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Ecuador-Brasil 2010
Escribe: jackoo7
Habiendo pasado un año de mi último viaje al sur del contiente, me aventuré a conocer al coloso sudamericano, Brasil, a pasar por 5 países distintos y a aprender el idioma. Hasta lo que va de mi vida, la mejor experiencia que he tenido como viajero y por ello quiero compartir mi aventura para que se decidan a conocer lugares diferentes y a entender mejor a este maravillo continente que Dios ha puesto a nuestros pies.
Desaguadero - El Alto - La Paz
Desaguadero, Bolivia — sábado, 20 de febrero de 2010
Amanecía sin ningún problema en el segundo piso del hotel en el poblado de Desaguadero del lado Boliviano. Abrí la ventana, quería contemplar el hermoso lago Titicaca, y ahí estaba imponente y majestuoso, pequeñas barcazas cruzaban y un nuevo día de sorpresas empezaba.
Desaguadero es un poblado establecido en el límite peruano – boliviano, dividido por el rio Desaguadero que desemboca en el lago Titicaca, este poblado también es conocido como el lado más corrupto y peligroso de Sudamérica, a eso el desorden y descuido de sus gobiernos.
Ya eran las 7 am, lo primero que hice fue ajustar una hora adicional a mi reloj, ya que en Bolivia la zona horaria es -4 (una hora más que en Ecuador), había llovido, se veían las calles aún húmedas pero a lo lejos el sol comenzaba a calentar al poblado que está a 4000 msnm luego de prepararme y arreglar mis maletas, bajé para llamar por teléfono a mi familia y desayunar. Encontré locutorios telefónicos, un tanto caro me pareció hacer llamadas internacionales y eso que aún me encontraba en el lado boliviano, pero bueno, lo importante era que mi familia supiera que estaba bien. Luego, a media cuadra del puesto de migración boliviano, vi muchas personas comiendo en unos comedores, donde también habían turistas, así que fui al que mejor estaba presentado, así pedí un desayuno a una señora indígena que atendía, ella me preguntó si quería una infusión de hojas de coca (jamás había probado aquello, y me parecía raro eso), había escuchado que daba fuerza extra a los trabajadores para su trabajo diario, y más cosas; miré a mi alrededor y varias personas tomaban con normalidad, acepté y decidí tratar de aprovechar al máximo la gastronomía de cada país.
A los pocos minutos, se sentó a mi lado una belga, ella recién había sellado su pasaporte y se dirigía hacia La Paz, conversando y cambiando experiencias me aconsejo que no demore porque ya había una larga fila del lado peruano tratando de pasar hacia el boliviano, así que, con esa advertencia me despedí de la viajera belga no sin antes intercambiar blogs, y mails. A los pocos minutos caminaba hacia el lado peruano, a punto de cruzar el puente y salir de Bolivia, cuando veo a un soldado boliviano que me miraba y se me acercaba, obviamente no tenía sellado ni salida de Perú ni entrada a Bolivia (leer capítulo 3) y me encontraba de lado boliviano. A los dos minutos me demandó mi pasaporte para revisar los sellos, en ese momento, me inventé que por ingenuidad me había cruzado en un tricitaxi y que no sabía que debía sellar, y que una amiga extranjera que me esperaba en el comedor me dijo que me apurase a sellar en ambos lados para continuar nuestro recorrido; fue una mentira blanca, pero sirvió.
El soldado boliviano de control, me dijo que me apure porque ya había mucha gente y que de regreso pase por migración boliviano porque luego en otro control me pedirían otra vez el pasaporte. Al menos hasta ese entonces todo marchaba bien, hasta que llegué al lado peruano específicamente a migración, era una cola de como 100 personas, demoré una hora sin contratiempos, al salir de esa oficina, tomé otro tricitaxi, ya llegando al inicio del puente internacional a mano derecha hay una caseta de control de la policía nacional del Perú, salió un policía de esos medio panzones para que me detenga, me pidió mi pasaporte y me solicitó que me bajara (no sabía por qué ya que todo estaba en regla), fui dentro de la jefatura donde había otro de esos policías regordetes y me dijo hacia donde viajaba, por cuanto tiempo y cuáles eran mis planes, yo les comente que mi destino final era Brasil y que me esperarían unos amig@s allá, no sin antes cruzar Bolivia y que además viera que no había tenido ningún problema en Perú, de las numerosas veces que he estado allí.
