Vietnam

Escribe: LauraGJ
Vietnam | 24 días - agosto

 

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¡Easy Riders! La región montañosa de Da Lat

Da Lat, Vietnam — jueves, 4 de agosto de 2011

8 horas de autobús nos llevaron a la ciudad montañosa de Da Lat, construida por los franceses como lugar para su ocio y retiro. En este sitio estrenamos nuestras mangas largas y las lociones antimosquitos. Era agradable, pues, alejarnos del sofocante calor de Ho Chi Minh y disfrutar de un sitio más "pijo", con su lago, su césped, plantas, etc. Esta ciudad es una de las más turísiticas de Vietnam y me moría de ganas de conocer por qué.

El paseo por la ciudad le puedes completar con una visita al mercado, unas cervecitas, una buena comida o cena (cenamos en uno de los restaurantes recomendados por la Lonely Planet y estuvo de lujo), unas copas o cóctels en la zona de bares, discotecas y karaokes, un paseo cerca del lago o en el parque de las flores (al que no fuimos ya que tiene un horario de apertura al que no llegamos tiempo).

Pero sin duda lo que tienes que hacer en este sitio es una...

¡EXCURSIÓN EASY RIDERS!

Nada más hacernos notar a nuestra llegada al Hostel ya teníamos a la puerta un grupo de guías locales con sus motos ofreciendo sus servicios de excursiones. La negociación con ellos fue muy larga ya que en un primer momento queríamos salir a algunas agencias para chequear el tipo de excursiones y los precios que tenían. Además no terminábamos de fiarnos si era una manera segura de salir de excursión, a pesar de que nos enseñaron un montón de fotos y páginas y más páginas de recomendaciones realizadas incluso en español por anteriores turistas en los que hablaban muy, pero que muy bien de ellos. El segundo paso de la negociación era el precio, ya que el inicialmente ofrecido nos parecía muy caro y logramos reducirlo bastante, hasta el punto que con esas condiciones no podíamos decirles que no! ¡Importante el REGATEO Señores!

Nos ofrecieron continuar nuestro viaje de una manera diferente, adentrándonos con ellos en moto por la jungla central subiendo hasta el norte los días que nosotros quisiéramos, dos, tres, una semana... pero era retirarnos demasiado del viaje que teníamos planeado. Pero seguro si volviera a este país haría este tipo de ruta.

Finalmente los contratamos y a la mañana  siguiente nos esperaban con puntualidad suiza los cuatro motoristas para irnos de excursión. Recorrer la carretera de la montaña en moto fue sin ninguna duda una grata experiencia para los cuatro. Sentir la brisa, disfrutar del paisaje de pino, las villas, los campos de cultivo... ¡muy bonito! 

Hicimos la primera parada en una pagoda muy colorida que estaba en el mismo pueblo, después paramos en una pequeña colina, donde nos indicaron qué sendero subir hasta la cima, y allí disfrutar de las vistas. De allí hicimos distintas paradas a un vivero de flores, una fábrica de seda a la antigua usanza, plantación de café, destilería de vino de arroz...

No acaba aquí, ya que quiero destacar las siguientes paradas, como en la Elephant Waterfall una preciosa cascada a la que bajamos justo detrás de la cascada para empaparnos un poquito. En el mismo recinto visitamos otro templo de figuras enormes y el famoso Happy Buda. En ese mismo lugar, nos llevaron a comer a un bar local que tenía la completa confianza de nuestros guías, donde disfrutamos de una comida vietnamita abundante, variada y riquísima! No paraban de traer más y más platos, madre mía! Disfrutábamos más y más de las historias que nos contaban, estábamos muy interesados en que nos contaran sus modos de vida, acerca de religión, trabajos, etc. Esta comida fue una experiencia inolvidable como tantas muchas que hemos tenido en Vietnam, insisto, inolvidable.

Los cuatro se iban turnando explicándonos aquellos sitios a donde nos llevaban, incluso el más callado de ellos, supongo que porque no manejaría bien el inglés, nos ayudó a bajar a la cascada ayudándome especialmente a mí como chica, me trató como un caballero. A mí me costaba enterderles en inglés con su acento oriental, que a veces te cambiaba mucho las palabras (como "chongo", queriendo decir jungle, la anécdota del día jaja) pero más o menos seguía la historia.

Hicimos una parada más delicada, en un pequeño poblacho sin recursos viviendo malamente en cabañas de madera. Pudimos echar un vistazo incluso a su cocina, desde donde estaban comiendo dos pequeños niños, y una anciana portaba un bebé a su espalda. Me dio mucho respeto meternos así en su casa como una atracción turística más, espero que esta gente se llevara al menos una comisión o algo por permitirles a los guías que les visitemos. En este punto comenzó un poco de lluvia, algo normal estando en esta región de montaña y terminamos el día en la Crazy House que se encontraba en la misma ciudad, una finca muy original con un juego laberíntico de jardín, casas, escaleras y habitaciones que presumen de imitar el más puro estilo "Gaudí" y que era muy divertida y que por cierto en donde pudimos escuchar a Julio Iglesias por el hilo musical.

Recuerdo con mucho cariño esta excursión de la que vimos y aprendimos muchas cosas. Inolvidable algo tan simple como una comida con los guías o la sensación de libertad viajando en la moto. Unos grandes guías, simpáticos, humildes, buenos conductores.

¡Qué gran parada en Viernam!


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