Diarios de viaje > América del Sur

Volver a Nacer...32 Años Despues

Escribe: lcasal
Es el relato de mi viaje hacia Machu Picchu, haciendo coincidir mi cumpleaños 32 con la vista de la Ciudadela. Es un relato muy detallado de todo lo que senti desde que partí de Buenos Aires hasta que tomé mi vuelo de vuelta desde Lima. Tiene cosas muy particulares sobre sentimientos muy propios acompañados de la descripcion del maravilloso paisaje que fui recorriendo y jamas voy a olvidar.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 4 5 6 7 Capítulo 8 9 Siguiente >
 

De regreso en Cusco

Cuzco, Perú — miércoles, 1 de febrero de 2012

Sin mediar despertador alguno a las 7:30 ya estaba despierto, increíble pero real, después de semejante trajín de los días previos, no sentía ganas de seguir durmiendo. Nos levantamos, duchamos y volvimos a tomar unos de esos desayunos bien fuertes a los que estábamos acostumbrados en el hostal. Salimos a caminar un rato para ver que podíamos comprar y nos fuimos hasta la Avda. Sol, ya que nos habían dicho que allí había una feria muy grande de artesanos. Nos dirigimos hasta allí, en el camino entramos en diferentes galerías compramos algunas cosas pero terminamos comprando todo en aquella feria. Realmente era grande, había de todo y muy barato. Para traerle algo a Romina que a mí me gustó, me lo tuve que probar yo, linda imagen la que di al probarme un poncho de alpaca!!!. Ya regresado comprobaría que a Romina no le gustó el atuendo, así que fue de gusto. Fuera de la feria cuando volvíamos cruzamos una fuente muy colorida decorada con diferentes motivos donde sobresalía la imagen de un puma.
Siguiendo caminando por la avenida entramos a un local de hilados típicos del Perú, donde in situ había mujeres locales tejiendo en telar. En un palo donde se ataban los telares había 5 tejedoras, 3 señoras mayores y dos niñas de 13 y 15 años muy amables, charlamos un rato con ellas, nos sacamos fotos y le dejamos algo de propina como es de costumbre. Nos hablaron un poco de donde vivían, como aprendieron el arte. La verdad gente increíble!.
Luego de esto, nos volvimos al hostal para almorzar, en el camino pasamos por una de las tantas catedrales y vimos un casamiento. El coche de los recién casados era muy particular, era un carruaje como de película infantil y el cochero estaba vestido de una forma muy particular. Compramos comida en una panadería cercana, donde hacían unos sándwiches espectaculares, en ese lugar se nos reían de cómo pronunciábamos mayonesa, porque pronunciamos mucho la la letra “y”. Las chicas ya nos tenían conocidos por ese detalle, se reían cada vez que pedíamos la mayonesa, todo muy divertido. Luego del almorzar en la habitación nos acostamos a mirar un rato la televisión, pero al poco de estar sentado frente a la televisión me quedé dormido. Fue una especie de siesta, encima comenzó a llover copiosamente lo que ameritaba más aún a estar durmiendo.
Al despertarnos, me fui a buscar a los chicos que trabajaban en el hostal y les solicité un serrucho para poder cortar el palo que me acompaño e hizo de sostén durante el camino del Inca, así me lo podía llevar conmigo en la valija. La experiencia fue un papelón, al ser zurdo lo quería cortar al revés y tardaba mucho, entonces de manera muy amable, los chicos se me acercaron y me enseñaron la manera de cortarlo mejor y más rápido, ¡Mi inutilidad no tiene precio!. Una vez resuelto el asunto del corte del bastón, volvimos a la calle para buscar el hostel donde estaban las tipilinas y así coordinar la salida de la cena. Ellas se encontraban en el hostel “Parihuana”, muy cerca del mercado local. Cuando llegamos, nos dijeron que solo una de las chicas estaba, con Mariano apostamos a que sería Natalia porque siempre fue la remolona durante todo el camino jajaj y oh sorpresa…. Efectivamente era  ella, se la veía un poco cansada. Las demás habían salido a hacer compras y demás menesteres. Una vez coordinada la hora y lugar del posterior encuentro, dejamos a Naty para que se fuera a descansar y volvimos de camino hacia el centro, ni bien salimos nos encontramos en la calle a Maru y Luli, y quedamos de encontrarnos a las 20:30 en la Plaza de Armas con todo el equipo. Seguimos caminando, comprando algunas cositas más y a Mariano se le ocurrió comprar ropa así que tuve que esperarlo mientras se decidía no sólo con los modelos sino también con los talles. Cuando fue a pagar su tarjeta no funcionaba, así que aproveché para chapear con la tarjeta mía para embroncarlo un rato.
De vuelta en el hostal nos acomodamos un poco y a las 20:30 nos fuimos para la plaza, hacía un frío terrible y el viento era muy fuerte, al rato que llegamos aparecieron Ella y Nicolás y al rato Martín y Silvina. Hacía mucho pero mucho frío….
Las 4 tipilinas no aparecían, Yoli tampoco, como son mujeres pensábamos que era normal la impuntualidad!!!, así que aguantamos un poco mas ahí paraditos. Al rato aparecen sólo Luli y Maru y nos avisan que no podían ir a la cena porque Naty estaba muy, pero muy mal. El cansancio sumado a todas las pastillas que se había tomado para el dolor de muelas durante todo el camino estaban haciendo su efecto colateral. En fin nos despedimos de las chicas deseándonos suerte y prometiéndonos un pronto reencuentro y nos fuimos a Marengo una pintoresca pizzería céntrica.
La verdad me sentí mal por la ausencia de las chicas, eran las caraduras del grupo y hubiesen sido la compañía perfecta para hablar pavadas en la última cena todos juntos.
Comimos unas pizzas excelentes con cerveza cusqueña negra helada que estaba riquísima. Al estar la pareja francesa la cena fue en un 70% en inglés lo cual hizo que me perdiera un poco de los comentarios, pero fue un muy lindo momento.
Terminamos de cenar, el sueño ya empezaba a cobrarse las victimas así que empezamos a caminar juntos hasta que los caminos se bifurcaran hacia cada alojamiento. Los primeros en abrirse fueron Martín y Silvina, nos despedimos sabiendo que al otro día nos volveríamos a ver en el vuelo de regreso a Buenos Aires, así que todo bien. Nicolás y Ella caminaron hasta la puerta de nuestro hostal y ahí sí!, nos despedimos para siempre de ellos. Prometimos seguir en contacto y les abrimos las puertas de nuestras casas por si algún día vienen a la Argentina al igual que ellos sus casas en Francia. Ellos continuarían su luna de miel de 10 semanas y el próximo destino sería la paradisíaca Tahití. Nosotros podríamos seguir su viaje a través del blog que estaban armando y allí nos reencontraríamos virtualmente nuevamente.
De vuelta ya en el hostal con todos los bártulos preparados me puse a escuchar nuevamente una canción para liberar un poco de angustia, la que implicaba el fin de esta aventura. Pude llorar un poco y ya ahí, me dormí más tranquilo.

Publicado
Modificado el
Leído 182 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 4 5 6 7 Capítulo 8 9 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario