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Escribe: ehserrano
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Pozo Azul

Cúcuta, Colombia — miércoles, 12 de enero de 2011

Desde hace mucho tiempo el grupo de viajeros de Cúcuta tenía pensado visitar Pozo azul, un sitio enclavado en la vegetación, a una hora de camino a pie de El carmen de Tonchala, un corregimiento cercano a Cúcuta.
 
La noche anterior nos reunimos con el fin de ultimar detalles, planear lo que llevaríamos, teniendo en cuenta  que durante mucho tiempo esa zona era de alta peligrosidad. Entre las recomendaciones que hicimos estaban el no llevar objetos valiosos, yo decidí no llevar ni celular ni cámara fotográfica.
 
Al día siguiente salgo de mi casa y voy a donde Carla, allí encuentro en la puerta a Catherine y Maru, con sus tenis de marca, pañoletas, lentes de sol y blackberrys, me causo mucha risa, en esos momentos llega Ivan y le comento la situación, no habia empezado a contarle y observo que él llevaba una llamativa gorra de marca, menos mal que acordamos no llamar la atención.
 
Tomamos dos taxis y nos dirigimos hacia el barrio Belén, allí luego de tratar de averiguar quien nos llevara al Carmen de Tonchala estuvimos comiendo, hidratándonos y conversando. Al fin logramos que un camión nos llevara y fue muy adecuado ya que tuvimos espacio suficiente para todos.
 
Salíamos de Cúcuta por una via por la cual nunca había transitado, el barrio las delicias con sus calles destapadas, sus casas de madera y lata, solo algunas en ladrillo, y el paisaje verde y naranja, el color de la vegetación y la arena.
 
Una vez llegamos al Carmen de Tonchala el camión se detuvo en lo que es la supuesta casa de Doña Juana Rangel de Cuellar, la fundadora de Cúcuta, quien regalo hace muchos años los terrenos de su propiedad para que se empezara una ciudad capital del Norte de Santander.
 
Al detenernos unos instantes sucedió algo que probablemente nos podía arruinar el paseo, la cámara fotográfica digital de uno de los viajeros se rompió, algunos no sabíamos que hacer, ni que decir, hasta ahora estábamos empezando el paseo y no había ningún comentario que ayudara, muchos de nosotros quedamos callados, pero afortunadamente el grupo manejo las cosas de la mejor manera, ya no se podía hacer nada por aquel objeto material, que tal vez no es mucho lo que duela el dinero, sino el recuerdo de las fotografías que se iban a tomar con aquella cámara.
 
El camión nos dejo en una instalación de la empresa de acueducto, de allí el camino debería seguir a pie durante una hora más. Luego vino otro percance, uno de los viajeros se lastimo el pie al golpear una piedra en el camino, valientemente soporto todo el recorrido de ida y vuelta de esta forma, cosa que no debió hacer, pero lo hizo para no dañarle el paseo al grupo.
 
Habíamos caminado buen rato bajo el sol, uno de los viajeros que conocía la ruta nos sugirió ir por un camino que estaba enmallado con una pequeña abertura y un letrero que decía “propiedad privada, no pasar”,  democráticamente decidimos no pasar por alli y seguir el sendero principal, pero después de mas de media hora de caminata nos dimos cuenta que realmente el camino correcto era aquel, y nos devolvimos.
 
Algo que nos fallo fue no llevar suficiente liquido para hidratarnos, llevábamos de todo, desde los lentes, blackberryes, bloqueadores y demás, pero no suficiente agua, que un momento dado valía mas que cualquier otra cosa que lleváramos.
 
Una vez que se agarra el camino y siguiendo algunas leves flechas azules que indicaban la ruta, nos adentrábamos mas en la naturaleza, bosque, selva, monte, de todo un poco podría decir, subir agarrados de las raíces de los árboles, escalar piedras, rozar arbustos, todo de esto sin exagerar, ni la subida al huayna pichu había sido tan difícil como esta travesía.
 
Algo que me llamo la atención fue la valentía del grupo, las ganas podían más que todos los inconvenientes, cuatro veces tuvimos que pasar el rio, el sol inclemente, la naturaleza, etc, hubo un momento en el que dude que llegaríamos pues calculábamos un poco menos de tiempo.
 
Hasta que al fin escuchábamos el agua a lo lejos, pero no era el rio, se escuchaba golpear con fuerza, y apresuramos el paso, la alegría empezó a salir, y desde lo alto vimos el paisaje! Valió la pena! Era un sitio hermoso adentrado en lo mas escondido de la civilización, el sitio es una gran área de piedras en lajas, planas, por donde transita el agua y además una cascada muy refrescante. Nos quitamos parte de la ropa y a disfrutar.
 
Tomamos fotos, nos bañamos, comimos y finalmente el retorno, pensamos que iba a ser difícil el regreso, y lo era, pero estuvimos muy de buenas cuando paso un bus con un grupo de familias que estaban en paseo de alguna zona cercana, nos montamos y le dijimos al chofer que por favor, que asi fuera de pie nos llevara, y así fue. Íbamos mamaos (exageradamente cansados) pero contentos de haberla pasado genial.

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Últimos comentarios

Zeta84 dice:
ustedes todavia se reunen, hablo de los viajeros de Cucuta, hacen reuniones periodicas, como puedo relacionarme o contactarlos? gracias
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