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Chile, Perú y Ecuador: La odisea Latinoamericana

Escribe: Fedegiramundo
Infinidad de kilómetros recorridos a través de varias fronteras, miles de paisajes, nuevos amigos y anécdotas al por mayor fueron algunas de las cosas que marcaron mi primer gran aventura como mochilero y que cambiarían mi vida para siempre. Junto a un amigo tomé la decisión de emprender un gran desafío con sólo 18 años: Llegar hasta Ecuador en bus. Para lograrlo había que recorrer más de 5000 km a bordo de colectivos no muy cómodos, por caminos inhóspitos y lugares desconocidos.

 

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Ecuador, un lugar para conocer antes de morir

Ecuador — domingo, 29 de enero de 2012

Luego de varios días desde que habíamos dejado Córdoba, de dormir poco, viajar mucho y superar varios escollos llegamos a Ecuador, una tierra en donde ya se comienza a respirar un clima más tropical, no sólo por la temperatura sino por su gente y su música. En la zona de las plantaciones de plátanos, los trabajadores subían rumbo a las principales ciudades tras semanas de trabajo y el chofer acompañaba esta alegría con música alegre como“Mesa que más aplauda”, donde todos coreaban y bailaban a bordo.

Guayaquil, famosa por sus altas temperaturas y el peligro de sus calles, nos recibió en una enorme terminal terrestre bastante precaria y caótica – por suerte luego de 6 años volví visitarla y hoy es una moderna estación, similar a un aeropuerto – donde sacamos nuestra ticket rumbo a la playa.

En la famosa Ruta del Sol, nuestro bus se detuvo a la altura de Santa Helena y desde ahí viajamos algunos kilómetros en la cómoda caja de una camioneta Ford. Apenas llegamos a Montañita, nos dimos cuenta de que en ese lugar todo iba a ser diferente. Caminar por sus calles repletas de artesanos, con aquel atrapasueños gigante que cruzaba de punta a punta la calle principal, y ver a toda esa gente en los bares del centro del pueblo tomando una cerveza Pilsener y saludando a cada uno de los que recién llegábamos, fue una bienvenida más que satisfactoria. (Click aquí para ver la nota “La experiencia de pasar por Montañita”).Doce días más tarde, tras haber experimentado todo lo que significa Montañita con su gente, playas, atardeceres, fiestas, fogones y el surfing, decidimos abandonar este mágico lugar para alejarnos con sólo una imagen mágica que permanecerá intacta en nuestras retinas por el resto de nuestras vidas
.El próximo destino el pueblo costero de Canoa, adonde viajamos con Pepe de Perú y Daniela de Argentina amigos que habíamos conocido en el hostel de Montañita. Canoa al otro se ubica al otro lado de la bahía Caraquéz, una pequeña comunidad costera en donde la pesca es su principal actividad y estaba en plena desarrollo de su actividad turística. Tan sólo una noche pasamos en este lugar pero pudimos disfrutar de su playa y de sus tranquilas calles. Canoa marcaría un punto de inflexión en esta aventura, mi compañero de viaje Ezequiel decidió seguir su camino rumbo a Mompiche a donde lo esperaban otros amigos cordobeses, mientras que yo opté por dirigirme hacia la sierra ecuatoriana ya que sólo me quedaban pocas semanas de viaje e iba a ser un largo camino a casa en bus.

Junto con Dani nos dirigimos hacia la capital nacional, Quito, una ciudad que es patrimonio de la humanidad y una de las más antiguas de toda la región. Así fue que, en medio de la noche arribamos a este maravilloso lugar y tomamos un taxi rumbo a la zona de “Mariscal Sucre”, un barrio tranquilo en la ciudad nueva repleto de bares y alojamientos para pasar una tranquila estadía en una gran ciudad. Para serle sinceros Quito tiene todo lo que cualquier visitante está buscando: cultura, gastronomía, aventura, diversión, noche, pero es importante si algún local te acompaña ya que no es uno de los lugares más seguros. Cosas que no podés dejar de ver son la ciudad vieja, adonde podés encontrar todos los edificios coloniales, la plaza de arma, la sede del gobierno nacional, iglesias y todo en perfecto estado, lo que te lleva a viajar en el tiempo a cientos de años atrás. Quito se caracteriza por sus bajas temperaturas y lloviznas por lo que es recomendable que llevés a abrigo o compres alguno en caso de que lo visites. Otra buena alternativa es sentarte en alguno de los pequeños bares de la plaza de armas a tomar un “Canelazo”, uno de los tragos típicos del lugar que te aseguro levantará la temperatura de tu cuerpo.
 El impactante monumento de La Virgen de Quito, ubicada en el Panecillo en lo más alto de la ciudad, fue otra de las cosas que me marcó en mi viaje, haber tenido la posibilidad de visitarla en una noche lluviosa, toda iluminada y ver la panorámica de la ciudad me hizo sentir en la cima de todo. Si recomiendo que vayan en algún vehículo y no caminando. Si llegan a ir de noche sólo háganlo acompañados de una ecuatoriano, ya que la zona es bastante peligrosa según nos comentaron.

Una parada obligada es la visita a la Mitad del Mundo. Puede sonar muy turísitico y trillado, ya que simplemente vas a visitar un gran monumento repleto de locales de souvenirs, pero que estáatravesado por una extensa línea que marca el punto en que los científicos situaron la línea del ecuador que divide al mundo en dos mitades. Personalmente lo tomé como una meta, era mi primer viaje como mochilero y considerando que vivo en Argentina, uno de los países más australes del planeta, es toda una sensación de victoria haber llegado por mis propios medios y a los 18 años de edad hasta la mitad del globo, es un deseo y un objetivo (creo que el de muchos) llegar a conocer cada lugar de este maravilloso lugar donde vivimos, repleto de secretos, maravillas e historias.
Tras unos días Dani siguió rumbo a Colombia y yo tenia que empezar a bajar hacia Argentina. Por suerte me encontré con otro amigo de Montañita en el hostel de Quito, Johaness de Alemania, con el que viajamos hacia Baños de Ambato.

Baños es un lugar rodeado de naturaleza y enclavado en la sierra, cerca del volcán Cotopaxi. Se caracteriza por sus aguas termales, de acceso público, y por un impresionante recorrido lleno de cascadas, que podés hacer rentando un bici por el día en el pueblo. Baños es también un destino clave para todos los viajeros, por lo que te volvés a encontrar con amigos de todo el mundo y por supuesto cuenta con una amigable vida nocturna.
Sin dudas un lugar para visitar en la sierra ecuatoriana. De allí, nos dirigimos con hacia la ciudad de Cuenca, muy similar a Quito pero con una tranquilidad que la distingue sobre el resto de los lugares. Ciudad que tuve la oportunidad de visitar nuevamente al huir del Tsunami, tras la alerta recibida en 2011. Cuenca marcó otro momento importante, ya desde allí comencé a viajar totalmente sólo una experiencia fuerte, por momentos agradable y por otros demasiado solitaria.

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