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Viaje al Sur

Escribe: Patricia-Mariaca
La experiencia de 55 dias de viaje (Dic-3-2009 a Ene-26-2010). Saliendo de Pereira (Colombia), pasando por: Ipiales (Nariño - Colombia), Rumichaca (frontera colombo-ecutoriana), Otavalo, Quito y Cuenca (Ecuador) y las ciudades peruanas de Trujillo, Huaraz, Corredor Conchucos, Lima, Arequipa, Puno, Lago Titicaca, Cusco, Chiclayo, Tarapoto, Yurimaguas y la via fluvial por los rios Huallaga y Marañon hasta Iquitos y el Rio Amazonas hasta Leticia en la punta amazonica de Colombia. Bienvenidos

 

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Cusco: el viaje y la ciudad

Cuzco, Perú — sábado, 2 de enero de 2010

Salimos hacia Cusco en la mañana del 2 de enero. Nos gusta viajar de día para apreciar el paisaje y este es especialmente hermoso.
Como nos dirigíamos un poco al interior del país, las llanuras y montañas ya no son desérticas, todo es mas verde y por lo tanto mas habitado.
El paisaje cambia continuamente: llanuras extensas, pequeños y hermosos valles cultivados rodeados de montañas, cumbres nevadas, muchos rebaños de llamas, alpacas y vicuñas que pastorean libremente, construcciones indígenas en barro rojizo, serpenteantes ríos y poblados a la orilla de los ríos y al pié de los nevados.
Nos llamó mucho la atención el movimiento por la defensa de la propiedad comunitaria del agua que se estaba adelantando en la región: presenciamos un gran mitin para debatir en comunidad el futuro de la privatización del agua que se les viene encima; agua que por generaciones ha sido patrimonio de las comunidades y ante los primeros indicios de escases los empresarios comienzan a ver el negocio que puede significar su privatización y venta.   Al escribir esta crónica (abril de 2010), el BID ha hecho el dramático anuncio de que los glaciares andinos desaparecerán totalmente en el lapso de 5 años. Al volver a mirar las fotos del viaje a Cusco y los nevados en el paisaje, es inevitable sentir un profundo dolor y nostalgia. Quienes históricamente han cuidado del agua, las comunidades indígenas de los andes americanos, muy pronto se verán abocados a mendigarla.
Casi todo el trayecto de la carretera está acompañado por la vía del tren. Este tren sale todos los lunes, miércoles y sábados de la estación de Puno y su costo es de USD 130. Nosotros, en plan mochilero y económico, optamos obviamente por el bus. El paisaje es el mismo y la comodidad del bus no tiene nada que envidiarle a la del costosísimo tren. La tarifa para mochileros de USD 19 fue abolida por motivos obvios.
Llegamos en la noche a Cusco, luego de 8 horas de viaje; en la terminal nos esperaban para llevarnos al Hostal Tu Hogar. Lo acordado previamente que era un cuarto con una cama doble y una sencilla se convirtió en un cuarto de 5 camas sencillas, limpio y ordenado pero no era lo que queríamos y a la propietaria ni modo de protestarle. Al insinuar la posibilidad de un cambio ni siquiera nos prestó atención. Ella ya tenía el pago de la primera noche asegurado hacía una semana y no le importaba que estuviéramos bien o no. Los turistas para ella somos mercancía.
El Hostal está localizado a 5 cuadras de la plaza de armas, en un pintoresco barrio de calles empinadas, empedradas y estrechas, donde es imposible encontrar comida barata. Toda la hermosa zona histórica está diseñada para el turismo de élite, no para mochileros. Para el mochilero alojado en esta zona, las alternativas para alimentarse allí parecen ser comprar en los supermercados del centro de la ciudad, cuyas costosas charcuterías y panaderías están repletas de productos importados o mejor aún en la plaza de mercado donde la oferta es variada y muy económica. Otra opción es salir del centro histórico donde se encuentran restaurantes con precios más realistas.
Es verdaderamente anacrónico pasear por las iluminadas y lujosas vitrinas de boutiques y joyerías que rodean la hermosa y antigua plaza de armas de Cusco.
Las callejuelas de la ciudad histórica son hermosas, con sus muros empedrados y sus grandes portones. A la vuelta de cada esquina están al asecho las indígenas con sus camélidos exigiendo (no esperando) la propina por la foto de rigor. Hay callejones llenos de almacenes repletos de artesanías de todas partes, especialmente de la sierra. Algunos inabordables por costosos y otros con precios razonables donde después del barequeo se consiguen buenas rebajas.
El centro histórico de Cusco es absolutamente hermoso, en contraste con el resto de la ciudad donde falta mantenimiento e inversión, la pintura de las casas se ve descascarada, las vías públicas mal pavimentadas. Esto da la sensación global de una ciudad desordenada y caótica en la que la visión de la administración municipal está totalmente sesgada, pues privilegia la inversión en el sector histórico (obvio en una ciudad tan turística) en detrimento de sus barriadas populares. Esta apreciación es generalizable a todo el Perú. De cada ciudad salíamos preguntándonos: qué hacen los políticos con la plata que entra por el turismo? Debe suceder lo mismo que en todos los países de América latina: según los estimativos más optimistas, el 50% del presupuesto queda en los bolsillos de los “administradores”.
Nos fuimos de Cusco antes de lo previsto y sin visitar Machu Pichu, uno de nosotros se enfermó pues una dolencia previa le hacía mas susceptible al mal de altura así que debimos salir con rumbo a Lima al día siguiente de nuestra llegada. Nos quedamos debiendo Machu Pichu.

Tips:

La dueña del Hostal Tu Hogar no puede ocultar que el único interes que tiene en sus clientes es monetario. Esto hace desagradable este lugar.

En Cuzco, Perú


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