Diarios de viaje > Estado do Parana, América del Sur

"Paranà, terra da todas as gentes"

Escribe: mochacharme
Viajando por el Estado de Paranà hasta la costa. Fronteras, ciudades, òmnibus, sierras, trenes, pueblos històricos, selva y rios, un idioma y cultura que nos seduce a cada paso y gente alegre que hace màs facil llegar a todos lados. Este es el relato de los lugares donde paramos en el camino hacia Ilha do Mel. Siempre hay un destino prefijado. Pero a veces lo que importa es el viaje, y no el destino. Brasil tiene una costa privilegiada, pero en este caso me animo a decir que no sòlo es playa.

 

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Curitiba, Capital Cultural del Brasil

Curitiba, Brasil — lunes, 10 de enero de 2011

Curitiba, es la capital del Estado de Paraná, es la ciudad más ecológica de Brasil y probablemente a la que se le han aplicado las soluciones urbanísticas más innovadoras. El sistema de transporte ha servido de modelo para otras grandes ciudades del mundo. La zona verde, 52 m2 por habitante, es bastante superior al mínimo de 16 m2 por habitante recomendados por la ONU. Calles peatonales, calles con tiendas abiertas las 24 horas del día, preservación del patrimonio arquitectónico, recogida selectiva de residuos urbanos, todo ello se ha venido desarrollando en Curitiba teniendo como objetivo el bienestar de la población. Curitiba nació a la sombra de las araucarias (especie de pino) hace poco más de 300 años, su nombre nos indica su herencia indígena: kur ity ba, como los indios identificaban a los piñones, frutos de la araucaria, árbol emblemático de Paraná. La ciudad surgió cuando los exploradores de oro, procedentes del litoral, subieron los ríos hasta la Serra do Mar, alcanzando la Meseta. El primer núcleo se estableció a orillas del río Atuba, en la localidad llamada Vilinha. En 1842 la villa ascendió a la categoría de ciudad con el nombre de Curitiba y, en 1853, fue elevada a capital del Estado.
Debido a que la vegetación del Estado de Paraná fue destruida en tiempos coloniales para dar lugar a la agropecuaria, actualmente se está invirtiendo con el propósito de lograr la recuperación de los ríos y otras zonas en erosión desarrollando un trabajo intenso en la preservación de sus ecosistemas. Por su climatología, con temperaturas que en general varían entre los 10 y los 22 grados centígrados durante el año, Paraná tiene una vegetación que acompaña esa variedad climática: en los lugares más fríos predomina la vegetación de araucarias (conìferas) y en las regiones litorales se encuentran santuarios preservados de Mata Atlántica.
 
 
La llegada a la Rodoviària fue a eso de las 22:00 hs. No tenìamos reserva hotelera, sòlo unos hostels y albergues de la zona apuntados en la memoria. A esa hora aùn habia mucho movimiento comercial, mucha policia en la calle, mucha gente. De entrada me sentì segura. Los mitos seguían derrumbàndose. Si bien me habian recomendado mucha cautela en las ciudades brasileñas, màs aùn siendo de noche, yo sentia cierta seguridad. Habia leìdo bastante sobre esta ciudad. No le temìa. Preguntando caminamos unas 5 o 6 cuadras hasta la plaza donde se encuentra el Shopping Estaciòn Ferroviària, uno de los màs grandes y concurridos de la ciudad (que es la antigua ferroviaria reciclada, alli se encuentra el museo ferroviàrio). Justo enfrente, y tambièn sobre la plaza se encuentra el Roma Hostel, sobre Rua Barão do Rio Branco. Ya eran casi las once de la noche, estàbamos agotadas, gran desilusión sentimos cuando su encargado nos dijo que no habia lugar. No teniamos muchas opciones màs, el regreso a la Rodoviària se veia lejìsimo, el encargado no sabia què otro lugar recomendarnos. Gracias a dios se apiadò de nosotras, y nos alquilò un cuarto en la parte de Hotel. Ya que Roma es un hotel muy antigüo y familiar, y en el primer piso funciona el hostel, y en planta baja el hotel. Por suerte en el hotel quedaba un cuarto libre. Habitaciòn para tres con baño privado. Por la mañana se nos permitìa desayunar en el hostel. La hora pasaba volando, era casi la medianoche y tenìamos un hambre impresionante. En la zona ya estaba casi todo cerrado, caminamos unas cuadras y en una estaciòn de gasolina compramos unas gaseosas y helados, y al regresar al hotel, el encargado nos pidió por telèfono unas hamburguesas y pizzas. Esperamos el pedido sentadas en la vereda, llovia a càntaros, era tan lindo escuchar el canto de la lluvia. Nos devolvia un poquito de la energia de tanto ómnibus de los primeros dos dias. Luego un baño reparador y a descansar.
 
