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Los Duendes en La India Dormida
Escribe: jimenez225
A media noche cayeron piedritas sobre las carpas. Hubo susto colectivo y todos empezamos a preguntar de carpa a carpa si alguien tiraba piedras. Cuando las voces todas dijeron que no, entonces el susto caló hondo. Nos tiraban piedras los Duendes? De una carpa soltaron un horrendo grito. Moisés y yo salimos empuñando cada cual sus puñales, dispuestos a fajarnos con los Duendes.
Los Duendes en La India Dormida
El Valle, Panamá — lunes, 9 de noviembre de 2009
Un buen día regresé. Tardé cuarenta y dos años, pero regresé a ver la India sin ayuda de nadie. Una sola ojeada y apareció de cuerpo entero. Claro, que con menos selva, muchísima menos de cuando niño. Hoy, lamentablemente está rapada, desnuda, sin ropas que cubran su pudor porque le han devastado su agreste selva. Conserva apenas su larga cabellera de India.
Un buen día, con mochila y aparejos me fui con Moisés y un grupo de excursionistas al Valle de Antón (provincia de Coclé) con la intención de acampar en la misma INDIA DORMIDA. Después de visitar algunos sitios turísticos (el Vivero y Zoológico El Níspero, los Pozos de Aguas Termales y el Chorro Las Mozas) iniciamos el ascenso del cerro, no sin antes detenernos en la famosa Piedra Pintada (tallada por indios hace 35 mil años). Un niño, con una larga vara, nos explicó con dominio y conocimientos los misteriosos grabados que dejaron los indios prehispánicos sobre una gigantesca piedra. Después retomamos el ascenso a la India Dormida (llamaba Flor del Aire) en medio del esplendor de una exuberante selva y cascadas. El guía que contratamos a última hora, en vez de doblar por la Piedra del Sapo (otro petroglifo) siguió recto y terminamos completamente perdidos en un camino sin retorno frente a una desvencijadita casucha sepultada por una salvaje arboleda que impide la luz. La creíamos abandonada, pero por las ropas colgadas por doquier supimos que la habitaban. No tardamos en ver desde unos matorrales los ojitos de dos niños campesinos que se ocultaban de nosotros. Costo sacarlos de su escondite. Más pudieron las golosinas que las palabras. Y más cuando los convidamos a probar de nuestras viandas. Estábamos almorzando cuando bajó trotando un campesino cargando 30 pesadas cajetas de tomates a lomo de espalda. Hacia malabares para no perder el equilibrio y corrí a fin de fotografiarlo, pero paso volando. Luego pasó otro con igual carga y Guillermito -el niño- dijo ante nuestro asombro "son piones que trabajan pa Don Taba..." y lo vimos tomar velocidad en la empinada montaña llevando una acompasada aceleración que solo podrá detenerlo una larga explanada. Mire mi altímetro y señalaba 840 msnm y pensé, "le quedan muchos metros de desaceleración..." Y me entro dolor el estoicismo con que estos campesinos bandean sus esperanzas. "Y lo triste -me dice el guía- se curten el lomo por un salario de hambre..."
Cuando terminamos de almorzar, los hermanitos se ofrecieron a llevarnos a la cima de la India Dormida desinteresadamente y me supuse que lo hacían porque muy, muy pocas veces han tenido contacto directo con personas que no sean de su propio entorno. Ya a punto de partir bajaban dos campesinos con su pesado fardo de tomates a cuestas y nos echamos a un costado del camino cuando algo salto entre los arbustos ocultándose entre unas largas hojas. Pensé que eran pajaritos pero al acercarme veo una ranita, blanco como el papel, grandes ojos negros y diría que se los maquilló pues los tenía sombreado de verde, y se aplanó creyendo que desaparecería ante mi presencia. No movió un solo músculo, y diría que ni respiraba. Le tomé fotos y deje con su amenazante aspecto de ET enfadado y nos fuimos montaña arriba.
