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Nahuelbuta, una isla de Araucarias.
Escribe: Huevo72
“Pewen” es el nombre dado en mapudungun a las araucarias, de ahí que Pehuenche (gente del pewen) sea el nombre de la etnia mapuche que habita las tierras cordilleranas. Pero un siglo atrás la araucaria se alzaba imponente en buena parte de las cumbres no sólo cordilleranas sino también costeras del sur de Chile, sin embargo con el paso del tiempo su presencia se fue viendo relegada a reservaciones y parques nacionales siguiendo en cierta forma el mismo destino del pueblo mapuche al que se encuentra profundamente arraigada.
Nahuelbuta, una isla de Araucarias.
Cordillera de Nahuelbuta, Chile — jueves, 19 de marzo de 2009
Originalmente nuestra idea era acceder al Parque por su flanco oriental desde la ciudad de Angol y desde ahí cruzar la Cordillera de Nahuelbuta hasta su borde occidental continuando nuestro viaje visitando las comunidades indígenas asentadas en las cercanías del lago Lanalhue para luego acceder a la costa del Pacífico y finalizar nuestro recorrido en Isla Mocha, viajando así desde el mundo pehuenche al mundo lafkenche (gente de la costa en mapudungun).
Para acceder al Parque Nahuelbuta el recorrido se inicia en la ciudad de Angol, capital de la provincia de Malleco, para de ahí internarse 32 kilómetros por un ondulante camino de tierra en algunas partes en pésimo estado. El único medio de locomoción colectiva que realiza dicho trayecto es un bus rural que tiene salidas sólo dos veces al día, a las 7 am y 4 pm. Con mi hijo arribamos a Angol cerca de las nueve de la mañana así que debimos matar el tiempo durante las siguientes siete horas hasta la próxima salida del bus.
Este imprevisto me dio la oportunidad de recorrer esta ciudad, puerta de acceso a la Araucanía, donde destacan la Plaza de las Siete Fundaciones, con una de las fuentes de agua más hermosas que hay en Chile y su Iglesia catedral, de igual forma pude abastecerme de víveres en el comercio local mientras mi hijo pasaba las horas navegando en la web.Luego de almorzar regresamos al terminal de buses rurales donde por un costo de $ 1.600 pesos (poco menos de U$ 3.-) tomamos el destartalado bus que nos llevaría a la localidad rural de Vegas Blancas, el punto más cercano al Parque Nacional distante aún a siete kilómetros de su acceso.
Mientras esperábamos la salida del micro esté se fue llenando de campesinos vestidos a la típica usanza de la gente de campo del sur de Chile con amplios sombreros de paja y camisas de vivos colores, pero además, y como este es el único medio que comunica a Angol con las zonas rurales, los pasillos de la maquina comenzaron a repletarse de cajas de fruta, sacos de harina y un cuanto hay hasta parecer un verdadero puesto de feria móvil, de hecho luego nos enteramos que fue extraño que no subieran aves de corral e incluso algunos animales que usualmente son firmemente amarrados en el techo del bus.
El viaje dura poco menos de dos horas por un camino que desde su inicio trepa pesadamente serpenteando por entre los primeros cerros del cordón cordillerano de Nahuelbuta. Una vez que se accede a las primeras cimas la vía desciende a los pequeños valles interiores para después continuar ascendiendo por un segundo cordón de cerros y luego otro y otro, cada uno de mayor altura que el anterior. Durante la primera hora de viaje al costado del camino sólo se ven las plantaciones de las empresas forestales, bosques de pino perfectamente simétricos únicamente destinados a convertirse en astillas usadas en la producción de chips o a ser materia prima para la producción de celulosa.
Sólo cerca del final del viaje se aprecian terrenos usados para el cultivo principalmente de trigo y forraje para animales, no porque las forestales no estén interesadas en dichas tierras sino que porque Conaf (la Corporación del estado chileno a cargo de los parques nacionales) intenta mantener al Parque Nahuelbuta aislado de las plantaciones industriales debido a los frecuentes incendios forestales que las arrasan y que se convertirían en una catástrofe sin proporciones si se extendieran a la última reserva de bosque nativo en la cordillera de la costa.
Ya en Vegas Blancas no queda más que caminar los siguientes siete kilómetros, cuestión que se veía bastante sencilla en los mapas ruteros pero ocurre que estos solo exponen distancias y no inclinaciones del terreno. El camino es extremadamente empinado alcanzando en algunos puntos cerca de los 45 grados por largos trechos hasta llegar a la parte alta de la Cordillera, este tramo nos tomó cerca de dos fatigosas horas en donde la inclinación del camino y el peso de las mochilas hicieron nuestro paso extremadamente lento – nota al margen debo dejar de fumar -.
