Diarios de viaje > Sri Lanka, Asia

Sri Lanka: el país de los cingaleses

Escribe: lozanam
La isla de Ceilán hace honor al nombre que le dieron los antiguos navegantes árabes: Serendib, que significca descubrimiento casual de algo muy hermoso. Y es que este país de 350 kms de norte a sur y de 185 de este a oeste, con sus 21 millones de habitantes, ha resurgido del tsunami de 2004 y ya pacificado completamente (hace pocos años aún había conflicto con los tamiles), la “isla de las especias” se convierte en un destino diferente, genuino y hermoso.

 

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Dambulla y Sigiriya

Dambulla, Sri Lanka — lunes, 28 de noviembre de 2011

Desde Kandy bus a Dambulla (2 horas, 78 rupias). Llueve, pero no importa porque la visita es imprescindible. Monos por doquier. Un señor muestra una cobra en una cesta. Otro vende monedas antiguas del país. Y ascendiendo así se llega al Royal Rock temple (1.200 rupias):  antiquísimas capillas budistas ubicadas en cuevas en lo alto de una montaña a 160 metros de altura y que cobijan 150 Budas en todas las posturas (reclinado, sentado, tumbado, en majestad…). Sólo iluminados por fluorescentes, con decoración por todas las cuevas, incluida cada ranura del techo. Visita imprescindible.

Desde allí autobús a Sigiriya, impresionante montaña sagrada Patrimonio de la Humanidad, que cuenta con hermosas pinturas budistas multicolores de bellas mujeres en una roca en lo alto, y que datan de los primeros siglos de nuestra era. Se sube por escaleras casi verticales pegadas a la roca, tras recorrer los jardines reales. Las vistas desde los alto son magníficas, aunque en nuestro caso algo desmerecidas por la niebla. Y los frescos espectaculares a pesar del tiempo trasncurrido desde que las pintaron.

El camino lleva después a otra escalera por la que se llega, tras atravesar unas enormes e impresionantes garras de león esculpidas en piedra, a lo que fue una fortaleza del siglo V, y desde donde se contempla un paisaje verde que se pierde en en la distancia.

Anochecía, y como no es conveniente estar arriba sin luz, inciamos el descenso. Abajo hay tienditas de artesanía, donde es posible comprar, por ejemplo, cobras trabajadas en madera de caoba. Y rápidamente a coger un tuk tuk a Dambulla para intentar pillar el que creo era el último bus que salía hacia Kandy.

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Últimos comentarios

_garazi_ dice:
Hola Lozanam:
Es verdad que da un poco de yuyu subir y bajar la montaña? porque en algún otro diario alguien decía que era un poco peligroso y que los que tienen vértigo lo pueden pasar mal.

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lozanam dice:
Cierto: hay algun tramo q es bastante vertical y si tienes vértigo lo pasaras un poquito mal. Pero siempre siempre hay barandilla para apoyarse. Y la subida bien merece la pena
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_garazi_ dice:
Entonces siempre hay barandillas donde apoyarse y para no caerse ¿no? es que lo llevo un poco mal lo de las alturas! jejeje... Muchas gracias!
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