Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

PINCELADAS DE ARGENTINA. Agosto '07

Escribe: lolajimar
Hemos cumplido un sueño. Tras unas horas de vuelo hemos cambiado el tórrido verano por un gélido invierno. De España a una Argentina tan extensa que nos ha obligado a seleccionar sólo unos cuantos rincones de este grandioso país. Aún así, lo poco que pudimos admirar nos ha llenado las retinas y nos ha colmado el corazón. Gracias. BUENOS AIRES, IGUAZÚ, USHUAIA, PERITO MORENO, PENÍNSULA VALDÉS, BARILOCHE, MENDOZA, SALTA, BUENOS AIRES.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 6 7 8 9 Siguiente >
 

Cruzar e Estrecho de Magallanes. De Tierra de Fuego A Santa Cruz.

El Calafate, Argentina — domingo, 12 de agosto de 2007

12 AGOSTO ’07 (domingo): USUHAIA-EL CALAFATE

Tuvimos que darnos un madrugón espectacular porque el bus sale a las 6 de  madrugada. Pasamos todo el día subidos en autobús, bueno menos dos horas que esperamos en la terminal de Río Gallegos. Hemos transitado por el sur de Chile durante varias horas, pero no había diferencia en cuanto a paisaje y clima.Nos paran a las 8h en una “panadería” de la ruta, en  Río Grande, una especie de cafetería-confitería que ofrece de todo y se muestra muy calentita y acogedora. Afuera es todavía de noche y está todo nevado.Hemos comprado unos pasteles buenísimos y un litro de zumo de naranja que nos tomamos en el bus. Luego a dormir.

Nos despiertan para bajar a pasar por la Aduana Argentina (sello de salida), minutos después bajamos de nuevo para sellar la entrada a Chile, aquí nos registran las mochilas.
Seguimos con un día invernal por una carretera plagada de hielo. El paisaje que vemos a través de la ventanilla es el típico de Patagonia, una extensísima planicie  blanquecina con matojos tristes, de cuando en cuando algunas ovejas lanosas, algún guanaco y pocos ñandúes. Es impresionante la sensación de soledad y desamparo que transmite.

Por fin llegamos hasta el pequeño puerto donde aguarda un ferry que cruza el Estrecho de Magallanes por la parte más estrecha. El bus entra en el ferry y algunos viajeros se atreven a descender para admirar el panorama, yo no bajo por temor a empeorar de mi garganta que se resiente. La travesía dura poco tiempo.Un rato después tenemos que descender para cumplir en la frontera con el sellado de salida de Chile y entrada, otra vez, en Argentina.Seguimos avanzando por la planicie de La Patagonia.

Ya era noche cerrada cuando llegamos a Río Gallegos, tardamos más de 12 horas. No salimos de la terminal del bus porque hace mucho frío, aprovechamos para llamar por teléfono a la familia y cenar.
Tras 2 horas de espera, a 20’30h salimos con destino El Calafate a donde llegamos a la 1 de la madrugada. Desde la terminal tomamos un taxi hasta el hostal, allí todo estaba listo para nuestro descanso, pero antes de subir a la habitación preguntamos al recepcionista cómo funciona el tema de las excursiones al Perito:
-¿Ustedes quieren ir mañana?
-¿Es posible?
Pues sí, él se encargaba de todo, nosotros teníamos que estar listos antes de las 9h.
Nos fuimos a dormir muy contentos.

13 AGOSTO ’07 (lunes): PERITO MORENO


Me desperté nerviosa, por fin había llegado el día, tantas veces soñado, de mirar de frente aquella obra maestra de la naturaleza, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1981.
Nos levantamos un poco confusos porque dormimos poco, pero la ducha nos pone a tono. Nos alistamos rápidamente y antes de las 9h. ya estamos esperando. Son puntuales, subimos a un pequeño microbús con otros 9 pasajeros.