Como suele ocurrir en cuento alcanzamos el terreno plano y el camino se hizo más llevadero pasó una camioneta de los guardaparques de Conaf que nos aventó hasta la entrada misma del Parque Nahuelbuta, ojalá hubiera pasado dos horas antes ¡que cansancio nos habría ahorrado!.La entrada al Parque tiene un costo de $ 2.000 pesos (U$ 3,5) para adultos y $ 1.000 (U$ 1,7) para menores de catorce años, en tanto por el sitio de camping se deben cancelar $ 8.000 pesos (aproximadamente U$ 13,5) sin límite de días, los precios tienen un recargo cercano al 25% para los extranjeros. Como dato estos valores son similares en la mayoría de los parques nacionales chilenos.
En cuanto se cruza el portón de acceso el paisaje cambia radicalmente. El tono ocre de los matorrales da lugar al profundo verdor de un tupido bosque de robles y coigües, matizado por los verde claro del musgo adherido a los añosos troncos que da la impresión de que los árboles estuvieran dotados de largas barbas.Los sitios de camping se encuentran a unos cinco kilómetros del acceso pero a Dios gracias nuevamente fuimos aventados por el vehículo de uno de los guardaparque. Cada sitio es bastante amplio y se encuentra adecuadamente equipado, cabe destacar el excelente estado de los baños, duchas y lavaderos comunitarios, en cuanto al agua esta proviene de una vertiente extremadamente cristalina.
Luego de armar nuestra carpa nos servimos una reparadora sopa caliente preparada en nuestra ultra portátil cocinilla a gas (gracias Doite) porque está estrictamente prohibido el uso de leña o carbón. Respuestas las fuerzas nos acercamos a un mirador próximo al camping desde donde es posible observar las montañas cercanas coronadas de araucarias y permanecimos allí hasta que el cielo se cubrió de estrellas mientras la luz de una gigantesca Luna llena pintaba las copas de los árboles.
La paz en ese lugar es sencillamente indescriptible y la belleza del lugar nos dio la satisfacción de saber que el esfuerzo desplegado para llegar hasta allí definitivamente valió la pena.A pesar del frío de la madrugada nuestro despertar en la siguiente mañana fue esplendoroso, el cielo se encontraba de un azul radiante y los rayos solares se colaban entre el follaje de los gigantescos coigües que nos rodeaban, el aire matutino se llenaba con el potente y rítmico canto de los chucaos, impresionantemente fuerte para una ave no más grande que una paloma.
En cuanto desayunamos nos dirigimos hasta las oficinas de administración para iniciar el trekking a la Piedra del Águila, un imponente mirador sobre una cima rocosa en el punto más alto de la cordillera de Nahuelbuta donde es posible contemplar desde Isla Mocha 20 kms al interior del Océano Pacífico hasta los imponentes volcanes Antuco, Lonquimay, Tolhuaca y Llaima en la Cordillera de los Andes, abarcando en total más de 200 kms y el ancho completo del territorio nacional en esas latitudes.
El sendero a la Piedra del Águila se encuentra perfectamente señalizado y se extiende por alrededor de cuatro kilómetros desde la administración del parque. Una de las particularidades de Nahuelbuta es que a pesar de su hermosura su número de visitantes es relativamente bajo en relación a los cercanos Parques Nacionales Conguillío, Laguna del Laja o Villarrica, esto mismo ha permitido que los senderos se mantengan casi intactos y que la presencia humana sea casi imperceptible, de hecho en las cuatro horas que duró nuestro trayecto casi no nos encontramos con nadie permaneciendo en contacto sólo con la naturaleza.
El primer tramo del sendero se lleva a cabo a través de un tupido bosque mayoritariamente de robles con una menor presencia de coigües y escasas araucarias. Algunos de estos robles poseen troncos de algunos metros de diámetro y en el caso de los que han sido atacados por furiosos hongos se han producidos profundos agujeros en los que incluso una persona adulta puede adentrarse sin problemas. Conforme se continúa ascendiendo la presencia de las tres clases de árboles se equipara, en este punto el sonido producido por los pájaros carpinteros horadando los gruesos troncos es sencillamente impresionante.
