A unas horas del año nuevo (entonces 2009), llamé a Santiago tras la negativa de Marcio de continuar este proyecto (el viaje en bici) debido a un viaje a la selva que se le habia presentado aquel momento y sumandose a esta primera negativa, contestaba mi amigo neganse a partir en esta época del año debido a razones muy personales y lógicamente entendibles.
Llamé a Miguel entonces para informarle que el viaje se cancelaba, esto a razón de que teníamos proyectado un mínimo de 5 en el grupo (por motivos de seguridad).
Habiendo transcurrido un par de minutos de esa última llamada, me pasó por la cabeza que podía existir en mi orbe persona tan loca que estubiera dispuesta a arriezgarce a hacer ese viaje sin tener ninguno de los dos un entrenamiento previo y estando a unas horas del año nuevo. Entonces hice una segunda llamada a Miguel.
Ambos, aburridos de lo cotidiano de Lima y siempre deseosos de intentar alguna aventura; decidimos partir después de festejar el año nuevo. Y lo hubieramos hecho el primero, pero no encontramos un bus que nos transportara hasta nuestro punto de partida (laguna Querococha - 4007msnm). Teníamos entonces un par de días para acondicionar las bicicletas y preparar el equipaje. Partiríamos el dos.