Es mala idea salir a pedalear cuando atardece en un pais que no conoces, en una ruta que no conoces, con una tormenta electrica anunciada y mal preparados. De hecho terminamos pedaleando a la noche, con apenas dos linternas, rodeados de sonidos de animales y un viento que anunciaba una tormenta de aquellas.
Afortunadamente pudimos parar en uno de los pocos almacenes que encontraran por estas rutas, pero decidimos seguir mas ya que no queriamos armar la carpa en cualquier lugar (por los motivos arriba descriptos), nos habian dicho en una estacion de servicio (que tambien hay pocas) que en la entrada a conchillas habia lugares como para quedarse.
Minutos antes de que empezara a llover fuerte llegamos a otra estacion de servicio donde nos dejaron parar dentro de el garage donde paraban los camiones. Una tormenta en el campo es muy diferente a una en la ciudad, creanme. Pero no deja de ser una experiencia.
Asi que alli dormimos, comimos, bebimos y luego de la tormenta (que no duran mucho como les dije) descansamos.
Nos quedaban muchos kilometros, mas del doble de lo que habiamos hecho, pero ya no nos preguntabamos si podiamos hacerlo. Ibamos a hacerlo.