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De Tucumán -argentina- a Bogotá -colombia-
Escribe: Klaudyo
Un viaje completamente por vía terrestre. La inigualable experiencia de atravesar medio continente en un viaje agradable y con el gusto de la aventura.
Peru, Ecuador y por fin Colombia
Cuenca, Ecuador — jueves, 9 de febrero de 2012
Partí desde Piura, Perú, el domingo 08 de enero, a las 09:00 AM en una empresa de Cooperativa Loja rumbo a la ciudad ecuatoriana de Loja, por un precio de U$S 8,- (ocho dólares), el pasje se compra directamente en la oficina de la empresa desde una hora antes de la partida del servicio. El trayecto se realizó por el paso fronterizo de Macará, el cual es un lugar de trámites bastante rápidos por que casi no hay gente, no hay poblados en los alrededores de la frontera, lo cual da un clima de tranquilidad inusual en los puestos fronterizos; además el paisaje es bastante bonito.
El ómnibus hace un a parada en la ciudad ecuatoriana de Macas, donde se puede comer y hacer uso de los sanitarios. Se llega a la ciudad ecuatoriana de Loja a las 07:00 PM aproximadamente (un poco más que el tiempo prometido). Estando en Loja decidí trasladarme inmediatamente a la ciudad de Cuenca a cuatro horas de distancia, para ello desde la terminal tomé un taxi que por 4 dólares me trasladó hasta el portal de la ciudad donde se encuentra un servicio de taxis compartidos que son más rápidos en el recorrido; los vehículos son unas camionetas cuatro por cuatro muy cómodas, que cobran un precio de $ 10,- (diez dólares) el trayecto y hacen el recorrido a Cuenca en solo tres horas. Llegué a Cuenca a las 11:00 PM y me hospedé a pasar la noche en el Hostal Colonial, un lugar muy pintoresco y atractivo ubicado frente a la Iglesia de Santo Domingo, a solo dos cuadras de la plaza principal por un precio de 22 dólares con desayuno incluido; recomiendo el lugar por la amabilidad, la comodidad de los servicios, la ubicación y el precio. Hay que tener en cuenta que en Cuenca después de las 10 PM la ciudad está prácticamente desierta, no hay casi ningún tipo de servicio disponible.
En Cuenca decidí quedarme hasta el día martes 10 de enero, en el tiempo que estuve descansando realicé múltiples actividades, la ciudad y sus alrededores tiene gran variedad de opciones, desde las ruinas indígenas de Ingapirka hasta las termas de Baños pasando por los mercados y el deporte de aventura. El día martes a las 21:45 tomé un ómnibus en la empresa Imbabura (supuestamente una de las mejores de Ecuador) que parte desde la terminal de Cuenca (muy cómoda) rumbo a Quito, a un precio de U$S 12 dólares ; según me informaron debía llegar a la terminal de Quitumbe en Quito a las 07 AM del miércoles, pero … llegó a las 05:00 AM ¡!!, dos horas antes, este adelantamiento de horarios según lo que oficialmente te informan es muy común en los transportes ecuatorianos.
En la terminal de Quitumbe, al sur de Quito, siendo las 05:35 AM del miércoles tomé un ómnibus de la empresa Gazela rumbo a la ciudad de Tulcán, en la frontera con Colombia. El precio del pasaje U$S 6, dólares, a una distancia de seis horas de viaje. La empresa es de vehículos pequeños e incómodos, va parando en todas las esquinas y aveces se detiene en alguna parada vacía a esperar que llegue algún pasajero, según me comentaron todas las empresas que hacen el recorrido tienen el mismo procedimiento, es decir, no hay nadie que haga el recorrido de manera directa y rápida. A las 12:00 AM llegué a la terminal de Tulcán, un edificio muy elemental que presenta solo algunas comodidades básicas pero que no sirve para permanecer allí mucho tiempo; ahí mismo tomé un taxi a la frontera a quince minutos de viaje a un precio de U$S 4 dólares; la frontera se encontraba paralizada por una caída del sistema del lado ecuatoriano, ante lo cual atravesé el límite y me instalé en la ciudad fronteriza de Ipiales del lado colombiano en el hotel frente a la terminal a solo U$S 8,- dólares, bastante practico por la ubicación para quien va de paso y el servicio regularmente bueno por el precio (baño privado, agua fría y caliente y televisión por cable).
