Es el desierto asiático por excelencia y está ubicado en el límite entre China y Mongolia. Rodeado por las montañas del Altai y por las estepas de Mongolia al norte, y por la Meseta del Tíbet al suroeste, el clima se vuelve por insoportable momentos, con vientos que acaban a menudo en tormentas devastadoras. El frío desierto de Gobi es una región árida azotada por el viento y casi sin árboles, de suelo seco, rocoso y arenoso. Sólo el 5% del desierto está cubierto de dunas de arena.
Una gran parte de los más de 2 millones de mongoles todavía viven como nómadas junto con sus "cinco joyas": caballos, camellos, vacas, ovejas y cabras. Algunos de los sitios de sus moradas se encuentran en Gobi, donde se puede llegar a conocer la vida simple de estas personas que parece haberse quedado en tiempos remotos. Los animales tiran aún de carros con ruedas de madera maciza, viven en gers con chimeneas alimentadas con estiércol porque escasean los árboles, cabalgan a lomos de sus caballos y comen únicamente carne de camello. Las pequeñas comunidades viven muy alejadas unas de otros por lo que suelen mostrar una generosidad sin límites, entre ellos y con los viajeros. Están siempre abiertos a conocer gente y a aprender cosas nuevas. Esta es una de las cosas que hacen de este desierto uno de los más atractivos ya que es una zona casi inexplorada por turistas.
Otra de las razones para conocer el desierto de Gobi es el gran yacimiento arqueológico de fósiles de dinosaurios. Se dice que es el más grande del mundo y está ubicado en Ukhaa Tolgod, al sudoeste de Mongolia. El desierto de Gobi es también hogar de las fabulosas leyendas e historias del temible Genghis Khan, quien en el siglo XIII logró conquistar el mayor imperio que ha habido nunca sobre la tierra, unificando toda Asia bajo la bandera de Mongolia.