Desde El Calafate hasta la entrada del Parque hay unos 80km que transcurren por una carretera que bordea el Lago Argentino. Hay hielo en la calzada y el vehículo avanza poco a poco; para hacernos ameno el camino, 2h aproximadamente, la guía nos cuenta un poco sobre el Glaciar y su nombre y, como curiosidad, nos menciona que en la zona se encuentra la Estancia Anita una de las más grandes de la Patagonia, calculamos que su extensión es como 2 provincias españolas ¡qué pasada!


Entramos al Parque (30$) y llegamos hasta un refugio-restaurante donde acaba el camino para los vehículos, allí nos aprovisionamos de agua y comida y compramos los tickets para la excursión en el barco (35$).
Notamos un nerviosismo especial porque debe estar cerca pero hay tanta niebla que no se ve más allá de 3 ó 4 metros. Subimos al barco, forzamos la vista para verlo porque sabemos que está ahí mismo pero no vemos nada. Guardamos, todos, un silencio ansioso. Qué desesperación. No es posible que vengamos desde tan lejos y no podamos verlo, no sería justo.

El barco sigue avanzando lentamente hacia la parte derecha y… ¡por fin! un rayito de sol ilumina la terminación del frente más bajito. Los disparos de las cámaras de fotos se intensifican. Se ha hecho de rogar pero parece que empieza a dejarse ver… Luego se despeja un poco más, pero sigue misterioso, le cuesta mostrarse majestuoso y esto duele un poco.Tras una hora y media volvemos al embarcadero y sin pérdida de tiempo nos dirigimos a la pasarela, es toda una aventura recorrerla porque está helada completamente y hay que agarrarse con fuerza a las barandas de madera que la protegen. Hay 2 tramos, superior e inferior. Optamos por el superior, cuando llegamos al final de este ya casi se aprecia todo su frente. Luego seguimos descendiendo hasta el final sin dejar de mirarlo.

Me parece mentira estar allí frente a él, el “Perito” es uno de mis “mitos”…
Vemos desprenderse un cubito de hielo desde arriba, cae y un momento después un fuerte estruendo resuena rompiendo el silencio. Se despeja un poco más y un tímido sol ilumina lo que le permite la niebla, es el momento de de hacer fotos y vídeos del lugar y del momento, ahora estamos conteniendo la respiración, pidiendo que se deje ver, pero luego en casa, ya relajados, disfrutaremos los detalles.Comemos frente a él acompañados de Giselle, una chica argentina de padres italianos muy simpática y muy viajera, como nosotros.

Apuramos el tiempo hasta el último minuto y con pena nos tenemos que despedir del lugar: ¡Hasta siempre Perito!
Volvemos a El Calafate, nos dejan en el H. América del Sur, pero no perdemos tiempo y nos marchamos al centro de la población para averiguar si hay algún vuelo hacia Puerto Madrym. Al final optamos por marcharnos el miércoles con la combinación de vuelo hasta Comodoro y de allí bus hasta Madrym. Resuelto el viaje (confirmarán el vuelo mañana avisando al hotel) nos disponemos a callejear un poco por la calle principal, San Martín, y saborear unas ricas tapas acompañadas de cerveza en un bar-cafetería. De vuelta al hostal dejo la ropa sucia para hacer colada (13ARS), revisamos el correo en Internet y charlamos con el personal que son muy majos y muy atentos.   

14 AGOSTO ’07 (martes): LAGO DE LOS GLACIARES


Nos recogen a las 7’30h, es totalmente de noche pero se presiente un buen día porque está despejado y lucen las estrellas.
Hoy vamos en un bus grande, coincidimos otra vez con Giselle y la señora canaria.Nos dirigimos a un paraje del que no tenemos tanta información, pues la estrella del Parque Nacional de los Glaciares es el Perito.Parece que hoy todo está de cara, el día está despejado y comienza a brillar  un espléndido sol.