Desde mi hotel volví a la terminal y tomé un taxi por $ 8.000,- pesos colombianos que me llevó a el santuario de Las Lajas, ubicado a aproximadamente veinte minutos del centro de Ipiales. En el lugar se encuentra una iglesia construida en la montaña, una verdadera obra de arte. Recomiendo visitar el santuario, un lugar donde se encuentran la espiritualidad, la religiosidad popular, la arquitectura monumental y un entorno paisajístico imponente; todo un combo magnífico. Tras volver a Ipiales visité su centro, una ciudad de regular tamaño, con todos los servicios, en general la vi muy tranquila.El día jueves a las 06:00 partí rumbo a la frontera ecuatoriana - colombiana para realizar los trámites de ingreso que no había podido realizar el día anterior, los completé en media hora. Luego Volví a la terminal de Ipiales, un lugar bastante cómodo con todos los servicios, y a las 11:00 AM tomé un ómnibus de la empresa Bolivariano rumbo a Bogotá por un precio de 115.000 pesos colombianos.
Me recomendaron esta empresa como la mejor, la verdad los colectivos muy pequeños, la gente encimada (entre ambos asientos no existe ni el tradicional apoya brazos para separar las butacas) y sin ningún tipo de servicios, existe una parada para cenar en la localidad de El Bordo. El camino es totalmente montañoso lo que obliga a viajar a una velocidad de 50 o 60 kilómetros por hora, eso hace que entre la frontera y Bogotá se recorran los poco más de 900 kilómetros en algo así como 22 horas de viaje, todo un caso. Sin mayores novedades el ómnibus llegó a la terminal de Bogotá el día viernes a las 09:00 aproximadamente. La terminal de Bogotá muy completa, con información turística de primera y la gente en general muy , pero muy amable. Había llegado a mi destino.
El ómnibus hace un a parada en la ciudad ecuatoriana de Macas, donde se puede comer y hacer uso de los sanitarios. Se llega a la ciudad ecuatoriana de Loja a las 07:00 PM aproximadamente (un poco más que el tiempo prometido). Estando en Loja decidí trasladarme inmediatamente a la ciudad de Cuenca a cuatro horas de distancia, para ello desde la terminal tomé un taxi que por 4 dólares me trasladó hasta el portal de la ciudad donde se encuentra un servicio de taxis compartidos que son más rápidos en el recorrido; los vehículos son unas camionetas cuatro por cuatro muy cómodas, que cobran un precio de $ 10,- (diez dólares) el trayecto y hacen el recorrido a Cuenca en solo tres horas. Llegué a Cuenca a las 11:00 PM y me hospedé a pasar la noche en el Hostal Colonial, un lugar muy pintoresco y atractivo ubicado frente a la Iglesia de Santo Domingo, a solo dos cuadras de la plaza principal por un precio de 22 dólares con desayuno incluido; recomiendo el lugar por la amabilidad, la comodidad de los servicios, la ubicación y el precio. Hay que tener en cuenta que en Cuenca después de las 10 PM la ciudad está prácticamente desierta, no hay casi ningún tipo de servicio disponible.
