Diarios de viaje > América del Sur

Volver a Nacer...32 Años Despues

Escribe: lcasal
Es el relato de mi viaje hacia Machu Picchu, haciendo coincidir mi cumpleaños 32 con la vista de la Ciudadela. Es un relato muy detallado de todo lo que senti desde que partí de Buenos Aires hasta que tomé mi vuelo de vuelta desde Lima. Tiene cosas muy particulares sobre sentimientos muy propios acompañados de la descripcion del maravilloso paisaje que fui recorriendo y jamas voy a olvidar.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 Capítulo 3 4 5 6 7 8 9 Siguiente >
 

Otro día en Cusco

Cuzco, Perú — lunes, 8 de agosto de 2011

No podía dormir, era muy temprano por la mañana en Cusco, pero mi cuerpo aún registraba los horarios de Argentina. Nos levantamos y arrancamos con un desayuno muy completo, mate de coca, tostadas, jugo, huevos revueltos y ensalada de frutas con yogurt y cereales. Una vez terminada la panzada salimos a caminar nuevamente, pero ya un poco más adaptados a la altura. A Mariano le llamo la atención una Capilla que está subiendo el cerro así que allí nos dirigimos. Nos tomamos un par de fotos frente a la piedra de los 12 ángulos y la catedral; y comenzamos la subida por una calle con un nombre muy cómico "la resbalosa" que realmente hacía honor a dicha característica. Fue una subida dura, sobre todo teniendo en cuenta que aun no hacía ni 24 hs que estábamos allí. Ya nos imaginábamos como íbamos a sufrir en el Camino del Inca. Llegamos a la Capilla, según nos contó un vendedor callejero, era un día de festejo religioso y se estaba preparando algo así como una feria y a las 14 hs empezarían las celebraciones. En uno de los puestos vi un cuis asado, lo cual me tentó y lo agendé dentro de mi memoria alimenticia para ser degustado más tarde ese día. Lo tomamos como un pre entrenamiento y seguimos subiendo, a medida que avanzábamos teníamos una perspectiva cada vez más linda de toda la ciudad y ya podíamos ver todo lo escrito sobre los cerros que rodean el Cusco: el Escudo del Perú y más abajo "Viva Perú".

Mientras seguíamos subiendo cruzamos a una Cholita con una llama, a la cual le pedí una foto y me pidió 2 soles, le pagué como corresponde, pero ella en su idioma, me pedía más, así que no quise enojarla y le di algunas monedas más, al fin y al cabo tenía mi foto con la chola y la llama. Llegamos a unas ruinas muy bonitas, a las cuales para recorrerlas teníamos que entrar en un parque y nos llevaría un tiempo, así que como teníamos un Cristo Redentor sobre lo alto de un cerro y nos parecía más accesible, decidimos subir hasta allí para tomar las fotos. Lograda la cima, ya en el Cristo, empezó el fino arte de enloquecerse con los recuerdos y comprar todo! jajá, es algo que no pudimos controlar. A Mariano se le comenzó a inflamar las manos así que decidimos volver al hostal para tomar algo.

Una vez tomadas las medicinas correspondientes, salimos hacia otro punto de la ciudad, nos fuimos a conocer un mercado local muy recomendado en el cual nos habían dicho que se vendían unos jugos espectaculares. La verdad fue impresionante, no era un lugar preparado para el turismo, pero me encantó, se podía conseguir de todo y había cosas muy raras: fetos de llamas disecados, todo tipo de especias, varias variedades de papas, carne al aire libre, jugos de todo tipo, charquee, etc. El charquee me tentó, siempre lo quise probar así que me pedí una porción; no había ningún tipo de higiene, menos mal que no existe el SENASA allí sino nunca hubiese estado habilitado tal lugar ajaja. Fue raro, en el mismo mercado encontrabas, desde jugos, carnes, verduras, artesanías y también puestos donde podías comer ceviche, pero como es pescado crudo no quise arriesgar mis intestinos por ese momento. Mariano compró algo que realmente detesto que es el palo santo, me quedó impregnado su olor ya que en la mayoría de los lugares que entrábamos lo prenden. Antes de irnos, degustamos dos grandes jarras de jugos naturales y partimos nuevamente al hostal, para tomarnos un momento de relax.

Ya por la tarde fuimos a buscar una emplanada que aparecía en la revista Lugares que Mariano se había comprado, allí vimos un museo llamado del Inca donde pudimos ver un poco de piezas de alfarería que recorren toda la historia indígena del Perú. Lo que más me impresionó fueron unas momias incas halladas allí, me quedé atónito mirándolas imaginando que una abriría los ojos y se movería, momento de flash que a mí solo se me puede ocurrir. Terminada la excursión por el museo, ya era casi de noche, seguimos recorriendo las calles céntricas, pero a Mariano se le inflamaron nuevamente las manos y a mí las pelotas jajaja y fuimos a una farmacia a ver que podía tomar. Luego de comprar lo necesario para que se sintiera mejor, nos volvimos al hostal a prepararnos para el gran día que se avecinaba. Dejamos todo bien preparado temprano porque al otro día teníamos que estar arriba bien temprano, como tenía mucha ansiedad y poco sueño me puse a ver cualquier cosa que apareciera en la televisión.

Publicado
Modificado el
Leído 202 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 Capítulo 3 4 5 6 7 8 9 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Con Mariano en la piedra de los doce ángulos ubicada en la Cuesta de San Blas.

   

Capítulos de este diario