No había duda, Guillermito, el niño guía, pocas veces había hablado con capitalinos. Preguntaba cosas increíblemente inocentes. En cambio, su hermana mayor era una tumba cerrada y fría. No hablo nada durante el ascenso. Subimos por una densa selva el cual dijo Guillermito era la cabellera de la India, y al poco rato salimos por la oreja izquierda. Salimos a un maravilloso paisaje donde el cielo teñido de un esplendido azul contrastaba con el inmenso verde pasto de la India. Coronamos su rostro y quedamos boquiabiertos ante la grandeza de su ondulante anatomía. Subimos y bajamos cerros buscando donde acampar y elegimos el pico más alto (920 msnm) de la anatomía de la India: sus senos. Desde allí pudimos ver con completa claridad que el pueblo del Valle de Antón fue edificada en un valle, pero dentro del cráter de un extinto volcán. Si mal no recuerdo, es el único pueblo en toda América que eligió vivir en la boca, y no a las faldas, de un volcán. El espectáculo era sobrecogedor, tanto que el alma se te iba en aquella montaña.
Era algo tarde cuando coronamos la cima de la India Dormida. Había que levantar campamento pero la ventisca hacia imposible armar la carpa grande. Terminaba arqueándose peligrosamente cada vez que la templábamos, por lo que desistimos y decidimos armar las carpas más pequeñas. Guillermito no pudo ocultar su curiosidad y soltó un sartal de preguntas cuando vio las carpas. Creyó que los capitalinos vivían en casas de tela y que se mudaban de un lado para otro cuando quisieran. Costó muchísimo convencerlo de lo contrario. Y todavía más costó explicarle el uso de todos los aparatos que sacábamos de las mochilas. Por ejemplo, creyó que el altímetro, la brújula y los relojes eran la misma cosa, aunque no entendía porque daban distintas lecturas cuando bastaba con mirar al cielo para saber qué momento del día era. Fue algo hermoso asomarlo e instruirlo en este siglo.
Cuando dio las 5 de la tarde su hermanita, dijo con voz ronca; "nos vamos que los duendes tan por salir." ¿Duendes? le pregunté al ver que insistentemente miraba de reojo la tupida selva por donde habíamos salido. Tomó a su hermano y lo jalaba al camino, pero logre detenerlos mostrándoles más golosinas pero ella reflejaba temor y férrea decisión asegurando que los duendes los atraparan camino a casa. Los retuve casi a la fuerza cuando apareció no sé donde, montado en un rucio caballo, su tío al rescate. Con tono bajito, casi susurrante, dijo que venía por sus sobrinos porque "los duendes me los satinan camino a casa" (los desorientan). Los subió en la grupa del caballo, y con respetuosa humildad se despidió no sin antes advertirnos con voz bastante preocupante; "no salgan de sus ranchos cuando le tiren piedritas los duendes que se los llevan..." Y se perdieron en la espesura de la cabellera de la India Dormida.
El ocaso se presentó espléndido: No así el viento. Nos sentamos al borde de un panorámico precipicio a disfrutar de la espiritualidad de un anochecer único. El pueblo allá abajo encendió sus miles de luces y aquello fue el mejor bocado para el alma. El cielo se llenó de estrellas fugaces y las miles de estrellas tintineaban como diamantes y cada cual elegía cual era más diamantina hasta que el frío mordió nuestras carnes e ilusiones. Encendimos una fogata para mitigar las tenazas del frío, pero la ventisca, que se tornó borrascosa, la sacó de nuestro control y nos puso en aprietos tratando de sofocarla hasta que la leña se consumió entera. Sin fuente de calor alguno cada uno buscó refugio dentro de las carpas. Allí dentro se escuchaba el rugido del viento amenazando derribar las toldas. A media noche cayeron piedritas sobre las carpas. Hubo susto colectivo y todos empezamos a preguntar de carpa a carpa si alguien tiraba piedras. Cuando las voces todas dijeron que no, entonces el susto caló hondo. Nos tiraban piedras los Duendes? De una carpa soltaron un horrendo grito. Moisés y yo salimos empuñando cada cual sus puñales, dispuestos a fajarnos con los Duendes. Y terminamos riéndonos a carcajadas ver que la piedritas no era piedras sino diminutos cubitos de hielo provenientes de una lluvia que se desataba a kilómetros de nosotros donde el cielo restallaba de relámpagos. Allá las nubes descargaban, enfurecidas un diluvio tropical y el frio viento las arrastró hasta nosotros hechas cubitos de hielo. Fue una noche helada, muy helada, y por más que tratamos de revivir la fogata el viento se negaba a nuestros intentos. Fue una noche larga, muy larga donde nadie concilio el sueño debido a las puñaladas de fríos que atravesaban las carpas.
