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El Viaje II: Bolivia
Escribe: viajaconmigo
Los invito a compartir El Viaje; en este caso, la parte dedicada a Bolivia. No sé cuando terminará, ni por donde nos llevará exactamente. Pero mientras dure, viajen conmigo.
Asi nace este diario. Pensando en mantener informada a la gente querida de los lugares en donde iré pasando, tratando de reflejar en palabras ciudades y personajes que me vaya encontrando en el camino. Los invito a viajar conmigo.
Copacabana - Lago Titicaca
Copacabana, Bolivia — miércoles, 24 de junio de 2009
una vez que hubo entrado en confianza resultó de lo mas conversador y
curioso. Me azotaba a preguntas sobre el viaje, y donde vivía, y que
hacía, etc.
De vuelta allí, solo me quedé un par de días, como para descansar del
viaje y aprovechar lo barato que resultaba internet.
Finalmente partiría hacia Copacabana, me esperaba el lago sagrado y la
isla del sol. Allí es donde según la civilización incaica, comenzó
todo.
De camino hacia allá, llegamos al estrecho de Tiquina, un lugar en
donde cruzas en bote mientras tu bus lo hace en unos lanchones mas
grandes. Aprovecho para ir al baño y dar una vuelta. Me traiciona el
tiempo y ya no alcanzo a comer una trucha que venden en el comedor, no
quiero preguntar a que precio para no amargarme.
Cuando llegamos a Copacabana, voy directo a un hotel que me
recomendaron. Tengo una habitación privada por 20 Bvs.. el hotel no es
gran cosa, pero esta bien. Solo sigo extrañando el baño privado, como
en casi toda Bolivia. Será que estoy viajando en invierno, pero no me
logro adaptar a eso de bañarse afuera de la habitación.
Lo primero que hago es salir a recorrer la bahía y ver si queda algún
vestigio del campamento hippie que me dijo Pablo, el cuñado de Jime. A
los hippies se los ha llevado el frío.
En la otra punta de la bahía hay una casa, que luego me enteré se
llamaba “casa libertad”, y que te cobran los mismos 20 bolis, solo que
además tenés que juntar leña y otras tareas “comunitarias”. Me digo
que no llegamos a ser TAN hippies.
EMILIANA
En el camino veo unos botecitos de pescadores. Envalentonado por mi
experiencia pesquera anterior, pregunto en los alrededores si se
puede contactar a alguno de los dueños. Me cuentan que “las señoras”
salen a la tarde con sus hijos a pescar. Decido esperar hasta que un
bote se acerca desde lago adentro.
Es Doña Emiliana y su hijo Juan Carlos, quien se encarga de unos remos desproporcionados para el tamaño de sus 11 años. Ella es aimara hasta
el tuétano, se la nota curtida, y tiene esos ojos profundos, como el
lago de donde saca su sustento.
Me acerco al bote y veo que además los acompaña Luis Fernando, un bebé
de 13 meses.
Le cuento que estoy viajando y le pregunto si podría salir a pescar
con ella, y me dice que ellos pescan con red, que la tira ahora y que
mañana la recoge al amanecer. Que si quiero entrar con ella, debo
estar 6:30 allí en la orilla. Le digo que si, que si no me duermo, que
allí estaré. Saludo a los dos hermanitos y me voy, contento porque sé
que encontré otra historia que contar.
A la mañana siguiente, estoy allí temblando, con guantes, buzo polar,
rompeviento, y un gorro que me compre la noche anterior, en reemplazo
del perdido cuello polar. A eso de las 7:45 llega Emiliana, entramos
al lago y ella rema hasta la primera red; tiene 100 mts. y es de trama
bien pequeña. Comienza a recoger y vienen unos pescaditos del tamaño
de una mojarrita.
- Estos son los “ispes” – me dice. Son buenos para sopa. Emiliana
recoge la red en forma completa, yo observo los escasos peces y pienso
que el lago está siendo amarrete con ella.
- Vamos a buscar la otra red, tengo dos.- me indica
Muy torpemente tomo los remos y encaro para donde me dice. Como no
estoy acostumbrado, hago mucho más fuerza con mi brazo derecho que con
el izquierdo, lo que implica que no consiga remar derecho nunca.
- Allá vamos – repite una y otra vez Emiliana tratando de corregir la
trayectoria, no entendiendo que simplemente soy un inútil total encima
del bote, y que mis desvíos se deben a impericia en el manejo, y no a
que desconozca adonde deberíamos dirigirnos.
En un momento me pide los remos y con unas remaditas pequeñas avanza a
una velocidad increíble, obviamente, me siento totalmente avergonzado.
Comienza a recoger la segunda red, esta es un poquito más grande en su
entramado y en ella vienen los “carachis” apenas mayores que los
anteriores y más escasos también.
Le pregunto que hace con la pesca, y me dice que cuando vale la pena,
la vende en el mercado, que cuando saca poco, se lo queda para
comerlos ella.
- Por esto, puedo sacar unos cinco pesitos nomás.
Cinco Bvs., menos de un dólar. Eso es lo que ganará Emiliana por entrar al lago.
Me cuenta que su esposo es chofer de bus, y que además tiene 2 botes a
pedal en la bahía para alquilar a los turistas, que se los maneja su
hija. Recuerdo lo que me dijo Alfonso acerca de cómo mucha gente aquí
en Bolivia debe tener varias fuentes de ingreso para poder completar
un monto de dinero que les permita vivir.
Emiliana se suelta y me cuenta de su vida, sus hijos, que una vez tuvo
un accidente cuando estaba embarazada del menor y que Dios le permitió
salir de eso y dar a luz a Luis Fernando.
Finalmente regresamos a la orilla. Trato de ser algo mas útil ayudando
a amarrar el bote de lo que fui remando.
Emiliana descarga la red mas pequeña (la otra la volvió a dejar en el
agua), la forma de recoger los peces mas chicos es ir desenredando la
red, tensarla y agitarla. Los pececitos salen disparados y caen en un
gran plástico que desplegó al inicio.
Habiendo terminado, me despido de Emiliana. Son las 8 de la mañana y
la Copacabana turística se está despertando. Es el día del solsticio
de invierno, y en la Horca del inca ya habían comenzado los festejos.
La verdad es que lo veo medio empinado para subir con mi pierna como
está. Podría llegar seguro, pero no me dan ganas alcanzar la cima destruido, así que me voy al hotel a poner el agua y prepararme unos
mates para tomar en el embarcadero. Me digo a mi mismo que las cosas
en esta ciudad han comenzado muy bien.
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Últimos comentarios
elisabethcarreraspaz dice:
Me encantan tus relatos....espero llegar a leer los 100 relatos los estoy contando....un abrazo....
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Capítulos de este diario
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1
De Còrdoba a Villazòn
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2
Villazón - Uyuni
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3
Uyuni
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4
Potosí y el Cerro Rico
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5
Potosí: La fiesta del Espìritu
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6
Sucre
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7
Cochabamba
Cochabamba, Bolivia | 2 de junio de 2009
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8
La Paz: una ciudad tomada
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9
Viajando hacia "Los Yungas"
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10
Rurre - Las Pampas - día 1
Rurrenabaque, Bolivia | 13 de junio de 2009
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11
Rurre - Las Pampas - día 2 y 3
Rurrenabaque, Bolivia | 15 de junio de 2009
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12
Copacabana - Lago Titicaca
Copacabana, Bolivia | 24 de junio de 2009
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13
La Isla del Sol
Copacabana, Bolivia | 25 de julio de 2009
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14
Isla del sol - adios a Bolivia
Copacabana, Bolivia | 27 de mayo de 2009
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