Caracas nos recibió con un clima húmedo y caluroso. Desde el aeropuerto tomamos un bus que nos llevó hasta Sabana Grande, un barrio caraqueño, y de allí tomamos un taxi hasta Rodovias, terminal de buses. El próximo bus salía dentro de 3Hs así que decidimos pasear un poco por las zona. A la hora de salida llamaban a todos los pasajeros por altoparlante y por su nombre e iban embarcando. Me llamo mucho la atención pero mas me llamo ver a los pasajeros una vez dentro del bus, como desplegaban abrigos y frazadas. Yo pensé : que raro, con tanto calor y con frazadas. Serán medio friolentos estos caraqueños?El tema es que al poco tiempo de salir hacia un frio que parecía que estábamos en Groenlandia. Los mas prevenidos se taparon con sus frazadas hasta la cabeza y o mas extraño es que todos murmuraban pero nadie protestaba. Cuando pedimos por favor que bajaran el aire acondicionado, el chofer nos dijo que si lo bajaba el sistema de refrigeración de la unidad se rompía. Después de armar un pequeño escándalo logre que lo bajaran, pero fue por un rato solamente. La cabina del chofer estaba separada del resto del coche así que el estaba muy cómodo con la ventanilla baja y no se le movía un pelo, además se hacia el que no escuchaba y eso que yo le pateaba el vidrio ya que estaba en el primer asiento. A mitad de camino hicimos una parada y yo casi lo trompeo de lo mal que me trató. Tan es así que no me quería dejar seguir viajando. Al final se apaciguaron los ánimos y seguimos viaje. Me quería dejar en el medio del campo el cabronazo.Después de 5 horas y media y al borde de la hipotermia, llegamos a Cumaná. Conclusión: Si viajan por Venezuela en bus, lleven bolsa de dormir.