El amanecer trajo consigo un cielo maravilloso y dos carpas averiadas por la embestida del viento. Cuando el sol calentó la gigantesca y ondulante anatomía de la India, los dos niños campesinos ya estaban allí, golosos de saber cómo nos había ido con los Duendes. Les conté cómo nos arrojaron piedras y por la credibilidad de sus rostros me arrepentí de haber atizado sus creencias, y les explique el fenómeno de la granizada pero ya tenían el veneno de los duendes muy metido en el pellejo y en su cultura por lo que decidimos recorrer con ellos toda la silueta de Flor del Aire (la INDIA DORMIDA). Entramos al ombligo (una cuevita) de la India y contemplamos aquel enorme cráter y luego estuvimos horas derrumbados sobre el verde pasto, regocijados del paisaje, guardando en el saco del alma, todos los recuerdos de aquella mujer india que se enamoro perdidamente de un soldado español. El aguerrido indio guerrero, de nombre Yaraví, novio de Flor del Aire, viendo el desprecio de su novia decide suicidarse frente a ella y su pueblo. Aquello trajo gran vergüenza a Flor del Aire y avergonzada vaga por las montañas hasta que un día la hallan muerta bocarriba sobre una gran montaña. Con los años la montaña adoptó la forma de Flor del Aire acostada mirando el cielo añorando a su amado soldado español.
Ya de tarde levantamos las carpas y bajando cerros hincamos una rama a la tierra y le colgamos una ripiada bandera de bolsa plástica (no teníamos banderola) en la garganta de la India y nos despedimos de los niños dándoles toda la comida restante y una brújula para saber dónde saldrán los Duendes. Nos dimos un vigorizante baño en las frías aguas del Chorro de los Enamorados, y ya abajo, en el pueblo se comentaba que los Duendes habían encendido una gran fogata y habían "satinado" a unos turistas. Bebiéndome una gaseosa le cuento a la tendera que allá arriba los Duendes nos tiraron piedritas. "Bendito sea" dijo la dueña mientras se persignaba "Tuvieron suerte que no los satinaran, porque toavia tuvieran perdío en la India Perdida.". Sentí que todo el pueblo, creía en carne viva aquello de los Duendes y no nos atrevimos a decirles que fuimos nosotros quienes encendimos esa fogata sobre los senos de Flor del Aire porque el frío nos mataba y que las piedras no era más que una fortuita combinación de lluvias, viento y frio.
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Últimos comentarios
babydollspain dice:
Esta India.. más que dormida debería llamarse "muerta" no??? jejeje
Genial aventura con duendes incluídos. Enhorabuena!!
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un viajero dice:
Hermoso relato lleno de encanto y ternura que guardas desde tu niñez!!!
Va mi cariño para ti.
Mar
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un viajero dice:
Muy buen relato. Me gustaría creer en la real existencia de esos duendes, y que como máxima maldad, su actitud fuera la de austar arrojando guijarros, a aquellos que se atreven a profanar su terreno, pero la realidad cotidiana nos demuestra lo contrario.
Un saludo
Alberto
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charric dice:
buen relato,muy ameno es un diario que se lee solo,hasta se hace corto,muy bueno ,un saludo
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coralay dice:
Buen diario amigo!!! solo de leer y ver las fotos veo que es algo que me daria mucho miedo; no por los duendes jejeje sino por algun animal, pero el contacto con la naturaleza misma es hermoso!! saludos de Mexico....
