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Egipto: La tierra de los faraones

Escribe: bisonte
Egipto, poseedor de una de las maravillas del mundo, es una seducción para viajeros, investigadores y aventureros. La grandiosidad y perfección implantadas en las pirámides de Gizeh, atrae a millones de visitantes todos los años.

 

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La ciudad de las maravillas

El Cairo, Egipto — viernes, 29 de enero de 2010

El Cairo, capital nacional de Egipto, se ubica en el delta del Nilo, a 160 Km. del mar Mediterráneo y a unos pocos kilómetros del complejo de Gizeh. Se la puede describir como ruidosa, hasta caótica por la gran cantidad de habitantes, con aire suave, cargada de palacios y refugios de sabios y científicos que huían de las persecuciones.

Antiguamente El Cairo era un campamento militar establecido a orillas del río que comenzó a construir la ciudad amurallada luego de una conquista que denominaron Al Kahira (El Triunfador). Mas tarde, la gran ciudad, recupera su independencia bajo el mando de Muhammad Alí desde entonces no ha dejado de evolucionar pero teniendo presente sus intactas raíces culturales.

Su centro se decora con la gran plaza Tahrir rodeada por algunos de los edificios característicos del país, tales como los museos que conservan las reliquias, todo el arte y la cultura del antiguo Egipto. Un impresionante ejemplar es el sarcófago de oro de Tutankamón.

Khan-el-Khalili es el basar más famoso e importante de la ciudad, el viajero puede realizar distintas compras ya que cuenta con diferentes artículos como perfumes, objetos de oro, entre otros. Además se encuentra un café en el que puedes deleitarte con el especial té de menta característico de la zona. Desde allí puedes dirigirte a la Ciudad Fatimí, un recinto amurallado íntegramente atravesado por la Qasaba, la calle principal desde la cual se ramifica las innumerables callejuelas, que junto con los personajes que proliferan por ellas, constituyen lo más atractivo de El Cairo.

Desde la puerta de entrada se tiene acceso a una cámara subterránea, pero la verdadera estancia sepulcral se halla en el centro de la enorme masa pétrea. Para acceder a la misma es necesario atravesar la Gran Galería, increíble corredor inclinado, con muros y grandes sillares.

Aunque los estudios y las investigaciones son arduos, se desconoce por completo cómo lograron realizar esta admirable obra arquitectónica. Hay quienes afirman que en los pasadizos de su interior había oráculos que predecían el futuro, que la suma de todos los corredores daba la fecha del fin del mundo y que los egipcios tenían conocimiento de que la tierra era esférica y que 360º formaban su circunferencia.

La segunda pirámide fue obra del hijo de Kheop, cuyo nombre era Khefrén. Este fue el encargado de levantar una pirámide análoga a la anterior, de dimensiones menores pero a simple vista da la sensación de ser más grande ya que está construida sobre un suelo más elevado. Se destaca por la peculiaridad de haber sido recubierta con losas de granito rojo pulimentado, que expuestos al sol, brillaban con un efecto deslumbrante.

En su interior se albergaban 23 estatuas del rey, algunas de ellas son conservadas actualmente en el museo de El Cairo. Estas son características y de gran importancia dado que constituyeron, quizás, una de la imágenes más fuertes de la eternidad que ha creado el hombre.

La tercer y última gran pirámide fue la destinada para preservar el cuerpo del faraón Mikerinos. Es menor que las dos anteriores ya que su base mide sólo 180 metros de lado con una altura de 66 metros, que a diferencia de las restantes, sus dimensiones menores son notorias.

En el templo de esta pirámide se han encontrado algunas de las obras maestras de la escultura de la IV dinastía, tales como las estatuas del rey y los altos relieves representando su imagen junto a la diosa Hathor, que en la actualidad se conserva en varios museos.

Pese a que los tesoros estaban colocados en el centro de estas pirámides, a pesar de los pasadizos camuflados y cegados que llevaban a la tumba, los ladrones llegaron a desvalijarla.

Debes tener en cuenta que las fotografías no están permitidas en todos los rincones, debes sacar un permiso o bien acudir a la policía turística para ser informado. También es importante no tocar ni intentar llevarse piedras de los monumentos para que de esta manera, se pueda seguir conservando estas antigüedades egipcias.

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