 
Lunes 10 de enero:
 
Què manera de comer en el desayuno. Unos dos o tres cafè con leche por cabeza, unos cuantos sándwich de jamòn y queso, jugos de todos los gustos, pasteles, medialunas, mucha fruta. Comìamos como si el mundo fuera a acabarse en el minuto siguiente. Como si la comida fuera a acabarse. Y asi comeriamos durante todo el viaje. Luego a recorrer la ciudad todo el dia, aprovechar toda la luz del dia. De camino a la Estaciòn Ferroviaria Serra Verde Expres (pegadita a la Rodoviària) nos topamos con un incendio sobre la avenida. Una fàbrica de elementos plàsticos era puro humo negro, bomberos por todas partes, empleados del lugar llorando por la calle. Fue una situación tensa, pero como si vieramos una pelìcula, observando desde afuera. Seguimos camino, cruzamos el Mercado Central, y luego de cruzar la Rodoviària llegamos a la estaciòn de trenes para sacar pasajes para el dia siguiente con destino: Morretes.
 
Minutos después nos encontràbamos caminando los 3 km que separan la Rodoviària con el Jardim Botânico Fanchette RischbieteresJardín Botánico de Curitiba), es uno de los màs importantes y bellos de Amèrica del Sur. Alberga parte del campus de la Universidad Federal de Paraná, y cuenta con un gran bosque con Mata Atlántica nativa preservada. Su estilo es tìpicamente francés, tiene un lago cubierto por vitórias-régias y un invernadero art-nouveau, que es una réplica del palacio de cristal que existió en Londres, en èl se encuentran plantas y especies vegetales referentes de todo Brasil. Fue inaugurado en el 1991 con una extensión de 245.000 metros cuadrados. Se encuentra ubicado en Rua Eng. Ostoja Roguski, s/n.
Desde el Jardìn, a los lejos y por detrás de los edificios del centro de la ciudad, veìamos la estola de humo negro que provocaba el incendio del que habiamos sido testigos unas horas atrás. Llevarìa horas apagarlo. Luego de recorrerlo entero y tomar incontable cantidad de fotos entre sus jardines con diseños geométricos de estilo francés, regresamos caminando al centro. Sobre el mediodìa nos fuimos aproximando hacia el centro cìvico, y luego el centro històrico. Nos distraìamos cada tanto entusiasmadas por la artesania en los locales, y cada callecita ameritaba una foto, o muchas fotos.
 
La siguiente parada fue de ìndole “cultural”. Luego de sentarnos a descansar en la Plaza Santos Andrade, nos asomamos a una de las puertas del Centro Cultural Teatro del Guaìra. En cuya fachada hay un mural en alto relieve bellìsimo del escultor curitibano Poty Lazzarotto. Al asomarnos un poco tìmidas, habia unas mujeres limpiando el hall. Les preguntamos si podìamos ingresar pero creo que no nos entendieron, de pronto apareciò un hombrecito. Era un hombre mayor, de pequeña estatura, panzòn, y muy simpàtico. Nos preguntò de dònde èramos, y al contestar “de Argentina”, evocò el Teatro Colòn y nos invitò a pasar. Nos hizo registrarnos en el libro de visitas nos guìo por todo el lugar.
Se trata de una institución cultural con auditorios para teatro, danza y espectáculos
musicales. Es administrado por el gobierno del Estado de Paraná y contiene las actividades de la Orquesta Sinfónica de Paraná, la compañía de danza Ballet Teatro Guaíra y el Teatro de Comedia de Paraná.
 
 
La historia del Teatro Guaíra comienza en el siglo XIX. El inmueble se situaba en el lugar donde hoy está el edificio de la Biblioteca Pública de Paraná, en la Rua Cândido Lopes, y su inauguración estaba programada para el día Septiembre de 1884, con el nombre de Theatro São Theodoro, en homenaje a Theodoro Ébano Pereira, fundador de Curitiba. La apertura se canceló por la eclosión de la Revolución Federalista, que utilizó el edificio como prisión política. Dieciseis años más tarde, en Noviembre de 1900, luego de obras de reforma el teatro fue finalmente inaugurado, recibiendo el nombre de Teatro Guayra. Las instalaciones fueron redecoradas y ampliadas en 15 años despuès. El prefecto Aluízio França ordenó la demolición de la edificación en 1937, alegando peligro de desmoronamiento.
 
