No podíamos imaginar el día que nos esperaba, sabíamos que nos íbamos a saltar Colomers para luego llegar al refugio de Saboredo y que la jornada iba a ser larga, pero no contábamos con el factor del Sol, se incrementaron las temperaturas de forma considerable lo que hizo la segunda parte del día increíblemente dura puesto que llevábamos varios días con bajas temperaturas y la diferencia le costó asimilarla al cuerpo, amén del picnic que nos dieron en el refugio de Restanca, "ensalada mexicana picante en lata", ¿pero a quien se le ocurre?, tuvimos que racionar el agua, porque entre el Sol y el picante, bebimos más de la cuenta y no teníamos pastillas para potabilizar el agua de los riachuelos, hemos tomado nota para una próxima vez.
Llegamos al refugio Colomers rápidamente pero luego nos dio un bajón debido a las mencionadas altas temperaturas y la subida hacia el refugio de Saboredo nos costó como si estuviéramos a más de 3000 mts de altitud, las piernas no respondían y el Sol y la falta de agua nos minaba psicológicamente, menos mal que Sonia es más fuerte que yo y me estuvo animando para poder llegar.
Dicen que a mayor sacrificio mayor recompensa, y creo firmemente que es verdad, porque no podíamos esperar lo que nos deparaba la tarde. Conocimos a Julian el guarda del refugio, que de alguna manera, nos contagió de su alegría y de su buen espíritu, allí también conocimos a Jordi y Christoph (espero que esté bien escrito) expertos montañeros de los que aprendimos bastantes cosas y compartimos una cena especial, porque este refugio es el único que da de cenar comida ecológica y muy buena por cierto, nos quedamos todos alucinados (muchas gracias Julian).
Por cierto, un saludo desde aquí a los mallorquines.
En los próximos dias como siempre, la siguiente jornada. Y para mayor información podéis visitar www.desinquieto.com