Vagabundeo por el mundo

Escribe: nehomarm
Un viajesillo, por 5 países y mi imaginación

 

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¿De vuelta a Venezuela?, primero debía pasar por Estambul y quien sabe por dónde mas

Estambul, Turquía — miércoles, 28 de julio de 2010

Luego de un breve viaje de dieciocho horitas, me encuentro de nuevo cara a cara con la exuberante, mágica y cautivadora Estambul. No sin antes recorrer toda la costa del Mar Negro, acompañado de una reflejada luna llena, de a rato provocaba aullar como lobo, aunque quien sabe si lo terminaría haciendo y no lo recuerdo. El confinamiento dentro de un autobús desquicia.

Que fascinante es terminar un ciclo, mas aun si el lugar final y de comienzo de ese ciclo, es Estambul. Estambul es una ciudad única en Turquia, única en el mundo, ver las construcciones modernas con toques tradicionales, esos edificios nuevos con sus techos de tejas y humeantes chimeneas, ver las superautopistas con un fondo repleto de mezquitas, todo eso delante de un tapete verde oscuro, difuminado con un toque de bruma y sabor salitroso del Bosforo, mezclado con mis recuerdos de viaje, recuerdos de mi hogar y recuerdos de mi amada, forman un collage infinito de fantasia, realidad, sabor, aroma y textura. Un collage que evoca nostalgia y alegría, infla el corazón para dejarlo como una uva pasa.

Merodeando de nuevo por esta ciudad, repentinamente rompo mi invisibilidad, cuando un sujeto con extraños bigotes se acerco y cordialmente me dijo en ingles – Te ves perdido, te ayudo - .Yo no estaba perdido, solo estaba aletargado en mis pensamientos y a decir verdad bastante confiado de donde estaba. A este respondí, - No lo estoy, pero si te soy de ayuda dime -, luego de una loca charla, este me hablo de su hostal, de su calurosa atención y la excelente ubicación. Ya como no quería darme mala vida por buscar hospedaje, imprudentemente decidí seguirlo. Al apenas percatar, me encontraba detrás de Santa Sofia, en el nido de mochileros de Sultanahmet, en un hostal igualito a cientos por allí, aunque con la marcada diferencia de estar con alguien con quien conversar. El negocio allí fue el mismo que en todos los anteriores, aunque la habitación no tanto.

Esta se encontraba en lo que parecía ser un sótano, pero con un mini patio, la oscuridad allí semejaba la una cueva, al igual que su olor. Detalle minuciosamente la habitación, y era como para veinte personas y trate de ubicarme cerca de alguna corriente de aire. Durante ese escrutinio me percate gratamente de que las habitaciones eran mixtas, la imagen de una chica semidesnuda durmiendo plácidamente, me forjo en la cara una maliciosa sonrisa. Aunque a estas alturas, creo que nada me impresionaría. Con mi sonrisa en la cara salí a patear las calles.

El presupuesto era bajo, aunque eso ya no era novedad, solo debía procurarme cuatro comidas mas y el transporte al havaliname. Recurriría al fondo de emergencia para comprar algunos detallitos para la familia y amigos, y claro porque no para tomarme algunas efes. Para hacer las compras fui objetivo y aplique todo lo que había aprendido, sobre esta cultura. Evite a toda costa el gran bazar, aunque pase por allí para tener una referencia de precios y porque lo que buscaba estaba detrás de él.

Calles y calles de tiendas para turcos, tiendas donde compraban los turcos promedios y donde no se hablaba ingles, ni se daban precios en euros y donde el arte del regateo impera. Como buen suvenir vi los esrap, son económicos, muy bonitos y a las chicas les encanta, también camisas tipo árabe en lino y miles de imitaciones de cualquier producto, de cualquier marca habida y por haber. Ya para el final de la tarde, baje hasta el mercado de las especies, allí si que me di un banquete de aromas, colores y sabores.