En 1948, durante el gobierno de Moisés Lupion, se realizó un concurso para escoger un proyecto para el nuevo edificio del teatro. La propuesta del arquitecto Rubens Meister, de entonces 26 años, quedó relegada al tercer lugar, siendo las dos primeras propuestas proyectos clásicos, con un estilo parecido al de los teatros municipales de Río de Janeiro y de São Paulo. El gobernador siguiente, Bento Munhoz da Rocha, terminó optando por el proyecto de Meister, por considerar que condecía más con su propuesta de modernizar la capital paranaense. La localización fue cambiada de la Plaza Rui Barboza, que dejaría de existir para albergar el edificio, hacia una superficie más grande, de una manzana entera, situada en uno de los lados de la actual Plaza Santos Andrade. De esta manera, el proyecto inicial pudo ser ampliado, formando un complejo arquitectónico con tres auditorios y todas las dependencias necesarias para la producción de piezas y espectáculos, con salas de ensayo, atelier de costura y taller escenográfico, entre otras.
Las obras comenzaron en 1952. El Auditorio Salvador de Ferrante, de tamaño medio, conocido como Guairinha, fue inaugurado dos años despuès, con la presencia del Presidente de la República Café Filho. La primera pieza representada en el auditorio fue "Vivendo em Pecado", de Terence Rattigan, de la Companìa Dulcina, en Febrero de 1955. Las obras del gran auditorio continuaron lentamente durante dieciseis años. En los `70, cuando la inauguración estaba próxima, un incendio causó graves daños al edificio, que precisó más de cuatro años para quedar listo. El gran auditorio, también conocido como Guairão, fue inaugurado en el `74, recibiendo el nombre de Auditorio Bento Munhoz da Rocha Netto. La pieza del debut fue “Paraná, Terra de Todas as Gentes”, de Adherbal Fortes y Paulo Vítola. El Auditorio Glauco Flores de Sá Brito, conocido como miniauditorio, fue inaugurado un año después del gran auditorio, siendo reservado principalmente a compañías de teatro paranaenses y espectáculos experimentales y de vanguardia.
(El Teatro José Maria Santos no forma parte del predio principal, pero integra el patrimonio del Centro Cultural Teatro Guaíra. Inaugurado en 199.
El hombrecito, que luego de un rato a su lado, se nos presentò como un gigante dentro de un pequeño envase humano nos paseo por todo el teatro, por todos sus rincones, los auditorios, y escenarios. Nos contò historias de estrenos de otra època, de la vanguardia que siempre caracterizò al teatro, algunas de sus leyendas. Nos contò de aquella vez que ingresaron a ese mismo escenario donde estàbamos paradas, dos elefantes, del trabajo que costò armar tal puesta en escena.
 
De algùn lugar cercano llegaban voces, mùsica, se estaban realizando en ese momento ensayos de la orquesta sinfònica. Nuestro amigo nos pidió miles de disculpas por no poder hacernos presenciar tal espectáculo. Pero nosotras con sòlo escuchar nos conformàbamos. Ese escenario si que era grande. Es que el Teatro del Guaìra es uno de los dos màs grandes e importantes de Amèrica Latina, era un verdadero lujo estar alli. Luego nos paseò por los pasillos a donde dan los camarines y oficinas, en todas las paredes habia fotografias de buen tamaño en blanco y negro ilustrando cada año, cada època, cada artista, compañìa de ballet y orquesta que por alli habian pasado. Èl se detenia en cada imagen y nos contaba de su acciòn en ellas, en muchas, en la mayoria. ¿Quièn era este hombresito?, habia programado la puesta en escena de muchos espectáculos. Todos a nuestro paso lo saludaban, lo abrazaban, le hacian reverencias. Parecia haber nacido con el teatro. Quizà nunca recordemos el nombre de semejante anfitriòn, cabe contarles que ninguna de las tres habla portugues, y por momentos no entendiamos lo que se nos estaba diciendo, tratàbamos de escuchar, de detenernos en los gestos, la expresión corporal, las manos, abiertas a comprender, a dejarnos ir por su voz y anècdotas. Y asi, màs la intuición y el sentido comùn, ibamos armando la historia del lugar y su gente.
 
