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Fez, Marrakech y Essaouira, una corta visita

Escribe: camarazu44
Siempre me habían dicho que Fez necesitaba ser vista para ser amada. Realmente así ha sido. Una preciosa ciudad. He ido con mi hija, lo pasamos muy bien gracias a Taoufik, que nos ha acompañado y "protegido".

 

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Essaouira, el Mogador de los portugueses

Essaouira, Marruecos — viernes, 16 de julio de 2010

Essaouira tiene mucho de lo que Marrakech no tiene. Tiene historia portuguesa, castillos y fuertes, está frente al mar, es más fresca y una agradable brisa recorre las calles. La arquitectura es más bien colonial en parte, la parte viaja de la ciudad es muy atractiva, el puerto y los pescadores arreglando el pescado, los desechos para las enormes y bien alimentadas gaviotas que esperan impacientes, mucha gente paseando.
 
El viaje con el autobús me ha quitado las ganas de volver a Essaouira en otra oportunidad, pero eso no implica que la ciudad no sea bonita. En un puesto de la Medina me compré un móvil de Nokia (árabe, inglés, francés) y una tarjeta de recarga, todo muy barato. El móvil 30 Euros, la tarjeta por poquísimo dinero y minutos libres que nos alcanzaron para llamar a España y pasar mi número para que me pudiesen llamar. La tarjeta caduca cuando no se la cara, pero eso no importa, la próxima vez que vaya a Marruecos me compraré otra, son baratísimas.
 
La visita a Essaouira era por el día, así que estuvimos deambulando por las calles, dejamos que nos vendan algunas cosas para llevar a España, vimos alguna que otra galería de arte local y un pequeño museo. Paseamos a la vera del mar hasta que nos dolieron los pies y volvimos lentamente a la parada de autobús como quien va voluntariamente a su ejecución. Nos íbamos a someter a otra sesión de tortura psíquica, voluntariamente.
 
Tratamos de ignorar el viaje de vuelta. Mi hija durmió todo el recorrido, porque los jóvenes tienen otra visión de lo que es el peligro. Pero yo, padre de familia, no pude dejar de ver las barbaridades que hacía el conductor y estuve a punto de pedir que parase para bajarnos y tomar un taxi. Hubiese sido lo mejor, o no. ¿Quién me dice cómo conduce el taxista? ¿Mejor? ¿Peor?
 
Gracias a Dios llegamos sanos y salvos a la parada final en la estación de autobuses de Marrakech, pasamos otra noche en el Rahba y nos preparamos para volver a Málaga. Con el tren de un tirón a Tánger y desde allí con el barco hasta Tarifa. Allí nos estaba esperando nuestro coche y en pocas horas estuvimos en Málaga. En casa.

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