El Blue Hole
Dahab, Egipto — miércoles, 20 de julio de 2005
Pues esta mañana el despertador suena a las 9:00, nos duchamos, nos pegamos un desayuno de aupa en el bufet libre del hotel pijo, hacemos las mochilas, pagamos dando explicaciones de porque nos vamos, tomamos un taxi y le decimos que nos lleve deprisa que son las 10:10 y hemos quedado a las 10:30 en la otra punta de pueblo. Entonces, cuando el egipcio se echa a reir y nos pregunta que si es a las 10:30 de la noche, porque son las 11:10, nos damos cuenta de que Encarna ha puesto el despertador a las 9:00 de España, porque no ha querido cambiar la hora al movil y nuestro 4x4 salia de la playa a las 11:00.
Cuando llegamos, a las 11:15, se estan marchando, asi que con mala
cara, esperan a que soltemos las mochilas en el nuevo hotel, nos montan en el
4x4 y salimos para el Blue Hole.
El camino es increible, parece mentira como puede haber un desierto tan sumamente seco junto al mar, entre otras cosas vemos un camello muerto a un lado de la carretera.
Cuando llegamos a los 3 chiringuitos de caña en la playa con el muellecito de madera y nos dicen que aquello es el famoso Blue Hole, nos quedamos alucinadas. No seríamos ni 50 personas en uno de los sitios mas fascinantes del mundo para buceo y esnorkel.
Cuando bajas la escalerita del muelle en la misma orilla y caes a un abismo de 100 metros de profundidad, antes de meter la cabeza en el agua, piensas que va a ser oscuro y profundo y cuando miras y ves lo que hay, se te corta la respiración.
La explosión de vida y colores que hay allí, es indescriptible. El momento es parecido a cuando ves las siluetas de los Ramses asomar tras la montaña de Abu Simbel o cuando levantas la cabeza al bajar del autobus y ves las piramides de Giza.
Pasamos tanto rato flotando entre aquella maravilla, que nos quemamos los culetes, las 3. A las 4 de la tarde nos volvemos al hotel, soltamos las cosas y cogemos un taxi para ir a la playa de la Laguna, al sur del pueblo, que es la zona de arenas finas y doradas a la cual Dahab le debe su nombre (significa en arabe la dorada o algo asi).
Es muy tranquila y transparente, pero la verdad es que nos aburrimos un poco y como la botella que dejamos enterrada en la orilla se nos pierde porque la marea la saca de la arena, decidimos volvernos antes, aunque habiamos quedado con el taxista una hora mas tarde.
Unos egipcios que habia en la playa se ofrecen a llevarnos al pueblo y aunque al principio desconfiamos un poco, pero como Carolina es tan lanzada, la playa esta a unos 4 kilometros del hotel, el sol es de justicia y no tenemos agua, pues accedemos y nos llevan al hotel, sin ningun contratiempo. Nos quedamos flipadas de nuestra osadia.
Nos pegamos una ducha y Caro se ducha en nuestra habitación, porque aunque se ha cambiado a nuestro hotel, se ha ido a los 'camping', que son unas casitas de barro, con un colchon y un ventilador dentro, las duchas y servicios son comunes y no entra el desayuno, eso si, cuestan 8 LE (poco mas de 1€ la noche).
El habibi pesao dice que anoche se quedó esperandome y se vuelve a poner pesado preguntandome si esta noche si voy a salir con el. No me deja tranquila hasta que le digo que si salimos, que lo llamo.
Por supuesto que no voy a llamarlo aunque salgamos. Nos largamos de paseo y a buscarle una chanclas a Caro, porque las suyas han muerto en el Blue Hole, aprovechamos para mirar precios en tiendas.
Cenamos, nos tomamos unas cervecitas y nos vamos al hotel a dormir. Caro se queda en nuestra habitación con el aire acondicionado, ya que en nuestra habitación hay una cama de más.
Cuando llegamos, a las 11:15, se estan marchando, asi que con mala
cara, esperan a que soltemos las mochilas en el nuevo hotel, nos montan en el
4x4 y salimos para el Blue Hole.
El camino es increible, parece mentira como puede haber un desierto tan sumamente seco junto al mar, entre otras cosas vemos un camello muerto a un lado de la carretera.
Cuando llegamos a los 3 chiringuitos de caña en la playa con el muellecito de madera y nos dicen que aquello es el famoso Blue Hole, nos quedamos alucinadas. No seríamos ni 50 personas en uno de los sitios mas fascinantes del mundo para buceo y esnorkel.
Cuando bajas la escalerita del muelle en la misma orilla y caes a un abismo de 100 metros de profundidad, antes de meter la cabeza en el agua, piensas que va a ser oscuro y profundo y cuando miras y ves lo que hay, se te corta la respiración.
La explosión de vida y colores que hay allí, es indescriptible. El momento es parecido a cuando ves las siluetas de los Ramses asomar tras la montaña de Abu Simbel o cuando levantas la cabeza al bajar del autobus y ves las piramides de Giza.
Pasamos tanto rato flotando entre aquella maravilla, que nos quemamos los culetes, las 3. A las 4 de la tarde nos volvemos al hotel, soltamos las cosas y cogemos un taxi para ir a la playa de la Laguna, al sur del pueblo, que es la zona de arenas finas y doradas a la cual Dahab le debe su nombre (significa en arabe la dorada o algo asi).
Es muy tranquila y transparente, pero la verdad es que nos aburrimos un poco y como la botella que dejamos enterrada en la orilla se nos pierde porque la marea la saca de la arena, decidimos volvernos antes, aunque habiamos quedado con el taxista una hora mas tarde.
Unos egipcios que habia en la playa se ofrecen a llevarnos al pueblo y aunque al principio desconfiamos un poco, pero como Carolina es tan lanzada, la playa esta a unos 4 kilometros del hotel, el sol es de justicia y no tenemos agua, pues accedemos y nos llevan al hotel, sin ningun contratiempo. Nos quedamos flipadas de nuestra osadia.
Nos pegamos una ducha y Caro se ducha en nuestra habitación, porque aunque se ha cambiado a nuestro hotel, se ha ido a los 'camping', que son unas casitas de barro, con un colchon y un ventilador dentro, las duchas y servicios son comunes y no entra el desayuno, eso si, cuestan 8 LE (poco mas de 1€ la noche).
El habibi pesao dice que anoche se quedó esperandome y se vuelve a poner pesado preguntandome si esta noche si voy a salir con el. No me deja tranquila hasta que le digo que si salimos, que lo llamo.
Por supuesto que no voy a llamarlo aunque salgamos. Nos largamos de paseo y a buscarle una chanclas a Caro, porque las suyas han muerto en el Blue Hole, aprovechamos para mirar precios en tiendas.
Cenamos, nos tomamos unas cervecitas y nos vamos al hotel a dormir. Caro se queda en nuestra habitación con el aire acondicionado, ya que en nuestra habitación hay una cama de más.
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Capítulos de este diario
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1
Empieza la aventura
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2
Giza
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3
El Museo del Cairo
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4
Idas y venidas
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5
El barrio Copto
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6
Aswan
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7
Abu Simbel
Abu Simbel, Egipto | 11 de julio de 2005
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8
Zarpando que es gerundio
-
9
Atraque en Luxor
-
10
Luxor
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11
El Valle de las Reinas
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12
Valle de los Reyes
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13
Salida a Hurgada
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14
Hurgada
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15
Por fin en Dahab
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16
El Blue Hole
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17
Medusas
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18
De camino
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19
De vuelta en el cairo
-
20
Despedida y cierre
En Dahab...
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