Agradecidas nos despedimos y seguimos conociendo la ciudad. Caminando fuimos hasta la plaza principal. Cerquita de ella, en unos locales de comida ràpida comimos unos queques de queijo muy sabrosos. Luego unos helados en Rua das Flores, màs una pequeña vueltita por Rua 24 horas. Para finalmente sentarnos a descansar en la Plaza Tiradentes. La cual alberga la Catedral Menor Basílica, de estilo neogótico, inaugurada en 1893 e inspirada en la Catedral de Barcelona. La imagen original, dedicada a Nuestra Señora de la Luz, vino de Portugal en 1720, hoy se encuentra en el Museo Paranaense. La Basílica fue recuperada para su centenario en 1993, ES realmente bonita. En esta plaza Curitiba nació como ciudad, y alli se encuentran sus ruínas.
Curitiba no sòlo se caracteriza por este sistema de transporte, es ademàs la ciudad màs ordenada en muchos otros aspectos, del pais. Ha logrado superar muchos de sus problemas sociales, y de seguridad. Es una ciudad ecològica, con conciencia ecològica, su gente es amable, se desviven por ayudarte a llegar a todas partes, te acompañan, ha sido la primera ciudad brasileña en implementar la recogida selectiva de residuos urbanos y distribuye su know how sobre procesos de reciclaje. La ciudad esta dotada de muchos parques lo que la ha convertido en una de las ciudades más limpias del planeta, su aire es magnifico, mejorando la calidad de vida de sus habitantes. Pero por lo que es popularmente conocida es por el paseo de las Huellas de los piñones”. Se trata de un camino de 3 km que puede realizarse a pie, en bicicleta o en la línea de autobuses que recorre los principales puntos turísticos de la ciudad (Linha Bus). Siguiendo los enormes piñones pintados en el suelo, se recorre un sendero cultural e histórico que forma parte del programa Huellas de la Memoria a través del cual se llega a iglesias, edificios históricos y plazas. El badaje policultural se advierte con los primeros pasos, ya que es un territorio habitado por diferentes etnias de los cinco continentes, destacando los alemanes, polacos, italianos, ucranianos, holandeses, japoneses, judíos, árabes y muchos otros, de las cuales desciende la gran mayoria de la poblaciòn. Influencia que se despliega en su arquitectura, gastronomìa y costumbres locales. Quedaràn para una pròxima visita el recorrido de muchos de sus parques y atractivos, en muchos casos no nos favoreciò que fuera Lunes, ya que muchos lugares de interès abren de Miércoles a Domingos, como el Museo de Oscar Niemeyer, se lo conoce tambièn como Museu do Olho, debido a su diseño y forma característicos. Fue ideado por el propio arquitecto brasileño en los sesenta con un estilo fiel al de la època , como un instituto de educación teniendo como foco las artes visuales, la arquitectura y el diseño. Luego fue reformado y readaptado a la funciòn de museo, inaugurado en 2002, con el nombre de Novo Museu. Quedarà para alguna otra oportunidad. Eso espero!
Con ayuda de un joven, logramos abordar el ómnibus que nos haria llegar a la Pedreira Paulo Leminski, lugar donde se sitúa la Ópera do Arame, localizado en las afueras del casco cèntrico, en el barrio de Pilarinho. Òpera do Arame tiene un escenario al aire libre y tiene como telón de fondo una cantera desactivada. El teatro está construido con tubos de acero formando una estructura metálica, cubierta con placas transparentes de policarbonato, lo que inspira la fragilidad de una construcción de alambre. El edificio tiene forma circular, y está construido sobre un lago artificial, de modo que el acceso al teatro es a través de un puente. En planta baja hay un bar, donde aprovechamos a tomar un zuko de Laranja, mientras llovia sobre el lago artificial.
Cuando la lluvia parò regresamos en ómnibus al centro. Fuimos directo al casco viejo, la zona màs antigua de la ciudad, hoy restaurada y donde se encuentra la fuente, donde en los inicios de la ciudad, los caballos se acercaban a beber. La fuente hoy se encuentra restaurada y tiene una escultura en  alto relieve en homenaje al caballo, muy moderno para mi gusto. En torno a ella, las calles con los adoquines originales, muy anchas, y las fachadas de las construcciones, donde funcionan museos, centros culturales, bares, y restaurantes, simpáticamente pintadas de colores. Comenzaron a caer unas gotitas y antes de que se largara a llover a càntaros nos metimos en el Bar del Alemàn. Nos cominos con la Colo unos piqueos a base de salchichas azadas, con moztaza, y papas a la provenzal, mientras Josefina optò por la rareza de una filette con ensalada, digo rareza no por el plato, sinò por el lugar. Tomamos cervezas de todos los colores: roja, rubia, negra, y carioca, entre alemanas y brasileñas del tipo artesanal y felices y algo entonaditas por el alcohol regresamos al Roma Hostel a pie, pese a las recomendaciones del guapo mozo del bar de al lado, de ojos azules, y sonrisa con aparatos, que nos sugeria tomar un taxi, y evitar peligros de la zona. ¿Què peligros?, estabàmos en Curitiba Hombre!!. Eran casi las once de la noche y no habia riesgos. Justito antes de dormirnos nos dimos una vuelta por el Shopping Estaciòn Ferroviària, comprè algunas bikinis a muy buen precio, nos peleamos con alguna vendedora, y nos tomamos fotos con la vieja locomotora restaurada, en la puerta del Museo Ferroviàrio. Final da diària. Al sobre. Por la mañana del dia siguiente, muy tempranitoo nos esperaba un viaje en tren
 

