Recuerdos de la capital irlandesa
Dublín, Irlanda — lunes, 1 de julio de 1991
Con catorce años realizaba la que sería mi primera escapada fuera de España, cuyo fin, en principio, no iba a tener objetivos turísticos, ya que el motivo fundamental de la misma no iba a ser otro que intentar aprender inglés.
Dicho fin, podemos decir que no llegaría a cumplirse motivado, entre otras cosas, por el grupo de amigos canarios del que me hice amigo y de los que aprendí un poco de vocabulario típico de las islas, algo es algo, como “guagua”.
En aquel entonces todavía no se había despertado en mí el alma viajera que llevo dentro, aunque cierto es que no tardaría mucho en hacerlo, por lo que ese mes que me pasé por allí, me dedicaría sólo a las clases intensivas y a las fiestas constantes, no saliendo apenas de la capital irlandesa.
Claro está que después de tantos días en una misma ciudad, ésta se acaba convirtiendo en tú casa y el trasiego del ir y venir diario por los mismos lugares, acababa haciéndote sentir interés por algunos de los monumentos que veías constantemente.
Sin duda el Trinity College, la antigua universidad, con sus espléndidos patios y jardines, es de lo que más recuerdo.
Por supuesto que la Catedral de Saint Patrick en cuyo interior reposan personajes célebres como Jonathan Swift, autor de “Los Viajes de Gulliver”, tampoco me quedaría sin disfrutarla varias veces.
El castillo de Dublín con sus celdas, donde alguna vez entramos, y el centro con sus edificios que no sobrepasaban los cuatro pisos de altura eran otros de los lugares que teníamos presentes en el día a día.
Y uno de los mejores momentos, sería aquel en que la familia irlandesa nos llevaría a visitar durante todo un día los "Powerscourt Gardens". Unos jardines chulísimos que se encontraban a unos veinte kilómetros de la ciudad y donde te puedes encontrar desde zonas recreadas en Japón o Italia hasta preciosos lagos. Acabando la jornada viendo la puesta de sol en un faro cercano a la capital.
No retengo nada más, pero aquel mes fuera hizo que mi curiosidad por otras culturas y países empezara a crecer. Fue el comienzo de esta pasión que todavía hoy continúa: viajar.
Dicho fin, podemos decir que no llegaría a cumplirse motivado, entre otras cosas, por el grupo de amigos canarios del que me hice amigo y de los que aprendí un poco de vocabulario típico de las islas, algo es algo, como “guagua”.
En aquel entonces todavía no se había despertado en mí el alma viajera que llevo dentro, aunque cierto es que no tardaría mucho en hacerlo, por lo que ese mes que me pasé por allí, me dedicaría sólo a las clases intensivas y a las fiestas constantes, no saliendo apenas de la capital irlandesa.
Claro está que después de tantos días en una misma ciudad, ésta se acaba convirtiendo en tú casa y el trasiego del ir y venir diario por los mismos lugares, acababa haciéndote sentir interés por algunos de los monumentos que veías constantemente.
Sin duda el Trinity College, la antigua universidad, con sus espléndidos patios y jardines, es de lo que más recuerdo.
Por supuesto que la Catedral de Saint Patrick en cuyo interior reposan personajes célebres como Jonathan Swift, autor de “Los Viajes de Gulliver”, tampoco me quedaría sin disfrutarla varias veces.
El castillo de Dublín con sus celdas, donde alguna vez entramos, y el centro con sus edificios que no sobrepasaban los cuatro pisos de altura eran otros de los lugares que teníamos presentes en el día a día.
Y uno de los mejores momentos, sería aquel en que la familia irlandesa nos llevaría a visitar durante todo un día los "Powerscourt Gardens". Unos jardines chulísimos que se encontraban a unos veinte kilómetros de la ciudad y donde te puedes encontrar desde zonas recreadas en Japón o Italia hasta preciosos lagos. Acabando la jornada viendo la puesta de sol en un faro cercano a la capital.
No retengo nada más, pero aquel mes fuera hizo que mi curiosidad por otras culturas y países empezara a crecer. Fue el comienzo de esta pasión que todavía hoy continúa: viajar.
Tips:
Si lo que quieres es aprender inglés, aunque un poco mejor que Londres, está plagado de españoles, por lo que si puedes elegir otra época u otro sitio, pues mejor.
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