Escribe: cn2mp
Este diario recoge las experiencias vividas durante las últimas vacaciones de Semana santa en un país que creía totalmente diferente al que descubrí.
De Puno a Cusco
Cusco, Perú — miércoles, 4 de abril de 2012
De PUNO a CUSCO. Nos recogieron a las 6’30 para llevarnos a la estación de bus, el Inka Express, que es un autobús turístico que une Puno y Cusco en ambos sentidos; salía a las 7 de la mañana con una duración aproximada de 10 horas y de antemano pensamos que sería un día horrible pero fue muy agradable ya que lo tienen muy bien montado pues hacen diferentes paradas y aprovechas el viaje haciendo turismo; también te ofrecen bebidas calientes y frías en el bus y la comida está incluida no así la bebida; era buffet y para no perder la costumbre muy buena y variada.
Primera parada en Pucara, museo inca e iglesia; aquí empezamos a ver los dos toritos en el tejado que según nos dijeron son para proteger y dar buena suerte, comimos en Sicuani y continuamos hasta Raqchi donde están las ruinas del Templo de Wiracocha y una antigua metrópoli que contenía grupos de viviendas, palacios, observatorios astronómicos, depósitos de alimentos, murallas. La siguiente parada fue para ver la iglesia de San Pedro de Andahuylillas que tiene todo el artesonado recubierto de pan de oro al igual que los marcos de los cuadros, su interior está repleto de tallas y pinturas; a esta iglesia también se le ha llamado la Capilla Sixtina de América y muy cerca de la iglesia visitamos un museo etnológico, el precio de la entrada es a voluntad, allí puedes ver momias con los cráneos deformes o con trepanaciones, encuentras diferentes teorías para explicar estas prácticas, ¿imitación del cráneo de los extraterrestres? ¿diferenciarse del pueblo llano?. En el patio hay pequeños puestos donde venden plata, artesanía, ¿meteoritos?. ¡ah! Un pequeño ciber con unos seis ordenadores.
Esta fui la última parada del viaje, a media tarde llegamos a Cusco, el hotel era el Eco Inn y está muy céntrico ya que solo tienes que subir una calle caminando unos diez minutos y ya estás en plena Plaza de Armas. El hotel no está mal aunque tienen unas cuantas habitaciones rodeando el patio central con lo que no tienes ninguna intimidad y demasiado ruido, las habitaciones de la planta quinta, no sé si las demás plantas también, son interiores, tienen unos ventanales que dan al pasillo, si estás dentro con la luz encendida todo aquel que pase por el pasillo te verá a través de las cortinas, así que si vas a este hotel infórmate antes de qué tipo de habitación te van a asignar, el baño es pequeño. El desayuno buffet es variado, hay un cocinero que prepara tortillas o huevos fritos.
Después de alojarnos salimos, llegamos hasta la Plaza de Armas y alrededores y encontramos mucho comercio, mucha platería y artesanía, también centros artesanales.
Esa noche cenamos en un restaurante que nos habían recomendado, se llamaba Incanto, los camareros atentos pero el servicio muy lentooooo, tardamos mucho tiempo entre plato y plato, allí probé el cuy (un roedor parecido a la cobaya), venía tan rebozado que apenas encontrabas nada de carne, nada recomendable, además uno de los platos más caros de la carta, unos 20 euros al cambio; en resumen la peor comida de todo el viaje comparando precio-calidad-servicio. Después de la cena un paseo hasta el hotel y a dormir.
La mañana la teníamos libre para visitar Cusco a nuestro aire, la persona que nos hizo el traslado desde el aeropuerto nos aconsejó visitar el templo de San Blas, luego resultó que habían cambiado el itinerario porque la catedral estaba cerrada e incluyeron este templo en el recorrido de la tarde, bueno este fue el inicio de un desastroso día en Cusco en cuanto a organización, hasta aquel momento todos los guías y las visitas estaban ajustadas a lo que habíamos contratado pero desde que llegamos a Cusco la cosa cambió.
Pasamos la mañana paseando, subimos al Mirador del inca y no merece el esfuerzo subir tantos escalones porque la vista es más bien de tejados, y el resto del tiempo hasta la una que nos recogían estuvimos de compras, siempre con algo de regateo y si compras varias unidades del mismo artículo te ofrecen un descuento.
El tour que teníamos contratado empezó por el convento de Santo Domingo de Koricancha, empezamos nosotros y también todos los turistas que estaban en Cusco ya que por ser jueves santo sólo abrían durante tres horas, era un caos queriendo entrar todos a la vez, imagino que debe ser un lugar estupendo pero al estar tan abarrotado y todos los guías explicando a su grupo era imposible admirar nada, para colmo una persona que venía en el grupo se despistó y entonces perdimos más tiempo esperándola. Continuamos hasta la Fortaleza de Sacsonghuamán, que está a unos 2 Km. de la ciudad, son grandes bloques de piedras megalíticos, posee tres grandes filas de piedras colocadas en espiral, es una zona muy amplia y las piedras están encajadas unas con otras de forma imposible e inconcebible para la época de su construcción. Esta fortaleza está dividida en diferentes sectores, estuvimos muy poco tiempo para poder visitarlos y fue una pena porque realmente el sitio es espléndido. De allí nos llevó el guía a un centro de venta de textiles y joyas, nos explicaron el sistema que empleaban para tintar los tejidos, vimos los telares, el trabajo artesanal ... allí estuvimos bastante tiempo, no sé si era porque empezó a llover o porque el guía esperaba a que compráramos y recoger su comisión.
La siguiente visita fue a Qenko, otro sitio arqueológico que contiene un anfiteatro que rodea a una piedra natural labrada, hay también una piedra cuya forma original pudo ser la de un puma y aquí también se "lució" el guía ya que nos dio una pequeña explicación y nos dejó para que deambuláramos por nuestra cuenta, unos cuantos nos agregamos a otro grupo y entramos en lo que parecía una gruta donde había una especie de altar probablemente para realizar sacrificios, tampoco pudimos recrearnos aquí, habíamos perdido mucho tiempo y teníamos que seguir, terminamos en el templo de San Blas, donde ya habíamos estado y aquí se terminó el tour más desastroso de todo el viaje motivado fundamentalmente por la nula competencia del guía además de su falta de profesionalidad. Cansados cenamos en una pizzería al lado del hotel , bastante bien, yo comí una trucha bastante rica.
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