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Últimos comentarios

nachodepilar dice:
Muy ilustrativo este capítulo, dan ganas de conocer Curitiba, me habían hablado mucho de sus sitema de trasporte, te voy siguiendo.
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maratial dice:
Que lindo, hace ya tantos años que quiero ir a Curitiba que ya ni se si algun día voy a poder ir, pero me encanta tu relato y las fotos!! Beso

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mochacharme dice:
Si nacho vale la pena ir! lo del transporte es buenisimo, igual hay muchimo tràfico, y les gusta la velocidad a los brasileños sin ninguna duda ajajaj...pero màs allà de eso, es una ciudad tan rica culturalmente, amerita muchos dias mas, yo tratè de visitar en poco tiempo lo que màs pude, pero me dejò con ganas de muchos mas Curitiba!

Publicado

mochacharme dice:
Clau!! lei tu mensaje en el primer capitulo, sucede que por error eliminè el relato, èsta es la segunda vez que lo subo, ajajaj... vos que viajas tanto, hacete un especio o tiempo y escapense a Curitiba, imagino que les va a fascinar!, y de paso despuès se pasan unos dias en la Isla de Miel! Besos.
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MARCEDIAZ dice:
Curitiba es hermosa...que bueno que la hayas podido conocer...
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mochacharme dice:
Si Marcela, he estado muy incentivada por tus relatos y fotos tb! jaja, me encantò la ciudad, y ya andarè de nuevo por alli! me quedè con ganas de màs.
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falca dice:
Muy lindo capítulo, pinta excelente Curitiba, muy bella tu descripción... lástima no pudiste conocer al museo de Niemayer, adoro a ese hombre... me encantó la anécdota del descomunal hombre en pequeño envase, puedo visualizarla! jaja
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mochacharme dice:
jaajajjaaj gracias Daniela!!!! què bueno que la visualizaste! lo de Niemeyer, una pena, realmente me puse muy mal, porque era algo que queria visitar si o si, pero no se diò, es una buena excusa para regresar, admiro mucho su obra! Curitiba està buenisimo, allli dudo que te aburras, tiene una riqueza cultural amplisima y diversa. Es una ciudad que lo tiene todo! Vale la pena conocerla.
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25watts dice:
hola, como estas? queria saber si esos 3 km que recomendas hacerlo en bici o colectivo, si se puede hacer a pie
saludos desde Montevideo

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mochacharme dice:
Hola! si claro! existe el bus turistico, que recorre todos esos puntos de interès, pero si te organizas con tiempo podes hacerlo a pie, o quiza intercalar caminatas y buses. Depende de lo que quieras conocer. A mi un dia entero en Curitiba me quedò chico! hicimos un montòn, anduvimos por todos lados, cruzamos en bus local (no turistico) de un extramo a otro de la ciudad, y sin embargo es tan rica culturalmente, tiene tanto para visitar, màs sus amplios espacios verdes, que te recomiendo andar con tranquilidad y dedicarle unos dias màs.
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