El año pasado durante nuestra visita al Parque Nacional de Aigüestortes en concreto a la zona de Colomers (De Pirineos a Picos de Europa), nos informamos de la existencia de esta prueba de montaña y después de estudiarlo, decidimos asistir este año a la modalidad Open, para lo cual hemos estado entrenado, realizando la ascensión a Pico Viejo, el Sombrero de Chasna, ascensión al Teide, etc. Esta travesía consta de 56 km y 9200 mts de desnivel y en su modalidad Open se puede hacer en los días que uno quiera o más bien que pueda, nosotros decidimos hacerlo en 7 días puesto que queríamos disfrutar de cada momento.
Las dudas nos asaltaban a la cabeza antes de enfrentarnos a este reto que para personas como nosotros que no somos expertos montañeros era un gran desafío. Para la preparación de la travesía, tuvimos que decidirnos por ropa de invierno en su mayoría basándonos en las previsiones meteorológicas, pero también sabíamos que el tiempo se iba a despejar los últimos días, así que tuvimos que llevar algo de ropa fresca y crema solar en abundancia no sólo para estos días sino para el reflejo del sol en la nieve. Se aconsejaba llevar crampones y piolet, en concreto para la subida al Coll de Contraix pero decidimos no llevarlos debido a la supuesta mejoría del tiempo y así ahorrar peso en nuestras mochilas, siendo a la postre una decisión acertada. Sin embargo, teníamos un problema, nuestras botas no eran de Goretex y se iban a mojar bastante, lo mismo que los calcetines, sufriendo bastante frío en nuestros pies, pero encontramos una solución y la pusimos en práctica, y acertamos de pleno, nuestra solución sólo costo unos 9 euros, "escarpines de neopreno", si, aunque parezca mentira, en los días de frío y con las botas hundidas en la nieve, nuestros pies y los calcetines se mantuvieron secos.
Con el objeto de aclimatarnos dormimos la noche anterior en Espot (1900 mts altitud) alojándonos en el Hotel Roca Blanca donde nos llevamos una grata sorpresa, puesto que nos encontramos como en casa, recibiendo un trato familiar de lo más agradable, llegándonos al alma el detalle en forma de cerveza a nuestro regreso de los Carros.
Si estáis buscando un remanso de paz y un hotel con encanto y trato familiar, este es vuestro alojamiento.Por cierto, los croissants del desayuno están soberbios.
Ya teneis el segundo capitulo, donde sigue esta maravillosa aventura.