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un viajero dice:
Es preciosoooo ,
conserva siempre la grandeza de contar la vida como si fuera un cuento.
La vida ,es un gran viaje!
Malena
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david_cba dice:
muy bueno ! te felicito !!!!!
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Bannoa dice:
muy lindo diario, me encantó la forma en como relataste tus vivencias y que a pesar de todo el frío que pasaste, todo formó parte de una linda experiencia.
saludos
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kminan_t dice:
hola la verdad estuve leyendo tu historia y la verdad en todo momento me senti como si hubiese estado alli con ustedes muy buena narracion y las fotos el complemento perfecto, felicitaciones
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AERM dice:
Muy buen relato como de costumbre y también porsupuesto las fotos.
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DARTH9000 dice:
muy buen relato...y buenas fotos....
saludos!!!!
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EAH dice:
Hola Jimenez, muy interesante tu historia, y la narracion muy aména, muy buena ventura, pero sobre todo lo interesante es la manera como transmites el contacto con los elementos naturales y con la gente local, muy bien escrita; aqui en el area de Yuca´tan existen un mito acerca de los Aluxes, los guardianes de la selva, algunas personas crean figuras en piedra calcarea con asecto humano y aseguraqn que por las noches cobran vida, aon tradciones muy antiguas, pero auténticas...gracias por compartirlo.
Enrique
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Athito dice:
que lindos duendes, muy linda aventura. Saludos.
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un viajero dice:
dan ganas de ir!!
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gonzalocr dice:
Excelente relato, mejor aventura. Felicitaciones!!!...Saludos desde Chile!
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Gigante dice:
Excelente relato amigo. Impecable.
Me imagino a los duendes, esperando pacientemente el inicio de la tormenta de piedra. Me parece ver sus caras picaras tirando sus propias piedras que se mezclan con las de la tormenta. Ellos tienen su momento de diversion al ver salir a esos señores temerosos con cuchillos en la mano. Cumplen su doble proposito: mantenerse ocultos antes los incrédulos y generar sonrisas. Los duendes existen y hasta tienen perfiles en viajeros.com ....
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Her_2004 dice:
Muy buen relato y como siemrpe deleitándonos con más lugares de Panamá.
Te mando un abrazo.
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anika29 dice:
atrapante tu relato...ya esperaba que aparecieran los duendes!!...que suspenso...Debe serr un lugar muy lindo,tan lleno de leyendas.Gracias por compartir la experiencia.Saludos.
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luzy dice:
Fantastico, yo tambien subi la India Dormida en años atra, guiada por el encanto y embrujo de la historia, del paisaje y del amor por cada rinconcito de mi Panamá. Fantastica experiencia, saludos.
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danielgonnet dice:
linda historia y muy bien contada te atrapa
creo que una parte de uds quedo atrapada en esa leyenda
por mucho tiempo se pasara de boca en boca la noche que los duendes hicieron una fogata para satinar a los turistas
gracias por tu diario
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jorgemannarino dice:
amigo,tus relatos estan llenos de magia y encanto.Los enrriqueces con fotos y comentarios,como sacamos nuestras fajas dispuestos a pelear a los duendes o nos tiraban piedras los duendes...amigo gimenez no has intentado hacer cuentos con tus relatos e imprimir un libro ,tendrias mucho exito,te lo dice un escritor que ya tiro 3 libros en editorial.SUERTE Y HASTA PRONTO AMIGO
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Lau-70 dice:
Buenisimo .. tu relato.. gracias por compartirlo y acercanos un poquito de magia, que hay siempre en esas lindas leyendas de los lugares que suelen maravillarnos..
Sldos. desde Mendoza. Argentina
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kharmagon dice:
fantastico y aparte de todo eso sabes que yo tengo algo que contar sobre mi duende yo creo firmemente en ellos mas que nada por experiencia propia son marabillozos aun que estoy conbencido de que solo los escojidos pueden verlos y tenerlos con tigo es algo fuera de serie gracias por compartir tu diario. KHARMAGON
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un viajero dice:
Querido amigo mio, este tú relato, yo en vez de diario diria que es un cuento, un cuento para contar alrededor de una hoguera, me parece muy bonito, y como siempre con esta literatura y retorica que nos tienes acostumbrados.