Los vendedores no podían pretender, que yo iba a comprar sin probar todos los productos, ni regatear. Puedo decir que comí todo lo que vi y quise. Recomiendo de allí los frutos secos, el tomate, el pimento y la berenjena seca y el azafrán, aunque con este ultimo deben tener cuidado no los timen, con uno que llaman azafrán turco y claro el Té.


Por allí acostado disfrutando de las ultimas horas de internet en mi móvil, me llego una invitación bastante atractiva, para una reunión de la gente de couchsurfing, estos alegaban querer conocerme y que me ayudarían con los gastos de transporte y consumo. Con semejante propuesta no podría negarme a complacerlos con mi presencia. Al caer la tarde tome rumbo a Eminonu para disfrutar de un emparedado de pescado y seguir luego a Beyoglu, que era el lugar de encuentro. Una vez allí la recepción fue amena, un grupo de algunos turcos, juntos a otras veinte personas de varios países, brindaron una excelente tertulia poliglota.

Con el pasar de las horas y las cervezas, surgió otra invitación, de la misma persona que me había invitado a la reunión – Las chicas y yo queremos ir a una discoteca a bailar, nos acompañas – a lo que respondí firme a mi plan – No tengo dinero, voy a donde me lleven -. Que cómico, que la gente piense que por ser yo, latino debo saber bailar, la cruda realidad es que soy un rockero empedernido, y no tengo mas swing para bailar que un pedazo de plomo en caída libre.

Al llegar a la disco fue mas cómico descubrir el swing que unas quince cerveza y el trasero de una chica pueden inducirme. Era el centro de atracción del antro, por unos instante tuve la cordura de pensar que era porque hacia el ridículo, hasta que vi un circulo de chicas a mi alrededor queriendo bailar conmigo.

Fue mi momento de gloria farandulera, claro como todo tenía que tener su final, el mío fue abrupto, se fijo en mí, la chica que estaba con mi anfitrión, esta se olvido por completo de él, solo tenía ojos para mí. Eso aunado a sus demostraciones de afecto, provoco el celo de mi recién conocido amigo. Este termino por formar una pataleta y marcharse súper molesto y sorpresa se le “olvido” pagar la cuenta y pagar mi taxi.

En situaciones extremas hay que tomar medidas extremas, le dije a mi nueva “amante”, - Voy al baño – esta sorpresivamente se ofreció a acompañarme y misteriosamente me negué. Dado que los sentimientos que albergaba por la doncella no eran, nobles, puros y honorables, decidí dejarla y no causarle males mayores, aunque creo que se molestaría un poco, que le deje la cuenta.

Por lo borracho que estaba, juzgue mal la distancia hasta mi hostal, y decidí irme caminando, no tenía muchas alternativas, era eso o esperar el amanecer y tomar el metro. Comencé la caminata buscando descender de Beyoglu, buscando encontrarme con el Cuerno de Oro, camine, camine y camine, el Cuerno de Oro se veía, pero no llegaba a él. Cuando por fin cruce un puente, no tenía ni la remota idea de donde estaba, iba súper sudado, con dolor de cabeza y piernas, así que decidí sentarme a descansar en el frio mármol de una mezquita con la que me cruce.

Un cuervo, un frio piso de mármol y un dolor tremendo en mi cabeza, no cabía duda, había muerto esa noche y estaba en el mismísimo infierno, ya sabía yo que de esa fiesta no saldría nada bueno, me dije a mí mismo. De a poco recupero la conciencia, y me decía a mi mismo – No puedes estar muerto, no creo que sea tan fácil morir -, hasta que uno de los asistente a la mezquita me dio los buenos días. Allí me convencí de donde estaba y seguí la marcha al hostal.

Al entrar a mi acogedora habitación, no me molesto el mal olor reinante en el ambiente, yo olía peor, no me molestaron los ronquidos ya que la borrachera y la música de la noche anterior me tenían ensordecido. Al acostarme me arrullo la imagen de la chica que dormía con su diminuto hilo dental. Vaya noche y vaya amanecer el mío.