Estas hermosas aves de plumaje negro y penachos rojo furioso parecen sencillamente posar para las fotografías, aunque es necesario contar con un buen teleobjetivo para capturar adecuadamente su imagen sin ahuyentarlos.
En la parte final del trayecto el bosque es propiedad casi exclusiva de las araucarias, algunas de gruesos troncos muestran las largas barbas que demuestran su añoso pasado mientras se mezclan con otras mucho más jóvenes de no más de doscientos años. Poco a poco la cima cordillerana perfectamente erosionada pasa a cubrirse de gigantescas rocas graníticas, la más prominente de estas es el mirador Piedra del Águila sitio desde donde es posible apreciar cada uno de los cerros y cajones cordilleranos que la rodean y cuantificar los miles de árboles presentes en ellos.
La tranquilidad del lugar se interrumpe de tanto en tanto por el vuelo tranquilo de algún aguilucho, siguiendo su planeo puede contemplarse desde el Océano Pacífico al oeste a las altas cumbres de los Andes al este. Luego de descansar y saciarnos del paisaje iniciamos el hermoso camino de regreso a la vez que pequeños cúmulos de nubes blancas comienzan a llenar el cielo.La Piedra del Águila no es el único sendero que se puede recorrer en el Parque Nacional Nahuelbuta, existen también al menos una media docena más de sendas señalizadas que permiten alcanzar imponentes miradores, contemplar su maravillosa flora y deleitarse con su fauna entre la que destacan los zorros chilotes, que suelen acercarse en busca de comida a los sitios de picnic, y si se tiene suerte el encuentro, es de esperar que de lejos, con algún puma.
Pero para que todo viaje quede grabado en la memoria debe tener alguna cuota de dificultad. Difícil fue nuestra llegada al parque y el marcharnos no estuvo ausente de complicaciones. Como es habitual en el sur de Chile incluso en pleno verano de un momento a otro el clima cambio drásticamente iniciándose un aguacero impresionante que no pudo ser resistido por nuestra carpa.
Como era un hecho inminente que todas nuestras cosas terminarían empapadas de no amainar la tormenta, cuestión con la que no podíamos contar, debimos pedir socorro a uno de los campistas presentes en el lugar que amable y desinteresadamente nos llevó en su camioneta a la ciudad de Angol.
Lamentablemente no recuerdo su nombre ni sé como volver a encontrarlo pero espero que el destino me permita devolver su gentileza en alguna ocasión, sino puedo sé que la vida ya ha recompensado su generosidad.Paradojalmente en cuanto llegamos a Angol la lluvia cesó dando paso a un sol radiante y un atardecer esplendoroso, sin embargo las negras nubes continuaban custodiando las cimas de la Cordillera de Nahuelbuta y los siguieron haciendo durante los próximos dos días.
Aunque suene majadero repetirlo, el Parque Nacional Nahuelbuta es el último refugio de bosque nativo en la cordillera de la costa del sur de Chile. Allí viven las araucarias madres y abuelas de las que ahora pueblan las laderas de la Cordillera de Los Andes, y muchas de ellas han estado allí siglos antes de que los mapuches se establecieran en dichos lares, de la llegada del conquistador español, de que aquellos territorios fueran anexados al estado chileno y de la devastadora proliferación de la industria forestal. Nuestro derecho es conocer este tesoro natural y nuestro deber es conservarlo.Bon Voyage viajeros.
Tips:
Para calentar agua o alimentos es indispensable contar con una cocinilla a gas porque se encuentra absolutamente prohibido el uso de otros combustibles.
El paisaje es sorprendentemente maravillos en Nahuelbuta en el invierno pues se encuentra todo nevado pero el acceso al parque solo es posible en vehículos 4x4
Para regresar del parque a la ciudad de Angol pasan buses rurales por Vegas Blancas, a siete kilómetros, solo a las 9 am y 18 pm
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Últimos comentarios
kristhian_pucon dice:
valla valla que linda sorpresa la que me encuentro, hola mi nombre es Kristhian Barroso y aunque ahora estoy viviendo en pucón soy oriundo de cañete del otro extremo del parque nacional nahuelbuta, me gustó mucho tu diario y dejame decirte que te faltó mucho por conocer y recorrer, yo tengo una casa en el lago lanalhue (que en mapudungun significa alma perdida) y te dejo invitado a conocer mas de esta tierra que tiene mucho pero mucho mas por ofrecer...
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Nahuelbuta, una isla de Araucarias.
Cordillera de Nahuelbuta, Chile | 19 de marzo de 2009
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