Por que no escribes un libro, y lo podrias titular uummmm dejame pensar.... " Relatos aventureros desde el corazón".
Muchas felicidades por tu relato/cuento.
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mome53 dice:
Hermoso relato.
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mineko dice:
Me queiro irrrr...pero yaaaa!!!!![]()
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martuska dice:
Muy bonito. Gracias por invitarme a compartirlo contigo.
Un abrazo.
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maimarcos dice:
Gracias por enviarme tu diario, realmente muy bonita la historia y prefiero creer que eran los duendes quienes tiraban piedritas, jajajaja
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massai dice:
Asi es Jimenez ellos suelen salir al atardecer para hacer de las suyas Los vivos que sienten los llaman asi DUENDES pero en realidad tienen otro nombre. Yo te creo.
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florDevivar dice:
muy linda leyenda. Me gusto tu relato ,Me senti transportada a ese lugar como si estuviera viviendo el momento contigo.
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margaritasoliz dice:
Muy buen relato me encanto os saludo . gracias por enviarme tu diario
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un viajero dice:
¡Gracias! Espectacular aventura... Me encanto, porqué adoro las leyendas indígenas.
Besitos, ![]()
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alejandrofresser dice:
Vale ya te lo dije amigo!!!!.... eres tremendo escritor.... sabes por qué????... porque transportas. Estoy empezando a ponerte entre mis favoritos juanto a Coelho. Un abrazote
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gerardo63 dice:
Gracias jose a. por mandarmelo muy bueno amigo
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maratial dice:
Precioso diario, algo duro, pero muy real. Saludos!!
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macarlos48 dice:
Excelente relato como un cuento de fantasia. Te felicito!!
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tomi99 dice:
Muy linda la historia che, los duendes uniendo culturas
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Milenario dice:
Toda una aventura cargada de magia y sorpresas!
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NoraMilenaContento dice:
Me imagine en ese relato.. gracias por compartirlo...!
Un abrazo fraternal para ti
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ensamires dice:
Buenisimo, algun dia iré a visitar la tal INDIA DORMIDA O MUERTA ggggg, un saludo
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batiz dice:
qué lindo relatas! me remite a algunas cositas contadas por Reinaldo Arenas...
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debys18 dice:
Me gustó mucho tu diario, parece como que un cuento estuvieras contando, con mucha espontaneidad.
Saludos,
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aguamar dice:
Hola Jose, el amigo que esta lejos y cerca, lejos de distancia y cerca, porque nos cuenta sus viencias, que es increible, siempre me gusta, y te vuelvo a decir Felicidades, pero aun vas mejorando ( que ya es dificil ), cuenta, todo con gran detalle y mimo, y se ve que disfruto, de los duendes, y de todo.
Un abrazo. Carmen
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selegnasoled dice:
hola que tal joven!!! a los tiempos que ingreso a esta pagina... de hecho estaba enferma,,, pero he leido su diario y dejeme decirle... que todo lo q pasa o sucede a su alrededor es fabuloso... le felicito... siga adelante y dios le bendiga en sus viajes... es lindo conocer....
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Marycris dice:
Quieeeroooo iiiirrr urgente. Me encantó tu relato. Recorrer tan rigurosamente toda la anatomía de una mujer tan interesante como la india dormida es maravilloso. Cuando algún día vaya no sé si mi estado físico me permitirá subir (por lo que veo el tuyo es espléndido) pero, por favor, quiero que los duendes me tiren piedritas. Cariños y gracias
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maydi dice:
Gracias, nos entretienes muy a gusto con tus aventuras.
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bob_alonso dice:
Waooo....tu relato me hizo recordar la primera vez que la vi!!! a diferencia tuya yo de niño si la distingui, es una mujer acostada!!!
buenos momentos de mi infancia viajando por Panama, incluido el Valle de Anton...Momentos insuperables...
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