Ya eran oficialmente las ultimas veinticuatro horas en Turquía, era mi último desayuno guacala turco, estaba próximo a volver a mi casa, ni yo mismo lo creía. Debía proveerme tres comidas más, y pagarme el pasaje al aeropuerto. Estaba feliz, había sobrevivido a CADIVI, y a la indómita Turquía. Había decidido no gastar dinero en hospedaje esa noche y para gastarlo en cervezas, pasaría la noche de bar en bar. Aprovechándome del libertinaje del hostal, deje mi mochila guardada allí, hasta entrada la tarde, al volver a buscarla aproveche en un descuido y me di una ducha.

A buen paso me marche a buscar las efes mas económicas de Estambul. Es de destacar, que la caminata de esa tarde fue la mejor de todas mis caminatas por Estambul, sentí la ciudad como nunca, la viví como deseaba vivirla. Caminando me encontré con un volante, que hablaba sobre un nuevo antro rockero, sin meditarlo mucho me puse a buscarlo, ya que el antro que ya conocía tenia muy caras las cervezas.

Este antro nuevo era una maravilla, era una casa antigua, con unos cuadros super decadentes, mobiliario destruido y un sistema de sonido muy remendado, pero tenían las cervezas a dos euros, me quedaría allí hasta la hora de partir. Sentado allí, tuve conversaciones super locas, tipos que alegaban que yo necesitaba un tatuaje en mi brazo, otro que me acuso de ser esclavo del sistema y querer volver a trabajar para el patrón, otro que solo me hablo en turco y yo solo le hable en español, así docenas de personas a lo largo de la noche.

Una vez pagada la cuenta, me fui caminando haciendo “S” por toda la calle, hasta la parada de autobuses. A bordo del autobús miraría por para esta oportunidad, mi adorada Estambul.

Nostalgia, pesar, duda y alegría llegaban a mi mente, las calles, el Bosforo, las mezquitas y las ruinas, se despedían de mí. Palabras para describir, el momento no encuentro, ya que fue un sentir muy propio y particular.

La salida del Estambul no iba a ser tan fácil como imagine, la siempre eficiente Alitalia me tenia reservada una sorpresita mas. Mi vuelo pautado para las 6:00 am. nunca salió, perdí mi conexión Roma – Caracas y Caracas – Maracaibo, la espera para una solución fue terriblemente larga, las chicas de la aerolínea solo decían que resolverían todos los problemas con las conexiones, al llegar a Roma. Eso me enfureció, yo no quería bajo ningún concepto estar en Roma otra vez, pero mis quejas eran solo gritos en el espacio, nadie las escuchaba.

Pues allí estaba de nuevo en Roma, debería quedarme un día mas en esa ciudad con todo pago, a una persona cualquiera no le molestaría eso, a mi si, me irritaba, me tenia furioso, no quería volver a toparme con el desgraciado policía aquel que me recibió. Pero bueno no quedaba de otra, debería armarme de paciencia y afrontar lo que me viniera por delante. La atención de parte del personal de la aerolínea no puedo decir que haya sido mala, fueron muy atentos y me pagaron hotel, transporte al hotel y dos comidas mas. Yo por mi parte haría y iría a donde ellos me enviaran, ya que solo tenia cincuenta euros que pensaba guardar de recuerdo.

Al llegar al hotel me lleve una buena sorpresa, este era un hotel cuatro estrellas, a todo lujo, tendría una habitación individual de fabula. Al entrar a esta, tanto confort me abrumaba, me sentía hasta incomodo, era tan lujosa que podría dormir en el piso con suma felicidad. Me di un baño en el jacuzzi de la habitación, lave mi ropa interior en el, salí mojado por todo el cuarto, prendí el tv y el estéreo, me seque el pelo y la barba y termine brincando en la cama, tenía que sacar todo el provecho a esa habitación, creo que mas nunca vería una así, a menos que tenga otro retraso.

