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Esquel - Trevelin - El Bolsón - Villa La Angostura - Bariloche en dos semanas

Escribe: leoparadiso
Un recorrido por la región de algunos de los lagos, bosques, montañas y parques nacionales más hermosos de Argentina. Tradición galesa y mapuche, un maravilloso tren turístico, naturaleza, trekking, cultura y contracultura, contrastes sociales: todo se fundió en una experiencia maravillosa que ahora, por fin, después de nueve meses de sosegada digestión, quiero relatarles.

 

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La capital argentina de la contracultura

El Bolsón, Argentina — sábado, 12 de marzo de 2011

Agotados nuestros días en Esquel, llevándonos un precioso recuerdo y algunos dulces, abordamos, por la mañana del sábado 12 de marzo, el confortable Via Bariloche que en poco más de una hora y media nos dejó en El Bolsón. La terminal de El Bolsón está emplazada en el centro, y ni siquiera es una terminal, sino una esquina.

Apenas bajamos del colectivo, se nos acercó un hombre, con acento portugués, ofreciéndonos albergue en una pequeña casa suya construida para turistas. No teníamos reservas en ningún hotel, ya que pensábamos pasar tres días en carpa en el pueblo, pero finalmente mi novia decidió por su cuenta (me río ahora, no en su momento) no dormir en la carpa, así que después de recorrer un poco el centro de El Bolsón, nos dirijimos a Dorrego 221, la dirección que nos dejó el brasileño, a dos cuadras de la terminal , y resultó que era una casita muy linda, de un sólo ambiente pero con todas las comodidades (TV, heladera, cocina y desayuno incluidos) a un precio módico de $80 la noche, así que no lo dudamos. Una vez que dejamos las mochilas, salimos a recorrer nuevamente el centro.

El Bolsón: El pueblito es un encanto. El centro tiene todo lo que un turista necesita: una hermosa plaza arbolada con una feria de artesanos que funciona tres veces por semana (sábados y domingos son dos de esos días), con casilla de información turística frente a la plaza, buena vista de las montañas, grupos de música al aire libre, juventud (sobre todo hippies) retozando por ahí, restaurantes y bares de todos los gustos, y el Club de Montañistas, donde ofrecen información sobre las variadas caminatas que pueden hacerse por la zona (en este punto, aclaro que El Bolsón no es el punto de partida de las caminatas, sino que es necesario hacer algunos kilómetros hasta donde se inicia el sendero al Cajón del Azul (4hs ida, hay que registrarse en el club) , y una vez llegados a este preciosísimo lugar, pueden recorrer la red de senderos que llevan a los diferentes refugios de montaña y a las diversas atracciones, incluido el Glaciar Hielo Azul.

Yo no pude hacer las caminatas por desaveniencias con mi novia, que necesitaba un descanso tras las caminatas mágicas en el P. N. Los Alerces, así que me quedé con las ganas, ya que, por lo que averigué antes del viaje, hay paisajes muy lindos por allí). Otra caminata que puede hacerse es la de la subida a la cima del majestuoso cerro Piltriquitón, que domina la ciudad. Arriba hay un refugio y se puede pernoctar. La subida es agotadora, pero puede hacerse con tranquilidad, y vale el esfuerzo. Además de los senderos de montaña, otra cosa que pueden hacer en las inmediaciones de El Bolsón es ir hasta la localidad de Lago Puelo, puerta de entrada del Parque Nacional homónimo. No fui allí tampoco por falta de tiempo (recuerden que, como me quedé un día más en Esquel, reduje mi estadía en El Bolsón de tres a dos días, ya que tenía hotel reservado y pago en Bariloche), pero de más está decir que es fama que es un lugar muy lindo, tanto el pueblo de Lago Puelo como el parque nacional.

Dentro de El Bolsón, además de descansar y de dejarse contagiar por su onda contracultural, lo obligatorio es comer y tomar cerveza. Para comer, recomiendo algunos restaurantes libres del centro que ofrecen probar hasta saciarse la gastronomía local (ahumados de trucha, salmón, jabalí y ciervo, carne asada de ciervo y jabalí, etc). También les recomiendo que prueben los helados Jauja: una exquisitez artesanal; les aseguro que lo probarán una vez, y comerán helado hasta dejar el pueblo.

Para tomar cerveza, como dije, nada como las cervezas artesanales del pueblo, incluida la cerveza El Bolsón. Pueden probarla en todos los restaurantes y bares, como también comprar botellitas o cajas para regalar (o regalarse). Las cervezas para regalo se compran en la Fábrica de Cerveza El Bolsón. No está nada lejos del centro, sólo unas cuadras, la gente de turismo los sabrá guiar. Las cervezas vienen de variados gustos, desde las tradicionales rubia y negra hasta de diferentes frutos de la montaña.

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