Se podrán decir muchas cosas de El Calafate, menos que es una villa pobre. Muchas casas fastuosas y de diseños para todos los gustos. La crudeza del invierno no permite casas en malas condiciones. Sería imposible sortear el frio. De hecho, aún en verano fue necesario prender la calefacción principalmente al atardecer. Nos tocó un clima intermitente entre lluvia y sol. Cambios bruscos en minutos no te permiten salir a la calle desabrigado. Más bien siempre listo para el frio.
El alojamiento en Calafate es caro para la realidad latinoamericana (en realidad todo es de elevado precio), si bien hay hostales que permiten un precio más razonable a un mochilero (que tampoco hay muchos) el resto requiere un presupuesto generoso, para una familia numerosa encontrar un precio razonable no es tarea sencilla. Para mi no lo fue, y debí recortar días del plan original para reducir costos.
Se encontrarán hoteles con mucha infraestructura y estrellas, también grandes casonas. Si sus ingresos se lo permiten podrá disfrutar de todas las comodidades que ofrecen incluida una cancha sintética de golf si no puede aguantarse la espera. Se puede llegar en avión y encontrar taxis que lo lleven hasta su alojamiento o trasporte que lo lleve dónde usted quiera.
Una panadería cercana a nuestra cabaña nos abasteció de pan fresco y de facturas. Fueron la delicia de todo. No es costumbre en Chile y las medialunas y similares distan mucho del conveniente precio que tienen en Argentina.
Recorrimos el comercio local, tiendas de ropa, cuero, souvenirs. Fue una operación rastrillo.Vitrineo a la vena para ver el what is what en productos y precios y pillar las conveniencias. Mucha ropa y equipo deportivo para una zona exigente en las condiciones climáticas. Recogimos mucha inormación turistica y de excursiones por los alrededores.
Las distancias son importantes entre un punto y otro. Ir a un bosque petrificado implica 100 kms de ida y otro tanto de regreso. Visitar El Chalten, más al norte en el lago Viedma significa 200 kms solo de ida por tanto no era alternativa de paseo por el día y no teníamos contemplado en nuestro plan de viaje. Conversando con varias personas en la zona me hicieron ver que era una interesante parada, bonito lago y una vista imperdible del monte Fitzroy en el limite norte de Campo de Hielo.
En la calle principal de Calafate se encuentra todo el comercio importante, bancos, restaurantes, supermercados, bien abastecidos con todo lo necesario pero de tamaño reducido, acorde con un lugar de baja población. También está el casino, al cual pensé que mis hijos querrían entrar (siempre han mostrado interés en conocer uno) pero esta vez, extrañamente no manifestaron intención, y eso que de los 5 tres tenían edad suficiente para entrar.