimos! jajajajajajjaajajjaajaj
Publicado
luisyi dice:
mira nehomar, ese problema estomacal es por tomar agua potable de las fuentes en roma... tenias que comerte un yogurt al llegar a roma y al salir por si las moscas y asi evitar malos ratos en tu proximo destino... esto es debido a que los minerales son diferentes en cada lugar y el estomago esta acostumbrado al tipo de agua de aqui de VZLA !!!
Publicado
kanomex dice:
Hola, que son los Jetons?
Publicado
viajaconmigo dice:
"...me sentía en el cielo, me sentía en Istanbul".
"...todo quedo en silencio y comenzó un canto, un canto que inundo la ciudad..."
Gracias por esas dos imágenes. Una de la ciudad, la otra de tu corazón.
Un gran abrazo mi amigo.
Publicado
nehomarm dice:
Esa es una ciudad digna de sentirla amigo
Publicado
caminante44 dice:
Buena descripcion de tu llegada a Estambul y como te sentistes al enfrentarla.
Publicado
bipbip_viaja dice:
Me encanta tu manera de relatar el viaje, y en cada capítulo no deja de asombrarme esa extraña mezcla de romanticismo y realismo: "una brisa suave y fría, y un silencio que hela la sangre, entre ese triste paisaje, brotan al azar chispas fucsias de unas pequeñas florecillas deleitando la vista con su color y osadía", con "luego de una defecada", ja,jaaa
Sigo leyendo con entusiasmo!
Publicado
nehomarm dice:
Gracias por valorar mi estilo, trato de plasmar mi personalidad en estos escritos, mi idea es trasmitir lo que vivi, y en lo personal cada quien tiene vivencias distintas, en el mismo sitio y en el mismo momento, debido a nuestra forma de ver el mundo
Publicado
carmenparis dice:
he vuelto una vez más a Istambul...bella ciudad...para mí es la ciudad de mis amores.... saludos
Publicado
cocomaria dice:
muy bueno me gusta!!!
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Del comienzo y el primer contacto con europa y los europeos
-
2
La bienvenida a Turquía y el primer Adhan
-
3
El primer contacto con Istanbul
-
4
De los sabores de Istanbul (Efes, Cacique, Carre y charla)
-
5
De paso por Piedradura
-
6
Una pasada fugaz por el Kremlin de algodón y un çay en Selçuk mirando cigüeñas
-
7
Born to be wild (De mis andanzas por Fethiye)
-
8
Solo en el Olympos
-
9
De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la acabó el valeroso Neho.
-
10
Buscando el arca fui, pero a un niño picaro me encontré.
Dogubayazit, Turquía | 21 de julio de 2010
-
11
Como una cabra, con olor a pino
-
12
Decepcionante Trabzon, en busca de Natasha
-
13
¿De vuelta a Venezuela?, primero debía pasar por Estambul y quien sabe por dónde mas
En Estambul...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “La bienvenida a Turquía y el primer Adhan” con tus amigos en Facebook?