Con una habitación así no podía esperar menos de la cena. Sopa, espaguetis, carne, pollo, ensalada, postre y todo el vino que pude beber (tres botellas), acallaron mis quejas sobre la estadía no planificada en Roma. Me sentía todo un político recién sobornado, con la panza llena, muy borrachón, feliz y con la conciencia sucia de que me compraron con un poco de lujo. Con todo ese lujo y festin, esta de mas decir que solo salí a la calle a conectarme a internet para hacer los arreglos de mi vuelo interno y para comerme un gelato, no podía pasar por Roma y no comer uno.

Como anécdota, deje todos mis enseres de higiene personal en el morral, el morral lo deje en la aerolínea, para llegar en la mañana y no tener que hacer cola, esto resulto ser un grave error, principalmente, porque por mucho jabón y champú que me eche, tras dos horas olía a cebolla. Pero como me dijo un amigo mío, era un romano más en Roma.
Montado a la hora en mi avión, ví temeroso una cantidad abrumadora de hermosas super modelos, por primera vez en mi vida solo deseaba que ninguna de ellas se sentara a mi lado, podría desmayarse por mi mal olor, yo entre cerraba los ojos dormitaba y temblaba, cuando sorpresa, se me sentó al lado un viejito que olía peor que yo.


Este entablo conversación desde el principio, y rompió a última hora mi opinión generalizada de que todos los romanos eran malas personas. Ese viejito me trato como un hijo, me dio de comer pizza que llevaba de contrabando, chocolate y torta, además como aparentaba ser senil, le pedía botella tras botella de vino a la aeromoza. Por primera vez, tenía un compañero de viaje, que me despertaba, para beber vino y mas vino.

Con la llegada a Maiquetia, siento el aroma de mi tierra, la picardia de su gente y la belleza de sus mujeres. Justo con llegar a identificación, el oficial no paso la posibilidad de bromear sobre mi aroma, me recomendó amablemente que me diera una ducha, que ya estaba en Venezuela, yo repuse haciendo algunos chistes sobre chicas y este estuvo a punto de arrodillarse delante de una de las tantas divas que venían en mi vuelo.

En la espera de mi maleta, Alitalia me da otra sorpresa, me dijeron que yo llegue a Caracas, pero mi maleta no, que actualmente se encontraba en Bruselas, y que llegaría en algunos días. Ya me daba igual donde estuviera el morral, solo me importaba que en algunas horas estaría en casa, con mi familia devorando una arepa.

El cambio cultural se hacia tangible, sentí una impetuosa necesidad tener activo mi teléfono celular, le hablaba en ingles a las personas inconscientemente y el vuelo interno resulto ser una total locura. Y lo fabuloso, volvía a tener dinero, claro si funcionaba mi tarjeta de debito, ya no me sentía mas un indigente.

Tras una espera de seis horas y un vuelo de cuarenta minutos, por fin después de treinta y cuatro días veía de nuevo a mi madre, hermana, hermano y sobrino, este ultimo una de las personitas que mas soñaba volver a ver, ellos en general fueron el causante de mi regreso, algo dijo dentro de mi que me necesitarían, y que yo los necesitaría afectivamente a ellos. El reencuentro no pudo ser mejor, nadie me preguntaba de mis aventuras salvo mi sobrino, solo esperaban que yo las contara por iniciativa propia y mi sobrino preguntaba como loquito, sobre los aviones y sobre donde había estado tanto tiempo.

Claro sus regalos debieron esperar tres días mas, a que volviera de Bruselas mi morral, aunque este parecía que lo traían colgando en el ala del avión, estaba totalmente destruido e inmundo.

Así fue como transcurrió mi fugas vagabundeo por el mundo, junto a el comienza otra aventura, primero madurándose en mi mente, pronto realizándose por los caminos de América del sur y luego escrita y representada por mi creatividad.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Responsabilidad    
Precio/calidad    

Alitalia

Transporte & Servicios: Transporte Aéreo en Roma, Italia

Tome 4 vuelos con esta aerolinea y los 4 tuvieron retrasos, de los cuales 2 me hicieron perder conexiones, como punto a favor tengo la atencion ya que me acomodaron en buenos hoteles y me indemnizaron bien


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