Una vuelta por Latinoamerica...

Escribe: _trapito
Aqui comienzan los relatos de esto que se me dio por llamar Una vuelta por Latinoamerica... Ya era hora de ponerme a escribir, despues de mas de cuatro meses de viaje realmente hay mucho para contar, desde aquella caida en Lujan recien saliendo...

 

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Cusco, Valle Sagrado... Machu picchu!!!

Cusco, Perú — viernes, 30 de abril de 2010

Sali un poco bastante tarde de Cabanaconde, es que mis movimientos después de esa caminata por el cañon eran cual abuelito de 90 años, creo que nunca me habia sentido tan dolorido. Me fui tomando unos caminos de por ahí medio perdidos como para ahorrarme unos cuantos kms, saliendo de Chivay, donde cargue gasolina, pasando por algunos pueblos como Sibayo, Negro Mayo, Mina Tintaya, todos caminos de ripio o mejorados para asfaltar, en este trayecto me pegue terrible palo, se estaba haciendo tarde, hacia frío, estaba en el medio de la nada y lo único que quería era llegar así que en un momento en donde el camino mejoro bastante acelere un poquitín mas y bueno, me pase de largo en una curva, hasta ahora es el golpe mas fuerte que me di, por suerte caí en una especie de montañita de tierra, igual, me quedo la pierna izquierda bajo la moto, no fue fácil sacarla, me di un buen golpe en la rodilla, estuve un rato largo para poder intentar levantar la maquina. 

A pesar que no estaba totalmente recostada me costo muchísimo ponerla en pie, a todo esto corría un viento terrible y hacia frío, eran cerca de las 4 de la tarde y faltaba un buen trecho todavía para llegar a Yauri, sacando todo esto no paso nada grave, salvo el dolor y una especie de hueso (o no se que es) sobresaliendo que todavía tengo en la rodilla, a la moto solo se le rompió el espejo, se abollo un poco el tanque, el guiño de atrás quedo colgando y algunos raspones así que llegue como pude, otra vez con el manubrio apuntando para cualquier lado, a Yauri, recién al otro día pude llegar a Cusco, bastante averiado y todavía con dolor en las piernas. La llegada a la plaza de armas fue gloriosa, el marco era especial, una especie de llovizna fina, el cielo nublado en diferentes tonos de gris y por momentos asomaban algunos rayos del sol, di la “vuelta olímpica” con la moto y estacione ahí donde pude, los policías de transito (que son muchos siempre) se apiadan al verme todo cargado y me dejan dejar la moto parada sobre el cordón amarillo a pesar que no esta permitido. 

En Cusco me encontré con Ceci, Adri llego recién al otro día, nos terminamos quedando unos 10 días en total, contando los que nos llevo ir y volver del Machu, al principio tenia pensado ir en la moto hasta Santa Teresa, pero después me di cuenta de lo bien que hice en ir en micro, la iba a castigar demasiado a La Rojita, era preferible ir en transporte. En Cusco y los alrededores hicimos primero todo el valle sagrado, los principales sitios: Saqsaywaman, Pisaq y Ollantaytambo, fui tambien a Moray, Tambomachay y Puka Pukara. No tengo mucho para contar de esto, son lugares sencillamente cargados de magia y energia, hay que vivirlo.

Para el Machu obviamente hicimos el camino alternativo, tomamos bus en Cusco directo a Santa María, unas 6 horas de viaje todo en camino de montaña, 15 soles el pasaje, ahí almorzamos y seguimos en una Van hasta Santa Teresa por 7 soles c/u, un recorrido al mejor estilo tren fantasma, ahí tomamos un taxi hasta la hidroeléctrica por 3 soles c/u, que en realidad termino siendo bastante antes donde tuvimos que cruzar el Río Urubamba en una especie de teleférico bastante rustico, bien de barrio digamos y recién ahí empieza la caminata hasta Aguas Calientes que nos llevo algo mas de tres horas, llegamos ya a oscuras y nos metimos a un hostel que después de regatear un rato largo a causa de nuestra malograda economia nos cobraron la mitad de lo que valía, 10 soles por cabeza.

Al otro día salimos cerca de las 4 de la mañana para el Machu, como no estaba en nuestros planes pagar los 7 dólares que vale el transporte hasta lo alto de la montaña fuimos a pie aprovechando toda nuestra juventud…. Resulta ser toda una experiencia, un poquito más de una hora a oscuras, linterna en mano y bajo la lluvia que por supuesto es algo normal a esa hora en estos lugares. 

En lo que si fallamos groso fue en no llevar comida en la mochila, por hacerle caso a la entrada que decía que estaba prohibido, cuando llegamos arriba y vimos los precios nos queríamos tirar desde la punta del Wayna: la hamburguesa mas barata costaba algo de 23 soles, un plátano, que normalmente vale 20 céntimos, costaba 5 soles, una locura! totalmente privativo, ni los gringos querían pagar estos ridículos precios. 

Sacando esto, el resto es realmente una maravilla, ver la ciudadela asomando de entre las nubes es una imagen imborrable, esto si que no tiene precio, para todo lo demás existen los plásticos no?... Cada rincón del Machu deslumbra, es una constante, no deja de sorprender, no solo las construcciones en si, si no también el emplazamiento, el contexto tanto como el mismo conjunto, aquí contexto y arquitectura se funden de manera perfecta.  

En las ultimas horas en que estuve ahí me quede simplemente sentado contemplando, analizando cada detalle, absorbiendo la postal que tenia delante mío, me sentí un privilegiado, estar ahí es realmente tocar el cielo con las manos, un deseo de toda la vida, que puedo cumplir en un momento muy especial, en un momento en que estoy mas reflexivo, sensible, atento y mas mente abierta que de lo normal. 

Antes de irme de Cusco me saque las ganas de comprarme un charango, así que con eso resuelto arme las cosas y salí para Abancay, que era donde iba a hacer noche, a unos 200 kms.

Después de dejar atrás caminos de montaña muy muy complicados y cansadores sobretodo, fue un alivio bajar de la altura al nivel del mar, la moto se siente muchísimo mejor, y yo también, manejo mucho mas relajado, hacía casi dos meses que no bajaba de los 3000 mts y la verdad que ya estaba un poco harto de pilotear en montaña, ahora le tengo que tocar un poco el carburador, al tener mas aire el motor se siente muy acelerado. 

Me llevo casi tres días llegar a Lima, 1165 kms de pura montaña primero, desierto y mar después, la segunda noche pare en Nazca solo a dormir, lo poco que vi de la ciudad no me gusto nada y como no tenia pensado hacer el vuelo para ver las líneas seguí de largo, la tercera dormí a unos 80 kms de la capital.

En Lima me esperaba Miguel, pero como a veces suelo decir… eso ya es parte de otro capitulo.


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