…y cargamos gas pues ya adelante está El Divisadero donde Paúl tiene la oportunidad de posar con esta hermosa niña Raramuri, que es lo mismo que Tarahumara...
Que hermosa expresión de inocencia y felicidad, noten como con su manita izquierda le guarda su distancia a Paúl.
y luego San Rafael, que de aquí ya es solo camino sierreño de terracería; René no se inquieta pues su moto como la mía están diseñadas para estos caminos pero Paul si, su GS-1200 es muy pesada y su esfuerzo será mucho mayor que el nuestro así como el resto de habilidades que tendrá que soltar para no sufrir un percance.
Y le entramos a la madre tierra, angostos caminos con subidas y bajadas pedregosas y resbalosas que tenemos que agarrar las motos con fuerza y decisión para no terminar en el suelo…, y también que hermosos lugares, vistas y retos de manejo, andamos “encantados” con esto. Voy descubriendo que René y Paul son un par de magníficos compañeros de viaje.
Comentamos que sería mucha suerte si nos tocara un día soleado de camino y luego al llegar al hotel nos lloviera y exactamente así fue, unos 4 kilómetros antes de llegar al hotel El Paraíso del Oso entre Bahuichivo y Cerocahui empezó a llover, tomamos nuestras habitaciones y luego con tequila en mano nos sentamos a platicar y disfrutar de la lluvia; este hotel ofrece un “memento” muy agradable en su jardín interior, está al centro de las habitaciones y por arriba sobresale una montaña rocosa y una de sus enormes piedras asemeja un oso sentado y en su cabeza una que parece un sombrero, aquí fue donde nos sentamos a ver llover.