El otro policía dijo que para ir allá se necesitaba mucho dinero, y me preguntó cuánto tenía y que le mostrara (en ese momento supe que aquí había gato encerrado), yo cargaba en ese momento mi mochila, ya que mis maletas aún estaban en el hotel de Desaguadero en lado boliviano, y dentro de mi mochila cargaba mi mp3, mi cámara digital, libros, gafas de sol, y un sobre con mil dólares en efectivo, el resto lo tenía guardado, así que le mostré solamente el sobre, el resto estaba escondido en los compartimientos de mi mochila; el policía peruano me dijo que su gobierno no les pagaba a tiempo, que tienen familias numerosas y que poco a poco esa oficina se estaba cayendo –al mismo momento que apuntaba con su dedo índice al techo-, que le colabore con algo. Yo le dije que tenía lo justo para llegar y que me esperarían en Santa Cruz, así que lo único que les podía regalar era un billete en suelto de cinco dólares (15 soles, 35 bolivianos), así que me dijeron que bueno, que vaya tranquilo y que no ha pasado nada. Esa fue la peor experiencia que he tenido como viajero, ya había leído una experiencia similar de un argentino que le había pasado lo mismo pero del lado boliviano.
Salí de la oficina, crucé al lado boliviano, fui a migración, llené mis papeles junto a un grupo de jóvenes judíos israelitas que recorrían Sudamérica, las judías estaban muy guapas, me alegraron el día ese entonces. Salí de migración Bolivia, fui al hotel a recoger mis equipaje, debajo del hotel habían unas vendedoras de La Paz que se habían instalado en el parterre de la avenida principal, ellas vendían máscaras y disfraces de la diablada de Oruro, hasta esperar un tricitaxi, conversaba con ellas sobre lo que recién me había sucedido en el lado peruano, ellas me decían que siempre hacen lo mismo y que en La Paz hay muchos peruanos que cometen fechorías, también me recomendaron que abordara una furgoneta tipo van que en dos horas llegaría a el Alto – La Paz. Seguí sus consejos y tomé el tricitaxi hasta la parada de estas van que esta a media cuadra del hotel con dos cuadras a la derecha.
Por fin me alejaba de Desaguadero, ya eran las 10 am, pasé por el control de Guaqui, allí hay un letrero que dice “El litoral es y siempre será boliviano” y después un guardia de migración haciendo su trabajo. El recorrido fue muy agradable, el sol brillaba sobre el lago, se veía las embarcaciones autóctonas hechas de paja –o algo así-. A las dos horas, ya estábamos entrando a la ciudad del Alto, un suburbio de la clase obrera de La Paz, donde queda el aeropuerto internacional y según comentarios es la parte peligrosa de la ciudad; yo vi que la ciudad era muy tranquila, con una gran avenida en el centro de la urbe y bastante comercio. La van me dejó en el centro del Alto, que según ellos lo llamaban la terminal de buses, que era unas cuantas cuadras con agencias de transporte por doquier, me acerque a una que se veía muy bien de nombre Cosmos, deje mis maletas y pagué la mitad del pasaje no sin antes que me dieran un descuento, ya que en Bolivia los tickets de los buses son negociables, creo que le caí bien a la señora del mostrador que me dio un buen descuento.
Camine con mi mochila hacia el centro del Alto, mucha gente en las calles y un tráfico peculiar, con vans antiguas y autos bulliciosos. Fui a una agencia de cambios para tener más bolivianos hasta que llegara a Santa Cruz de la Sierra, fui a almorzar a un lugar que parecía de comida boliviana, pero solamente la entrada lo era, mientras que el plato fuerte era pollo broster, pero que más daba, tenía hambre.
Salí del restaurant y me propuse recorrer La Paz hasta que sean las 5pm que saliera mi autobús, y así fue, en la avenida principal del Alto, puedes tomar una van antigua ($0.28 , B/. 2) te lleva a través de una autopista sorprendente sobre la ciudad hacia el centro mismo de La Paz, podías ver las montañas con barrios de tejas y ladrillos rojizos, un paisaje urbano agradable, pasas también por la cervecería nacional, el cementerio, la terminal de buses de La Paz, un teatro y finalmente al Bulevar Mariscal Santa Cruz, el lugar al cual descendí para subir a la plaza Murillo y conocer el mismo corazón de la hermosa capital boliviana. Continuaré mi relato en el capítulo 5.
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Capítulos de este diario
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1
Introducción Ecuador - Brasil 2010
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2
Machala- Tumbes- Lima
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3
Lima- Arequipa - Juliaca- Puno- Desaguadero
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4
Desaguadero - El Alto - La Paz
Desaguadero, Bolivia | 20 de febrero de 2010
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La Paz - Santa Cruz de la Sierra
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