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El Valle
El Valle, Colombia — jueves, 26 de agosto de 2010
Tras dos días en Bahía Solano, llegamos a El Valle, a unos 15 kilómetros por carretera descubierta. El viaje en motocarro fue agotador. No hay que olvidar que en el Chocó llueve practicamente a diario, lo que hace que las caminos se conviertan en lodazales. Unas buenas botas de agua y un experto conductor de motocarro, lo arreglan todo.
El Valle es de esos lugares en los que sin duda te quedarías a vivir, para siempre, como un paraíso. El clima es agradable, ni calor ni frío; la gente educada y amable, sonriente siempre; las playas paradisíacas y las cabañas familiares.
Pasamos dos noches en la posada Villa Maga (/www.posadasturisticasdecolombia.com/posada/posada-villa-maga-3/), regentada por Carmen Lucía, una mujer simpática y atenta, que nos despertaba por las mañanas con un tinto y un plato de papaya (lo echo de menos, en España no tenemos papayas). La posada es bonita, decorada con mucho estilo y encanto y un jardín tropical impresionante. Lo mejor: caminas 200 metros y encuentras la playa más bonita del Pacífico.
Carmen Lucía nos aconsejó ir a comer a casa de Doña Rosalía, el único restaurante del pueblo, donde nos atendieron como a reyes, y a precios muy buenos.
Carmen Lucía se encarga de orientar a sus clientes sobre las actividades que se pueden hacer en la zona: manglares, playas, avistamientos de tortugas, paseos.
Uno se siente como en casa. Un lugar al que volvería, sin dudarlo, en el que uno puede sentirse feliz, simplemente levantándose por la mañana y mirando por la ventana.
En cuanto a precios, al igual que en Bahía Solano, los precios pueden resultar algo elevados, sin embargo, son totalmente ajustados a la realidad de la zona.
Sin duda, El Valle, para mí, lo mejor de Colombia.
El Valle es de esos lugares en los que sin duda te quedarías a vivir, para siempre, como un paraíso. El clima es agradable, ni calor ni frío; la gente educada y amable, sonriente siempre; las playas paradisíacas y las cabañas familiares.
Pasamos dos noches en la posada Villa Maga (/www.posadasturisticasdecolombia.com/posada/posada-villa-maga-3/), regentada por Carmen Lucía, una mujer simpática y atenta, que nos despertaba por las mañanas con un tinto y un plato de papaya (lo echo de menos, en España no tenemos papayas). La posada es bonita, decorada con mucho estilo y encanto y un jardín tropical impresionante. Lo mejor: caminas 200 metros y encuentras la playa más bonita del Pacífico.
Carmen Lucía nos aconsejó ir a comer a casa de Doña Rosalía, el único restaurante del pueblo, donde nos atendieron como a reyes, y a precios muy buenos.
Carmen Lucía se encarga de orientar a sus clientes sobre las actividades que se pueden hacer en la zona: manglares, playas, avistamientos de tortugas, paseos.
Uno se siente como en casa. Un lugar al que volvería, sin dudarlo, en el que uno puede sentirse feliz, simplemente levantándose por la mañana y mirando por la ventana.
En cuanto a precios, al igual que en Bahía Solano, los precios pueden resultar algo elevados, sin embargo, son totalmente ajustados a la realidad de la zona.
Sin duda, El Valle, para mí, lo mejor de Colombia.
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