Cuatro días para recorrer de cabo a rabo un destino desconocido para mí y mis amigas.
Sin pensarlo me subí a un avión en dirección a la capital de la República Irlandesa, donde debía encontrarme con mis amigas.
¿Qué me encontré? pues por una parte algo que ya me esperaba y por otra :alguna sorpresa.
Lo que ya me esperaba era una ciudad carente de interés turístico.
Y la sorpresa fue la amabilidad de la gente. Yo esperaba algo parecido al agrio caracter inglés y cual fue mi sorpresa al ver que aquellos pelirrojos eran de lo más amables y serviciales. Cada vez que sacaba un mapa para orientarme alguien me preguntaba que si me podía ayudar!
Son una gente verdaderamente encantadora.
Dublín es una ciudad nocturna, como podeis leer en todas las webs que hablan de ella: solamente se resalta su ambiente nocturno.
Es una ciudad para hacer amigos y, como no, para ligar. Está llena de gente muy simpática, de estudiantes (sobretodo españoles e italianos) de Erasmus y de bulliciosas tabernas.
Lo pasamos muy bien.
¡Me vine a España sin dormir!