Llegamos a Puerto Bandera donde espera el barco que nos llevará por los brazos internos del Lago Argentino. Como ayer, todos los excursionistas vamos juntos, no hay otra posibilidad; por tanto hay que esperar hasta que suba todo el mundo.
Aparecen los primeros témpanos en mitad del lago, al principio era alguno que otro, luego más, y más todavía hasta que el barco aminora la marcha para sortearlos, es espectacular.

Aparece un pequeño glaciar “colgado” a la derecha, está en retroceso por eso la lengua no llega hasta el agua, es el Glaciar Seco.
Seguimos rumbo al Spegazzini, nos anuncian por megafonía que el capitán decidirá si los icebergs nos dejan el paso libre. Aminora la marcha y pasa entre ellos, finalmente es posible y nos conduce muy cerca de él. Es espectacular y luce esplendoroso iluminado por el sol. Al frente hay una grieta que parece a punto de desplomarse, vemos algún desprendimiento pequeño. El capitán detiene el barco un buen rato y todos estamos atentos pero no hay gran derrumbe, finalmente tenemos que marcharnos.

Salimos de aquel brazo del Lago y nos adentramos en otro que nos conduce hasta el Upsala, es el glaciar que más ha retrocedido en la zona. Comienza a verse todo el ancho de su frente desde muy lejos, es grandioso e igualmente extraordinario. Quedamos boquiabiertos porque se aprecia perfectamente la frontera entre el agua líquida y el hielo, con un contraste de colores alucinante que provocan los rayos solares. El tiempo se nos hace corto.


Retrocedemos otra vez hasta la confluencia con otros brazos del lago para ir ahora hacia el Onelli, donde vamos a comer. Bajamos del barco, el camino es una verdadera pista de patinaje, pero nos prometen que tras recorrer un kilómetro y medio llegaremos a un paraje de ensueño. Dudamos un poco.

Cuesta mucho recorrer el imaginario sendero porque hay mucho hielo. Algunos se han quedado en un refugio que hay a mitad de camino. Los más osados seguimos resbalando continuamente por encima de la nieve, incluso con alguna caída. Pero lo prometido era cierto, llegamos al Lago Onelli, hoy “Lago Helado”, donde muere el glaciar del mismo nombre, lo acompañan otros dos: Bolado y Agassiz.

La postal es impresionante, no nos gusta mucho salir en las fotos pero aquí hay que posar para que vean que no inventamos. Comemos sentados en una piedra frente al Lago, mirándolo a través de las gafas de sol porque tanta luz ciega. Lanzamos piedras para asegurar que está helado y las piedras resbalan por su superficie.

Charlamos animadamente con Giselle y la Sra. Canaria (siento no recordar  
su nombre).El sol  luce fabuloso y nos permite hacer fotos muy luminosas.El tiempo pasa volando y hay que volver al barco porque el camino de vuelta  será difícil de recorrer. Realmente el paseo de volver no se ha hecho tan largo como a la ida, supongo que algo ha tenido que ver el subidón de adrenalina que nos inyectó estar en este lugar de ensueño.

El barco vuelve sorteando icebergs y el capitán acompaña la travesía con la música de “Titanic”, todo un acierto para tan dulce momento.
¡Qué gran día! Lo recuerdo y se me pone “la piel de gallina”.Tras el intercambio de correos y las pertinentes despedidas, nos devuelven al hotel. Decidimos quedarnos a cenar allí mismo. Recogemos la colada y preparamos el equipaje hasta la hora de la cena, un acierto quedarnos porque ha sido buena y abundante, además no hemos pasado frío. Satur se ha puesto las botas comiendo carne a la parrilla.Hoy ha sido un gran día, la excursión por el Lago Argentino una sorpresa muy agradable. ¡Gracias, gracias, mil gracias!

Publicado
Modificado el
Leído 3419 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 6 7 8 9 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

un viajero dice:
Maravillosa experiencia!
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

En tierras chilenas

   

Capítulos de este diario