En Cuenca decidí quedarme hasta el día martes 10 de enero, en el tiempo que estuve descansando realicé múltiples actividades, la ciudad y sus alrededores tiene gran variedad de opciones, desde las ruinas indígenas de Ingapirka hasta las termas de Baños pasando por los mercados y el deporte de aventura. El día martes a las 21:45 tomé un ómnibus en la empresa Imbabura (supuestamente una de las mejores de Ecuador) que parte desde la terminal de Cuenca (muy cómoda) rumbo a Quito, a un precio de U$S 12 dólares ; según me informaron debía llegar a la terminal de Quitumbe en Quito a las 07 AM del miércoles, pero … llegó a las 05:00 AM ¡!!, dos horas antes, este adelantamiento de horarios según lo que oficialmente te informan es muy común en los transportes ecuatorianos.
En la terminal de Quitumbe, al sur de Quito, siendo las 05:35 AM del miércoles tomé un ómnibus de la empresa Gazela rumbo a la ciudad de Tulcán, en la frontera con Colombia. El precio del pasaje U$S 6, dólares, a una distancia de seis horas de viaje. La empresa es de vehículos pequeños e incómodos, va parando en todas las esquinas y aveces se detiene en alguna parada vacía a esperar que llegue algún pasajero, según me comentaron todas las empresas que hacen el recorrido tienen el mismo procedimiento, es decir, no hay nadie que haga el recorrido de manera directa y rápida. A las 12:00 AM llegué a la terminal de Tulcán, un edificio muy elemental que presenta solo algunas comodidades básicas pero que no sirve para permanecer allí mucho tiempo; ahí mismo tomé un taxi a la frontera a quince minutos de viaje a un precio de U$S 4 dólares; la frontera se encontraba paralizada por una caída del sistema del lado ecuatoriano, ante lo cual atravesé el límite y me instalé en la ciudad fronteriza de Ipiales del lado colombiano en el hotel frente a la terminal a solo U$S 8,- dólares, bastante practico por la ubicación para quien va de paso y el servicio regularmente bueno por el precio (baño privado, agua fría y caliente y televisión por cable).
Desde mi hotel volví a la terminal y tomé un taxi por $ 8.000,- pesos colombianos que me llevó a el santuario de Las Lajas, ubicado a aproximadamente veinte minutos del centro de Ipiales. En el lugar se encuentra una iglesia construida en la montaña, una verdadera obra de arte. Recomiendo visitar el santuario, un lugar donde se encuentran la espiritualidad, la religiosidad popular, la arquitectura monumental y un entorno paisajístico imponente; todo un combo magnífico. Tras volver a Ipiales visité su centro, una ciudad de regular tamaño, con todos los servicios, en general la vi muy tranquila.El día jueves a las 06:00 partí rumbo a la frontera ecuatoriana - colombiana para realizar los trámites de ingreso que no había podido realizar el día anterior, los completé en media hora. Luego Volví a la terminal de Ipiales, un lugar bastante cómodo con todos los servicios, y a las 11:00 AM tomé un ómnibus de la empresa Bolivariano rumbo a Bogotá por un precio de 115.000 pesos colombianos.
Me recomendaron esta empresa como la mejor, la verdad los colectivos muy pequeños, la gente encimada (entre ambos asientos no existe ni el tradicional apoya brazos para separar las butacas) y sin ningún tipo de servicios, existe una parada para cenar en la localidad de El Bordo. El camino es totalmente montañoso lo que obliga a viajar a una velocidad de 50 o 60 kilómetros por hora, eso hace que entre la frontera y Bogotá se recorran los poco más de 900 kilómetros en algo así como 22 horas de viaje, todo un caso. Sin mayores novedades el ómnibus llegó a la terminal de Bogotá el día viernes a las 09:00 aproximadamente. La terminal de Bogotá muy completa, con información turística de primera y la gente en general muy , pero muy amable. Había llegado a mi destino.
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Capítulos de este diario
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1
La Partida rumbo a Bogotá
San Miguel de Tucumán, Argentina | 4 de enero de 2012
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2
Atravesando Perú
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3
Peru, Ecuador y por fin Colombia
En Cuenca...
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