Diarios de viaje > Córdoba Capital, América del Sur

Córdoba, corazón de un gran país

Escribe: Wari
Vista desde la ruta 9, Córdoba parece una bandada de palomas a punto de levantar vuelo. El color blanco (o al menos claro) de muchos de sus edificios y casas le da un imagen de ciudad transparente, cálida y sosegada. Había vuelto, después de casi 4 años, y la alegría y la emoción apenas si cabían en mi cuerpo.

 

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Habla, memoria

Córdoba Capital, Argentina — miércoles, 7 de enero de 2009

Hasta que llegamos a la terminal cordobesa. Allí me esperaba mi querida amiga ROMINA, a quien había conocido en un canal de internet buscando información para hacer el viaje. La química fue inmediata, nos abrazamos muy fuerte y no paramos de reír de nervios y de felicidad. Caminamos y yo sentía que cumplía un sueño descomunal: volver a un sitio que aprendí a querer mucho. Me llevó hasta el barrio TALLERES donde vivía su padrino don RICARDO quien me iba a cobijar en su casa. Era un hombre bueno, solitario y tranquilo; allí vivía también EL CHINO con quien compartí habitación, era un tipo muy gracioso. Luego nos fuimos hacia el barrio PATRICIOS, donde vive Romi con su familia y conocí a todos y cada uno de ellos. Buenos, geniales, atentos… tenían que ser cordobeses. Hablamos todo el santo día y en la noche me regresé a lo de don Ricardo para dormir. 

Había llegado aquí a finales del 2000 y estuve hasta el verano del 2001. Me había cruzado medio continente por tierra siguiendo la dirección a donde apuntaba mi corazón; el amor, ya se sabe, siempre es un farol que nos guía en medio de la oscura incertidumbre de la vida. Viví allí compartiendo un mundo que tenía como único patrimonio unos gatos callejeros y muchos sueños. Allí estábamos, inocentes y sedientos de vida, insensibles y ciegos a la noche que se venía. Ahora andaba por las mismas calles tratando de recordar lo mejor de aquél tiempo en que fui irresponsablemente feliz.

Caminé las 40 calles que separaban PUEYRREDON del centro de la ciudad y que solía caminar, en el 2001, para buscar trabajo y ahorrarme el cospel con el que se pagaba el bus. Las calles llenas de árboles, el añejo encanto de muchas casas, las veredas cuarteadas, la sensación de calor que pasaba los 40, el silencio, el Fernet con coca, la zona del Abasto donde bailaba cuarteto hasta no poder más y mucho rock argentino (vicio que heredé de mi hermano mayor), la casi ausencia de gente, el trolebús, la biblioteca, los preciosos parques, la carnicería, la panadería EL CARMEN y sus criollitos y facturas adictivas, la casa donde (sobre)viví, todo era, para mí, una celebración de la memoria...

Si quieres leer la continuación de este diaroo y tener más fotos y mejor información te invito a que visites mi blog haciendo click aquí

http://labrujuladelazar.blogspot.com.es/2012/04/cordoba-argentina.html

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Últimos comentarios

dorisgonza dice:
que diario distinto y tan lindo estas contando sobre tu larga estadia en Cordoba como decis siguiendo al amor.... ademas todos los recuerdos intactos.. lidisimo.
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Wari dice:
Doris.. gracias por tu tiempo para leer este diairo... y bueno, era un pretexto para animar a la gente a viajar a un sitio tan bello como Córdoba y de paso recordar... con cariño y con tranquilidad ahora...
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luk dice:
Todos hablan maravillas de Córdoba, tengo un amigo de allí y pensar que estando tan cerca no la conozco! Es un grosso error que tendré que enmendar! Gracias a tus comentarios me dieron más ganas de tomarme un bus y llegar!!!
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elisabethcarreraspaz dice:
Despuès de meses va este comentario.... buscando diarios llegue al tuyo.... viajare muy pronto para Cordoba motivada tambien por el AMOR, gracias por compartirlo y amigo suerte en tu vida....
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