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Argentina

Escribe: dgdb
Al fin!!! llegamos, no se muy bien porque, pero ya habia ganas de entrar al pais y conocerlo, caminarlo, olerlo, sentirlo..... ya un añito y medio fuera de casa y a ver que nos depara el destino.

 

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Cara a cara con Perito Moreno

El Calafate, Argentina — martes, 31 de mayo de 2011

A las 08.00 arriba, preparar lo justo y necesario para echar el día y un paseo de 10 minutos a la terminal de buses (salida a las 09.00 am).
 
Hoy nos dirigimos a conocer el glaciar de Perito Moreno, y después de valorar precios el otro día, decidimos hacer la excursión económica (las pasarelas) y se lo pagamos al dueño del hostel, ya que decía que salía a precio de costo y no se llevaba comisión.
 
Pagamos 90 pesos cada uno por el transporte de ida y vuelta y sin guía. Al llegar a la terminal nos enteramos que el bus en vez de costar 90, costaba 80 pesos, así que o nos engañó o no sabía que al ser temporada baja los precios están por debajo de lo normal (que me extraña que no lo supiera).
 
Antes de abordar el bus, compramos unos churros a un vendedor ambulante para meter algo solido al cuerpo (fríos pero estaban buenos) 8 pesucos media docena. Cuando estábamos a punto de subir al bus, aparece la chica de la compañía y dice que como solo somos dos nos vamos con otra compañía y en vez de ir en un bus, nos tocó una furgo grande de 16 pasajeros. El día ya estaba hecho y también pagado, así que súbeme donde quieras pero vamonoooss.
 
Durante el trayecto de una hora y algo, estuve con la cara pegada a la ventana. Tuvimos un amanecer de los más hermosos que he visto hasta ahora. Puestas de sol he visto muchas y lindas, pero el amanecer de hoy fue espectacular!!.
 
Llegamos a la entrada del parque y 100 pesos cada uno por nuestra cara bonita, aquí ni tarjeta ISIC, ni con revolver en mano, todos a pagar lo mismo, durante todos los meses del año y por si fuera poco, si quieres volver otro día a hacer otra excursión diferente, hay que pagar de nuevo, cosa que me parece una vergüenza que no tenga validez por mas días como en la mayoría de los parque nacionales, en fin!!
 
Desde ahí al puerto de las Sombras donde el que quería podía comprar el ticket para hacer más tarde un paseo en barco (50 pesos una hora aproximada) para navegar hasta unos 300 metros de los murallones del glaciar. De nuevo a la camioneta y a ver por fin esa masa de hielo en movimiento.
 
Ya por el camino de acceso se dejo ver un par de veces al fondo y ya imponía. Cuando llegamos al parking y lo tuve por primera vez delante de mis ojos quedé fascinado, esas formas, ese tamaño, y pensar que aun sigue avanzando en vez de en retroceso como otros tantos, fue algo que me costaba concebir.
 
El día apuntaba a estar despejado y el sol aun no tenía la altura suficiente como para iluminarlo por completo, así que decidí pasar por ahí 20 minutos sombríos y marchar a hacer el paseo en barco y así darle tiempo al sol a que tomara mejor posición.
 
Llegamos al puerto, pagué el pasaje (antes no lo hice porque no tenía claro del todo lo que me encontraría) y subí al catamarán del tirón. En vez de entrar dentro, me puse toda la ropa posible y subí a la cubierta superior. Hacia un frio del carajo, pero al menos pillaba el lugar que me apetecía para cuando subiera la marabunta.
 
Tardamos poco en llegar y la vista del glaciar es diferente desde aquí abajo, no da la sensación de la altura que tiene (al menos a mi) pero de todos modos no me arrepentí por nada de hacer este paseo, creo que había que hacerlo si o si.
 
Después de decenas de fotos y una hora, otra vez a las pasarelas. Allí caminé hacia la cara sur para aprovechar la luz del día e imaginándome que el gallo andaría ahora por ahí.
 
Son unos 4 km de pasarelas, de los cuales con balcones y en las dos direcciones de la península desde donde estamos ubicados. El que se los quiera pasear perfecto, son cómodos y con escalones, aunque después de un rato caminando me di cuenta que no fui a ver ni el bosque, ni las pasarelas, quería sentarme frente a esa mole y escucharla hablar (porque vaya si se oye).
 
Encontré a Javier en uno de los balcones más abajo y fui a su encuentro y allí pasamos casi una hora viendo y escuchando los múltiples desprendimientos de bloques, tanto en los murallones, como en su interior. El ruido que emite es impresionante, así que recomiendo extremado silencio y a poder ser estar solos, hay lugares de sobra en un día como hoy, ya que no habría más de 50 personas hoy por aquí, y eso para mí es lo mejor.
 
Estuvimos cambiando de balcón a medida que la luz iba pidiéndolo y pasamos ahí las horas como niños embobados. Puedo decir que el acceso y la vista que se tiene es excelente y además hoy el día nos regalo un clima inmejorable.
 
A las 15.30 de nuevo a la furgoneta y me dolió tener que salir de ahí, es de los pocos lugares que he visitado que me quitaba las gafas de sol para apreciarlo con mis propios ojos y sin nada que se interpusiera entre esa mole y mis retinas, solo puedo decir que me marcó, son de esas cosas que no creo que se olviden jamás.
 
Aun en la furgo giraba la cabeza para verla mientras partíamos, es como una despedida obligada y sin querer que suceda. Madre mía!! me habré enamorado de un trozo de hielo?? Jajjaajaaaja. Las maravillas que la tierra es capaz de crear y lo webones que somos, que nos lo estamos pasando todo por el forro, que les quedará a los que vengan por detrás….
 
Ya en Calafate una hora después, el día para mí estaba hecho, no necesitaba nada más que ir al hostel, una ducha bien caliente para volver a sentir la punta de mis dedos, y encamarme. Es pronto pero el cuerpo me pidió una tregua, así que ni fotos, ni diario, ni nada, a soñar con el moreno.

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Últimos comentarios

bettbal dice:
Todos estamos enamorados de ese trozo de hielo!! la primera vez que lo visitamos, hasta mi hijo menor que en ese entonces tenia 7 años se quedó varias horas quieto, viendo como se desprendian los trozos y caían al lago.
Algo inolvidable para todos!
Saludos

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rioseco dice:
Que envidia sana de no estar ahí contigo, solo leyendo imagino la maravilla que debe de ser.
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